Son variadas y contingentes las múltiples versiones que en los días que transcurren en nuestro país, luego de los rituales diversos de una jornada de lucha que se impusieron en lo acontecido el 1 de mayo y todo parece que lo social y político solo se circunscribe al aterrizaje del valor abstracto honestidad sobre los corazones de los elencos de intelectuales y políticos funcionales a los intereses de la burguesía dominante, los que hacen lo suyo aportando bocados de mercadería expendida por los servicios de inteligencia , al menú de la distracción cotidiana de lo esencial que impone el discurso de sentido común al construir la agenda cotidiana .
En ese contexto, buscando salir de este laberinto artificioso, nos pareció prudente en nuestra condición de grupo de propaganda socialista , dar cuenta de lo que David Riazanov presentó, en su libro “La confesión de Karl Marx”, donde narra que las hijas de Karl Marx, como juego, le plantearon a su padre una serie de preguntas cuyas respuestas debían tener tono confesional. La propia Laura Marx entregó al autor el resultado de esa entrevista informal.
Pregunta: La calidad que aprecia más?
Karl Marx: En las gentes, la sencillez. En los hombres, la fuerza. En las mujeres, la delicadeza.
P.: Su rasgo característico?
K.M.: La unidad del fin.
P.: Su idea de la felicidad?
K.M.: La lucha.
P.: Su idea de la desgracia.
K.M.: El sometimiento.
P.: El defecto que está mas inclinado a excusar.
K.M.: La confianza acordada con ligereza.
P.: El defecto que le inspira mayor aversión.
K.M.: El servilismo.
P. Su ocupación preferida.
K.M.: Los libros.
P.: Sus poetas preferidos.
K.M.: Shakespeare, Esquilo, Goethe.
P.: Su prosista preferido.
K.M.: Diderot.
P.: Su héroe preferido.
K.M.: Espartaco, Kepler.
P.: Su heroína preferida.
K.M.: Gretchen.
P.: Su flor preferida.
K.M.: El laurel.
P.: Su nombre preferido.
K.M.: Laura, Jenny.
P.: Su proverbio preferido.
K.M.: Nada de lo humano me es ajeno.
P.: Su divisa preferida.
K.M.: Duda de todo.
Aunque en una primer aproximación, lo transcripto pareciera no tener mayor referencia con lo actual, en particular si se trata de las opiniones individuales y preferenciales de una persona en su tiempo histórico, hay una posibilidad trascendente en el desarrollo del tiempo hasta la fecha , en todas ellas que tienen proyección general, y asumen un valor significativo a la hora de detenerse en ¿Cómo se piensa y como se existe, en nuestro tiempo?. Esto último en particular, si se lo considera con relación a quienes han encontrado su identificación de clase, en el antagonismo objetivo que impera al interior del orden social capitalista.
De esta manera, en un primer orden de ideas, una mirada puesta sobre las contingencias de la situación internacional muestra que el escenario mundial aporta elementos suficientes como para dar cuenta de una crisis de dirección en las filas de los explotados y oprimidos , y exponiendo en ese aspecto una continuidad en el tiempo, a pesar de la advertencia de ese extremo hecha por Trotsky , en particular frente a la debacle de la III Internacional y su intento por desarrollar una IV internacional finalmente frustrado y agotado por las consecuencias emergentes del desarrollo de la llamada segunda guerra mundial.
La referencia de aquel planteo y cuanto sucede en la actualidad expresa que ese elemento de la realidad no ha podido ser superado de manera positiva para los que luchan, siendo ese el dato relevante de la actual coyuntura, haciendo que, las características propias de la crisis de reproducción capitalista, no tenga forma alguna de ser superada, en función de una transformación revolucionaria de la sociedad .
La cuestión tal como lo deja de manifiesto la profusa dispersión de agrupaciones políticas que se reclaman y autoproclaman para ese rol de conducción internacional de la lucha de clases , es que no se ha producido ningún traspaso directo de la herencia revolucionaria en su faz teórica y práctica desde la experiencia bolchevique hasta la actualidad y en sentido inverso , lo ocurrido es que , el fenómeno descripto , ha dado lugar a una inactividad teórica significativa en lo que hace al empleo del método marxista a las circunstancias contemporáneas y el trazo programático de las tareas revolucionarias .
En ese contexto, es necesario darse a la tarea de demostrar que los grupos que se llaman de “vanguardia”, no han conducido a una revolución victoriosa ni facilitado la intervención directa de las masas trabajadoras en la construcción de una política obrera perfilada hacia el poder obrero, revolucionario y socialista .
Sin embargo, con igual grado de certeza, hay que advertir que tampoco lo que se inscribe como “acciones espontaneas de las masas”, que según algunos tienen la virtualidad de minimizar esas falencias, han asumido esa capacidad de conducirse hacia una nueva sociedad .
Lo dicho no es mera especulación posicionada en el simple comentario de lo que se puede observar, sino la advertencia preocupante de la centralidad del problema en el proceso de lucha de clases , en la medida en que la acción dee esa confrontación antagónica tantas veces enaltecida por los discursos huecos del “luchismo “, nunca puede cumplir un objetivo revolucionario si carece en el mismo momento de su materialidad en los hechos, de una dirección teórico-programática
En igual sentido , también corresponde decir, que partiendo desde lo real, de también es cierto que , ninguna enunciación teórica “ por sí misma , se habilita la posibilidad concreta de una sociedad plenamente nueva con base en la superación de las relaciones sociales de producción que entran en crisis por sus propis contradicciones.
De esta forma, si hay que dar cuenta de lo realmente existente y de la crisis de dirección a la que alude Trotsky , -hoy claramente manifiesta-, habrá que partir desde esa constatación como presupuesto categórico del imperativo de traducir en acción humana la imprescindible unidad de la teoría y la práctica en una única forma organizativa que se reconozca y forme una sola existencia inseparable de la voluntad de las masas trabajadoras donde debe desenvolverse.
En el plano del conocimiento de lo real existente y de cuanto realmente sucede en la vida social , es importante reconocer en la dialéctica la condición de teoría y método de esa acción humana de conocer lo existente y transformarlo de modo superador según los intereses emancipatorios de los trabajadores .
Nuestros días transcurren dando cuenta de una crisis que arrastra a los explotados de modo directo en el acto mismo de la producción y a la población económicamente sobrante hacia escenarios de barbarie . Ese elemento ligado al primero, impone avanzar en el desarrollo atinente al uso de esa herramienta metodológica que marca la dialéctica, para que nos lleve a la cristalización programática de las condiciones que se ven implicadas en una real filosofía de la praxis , de la que debe dar cuenta con su experiencia conflictiva la propia clase trabajadora.
Por ello, es más que necesario, establecer una fractura con el pasado antes que la tierra, por las determinaciones críticas de la reproducción del capital y sus escenarios de barbarie se abra bajo nuestros pies , como ya ocurre en Gaza, el Líbano y Ucrania. Esto se traduce en el abandono de lo que ya ha sido puesto en la consideración de las masas y ha fracasado en ese propósito.
Hay que terminar con la agitación por la agitación misma y las escenas mediáticas asimiladas a las formas burguesas de la comunicación y avanzar en sentido inverso, privilegiando por sobre lo actitudinal la profundidad del conocimiento en construcción ,en el sentido propio de las masas trabajadoras, hacia su identidad de clase , dispuesta a la confrontación propia del antagonismo social de intereses que se imponen en esta estructura de relaciones sociales de producción , que implican explotación y opresión.
Hay que recordar que la historia nos da cuenta de un cuadro de situación similar, cuando Vladimir Lenin frente a la situación dada al interior de la Segunda Internacional, en sus Cuadernos Filosóficos sostiene que :»Es completamente imposible entender El capital de Marx, y en especial su primer capítulo, sin haber estudiado y entendido a fondo toda la Lógica de Hegel. ¡Por consiguiente, hace medio siglo ninguno de los marxistas entendía a Marx!»
Lenin llegó a esta conclusión al notar que muchos marxistas de su época leían a Marx de forma positivista (como si fuera un economista burgués más), perdiendo la naturaleza revolucionaria y contradictoria de su obra. Consideraba que la dialéctica de Hegel era la clave para entender cómo el capitalismo genera sus propias contradicciones
Esta generación de un nuevo empleo dialéctico de las categorías conceptuales de Marx , que deviene tarea ineludible para quien se enrole en las filas revolucionarias , no es una arbitrariedad especulativa sino que esta generada desde la realidad acuciante y el fracaso notorio de los que durante por más de cuatro décadas en nuestro país se dedicaron con énfasis a dogmatizar sobre los intentos de la lucha armada alegando su inviabilidad y su fracaso, y ahora se ocupan de ocultar el propio con ideologías que por tales describen lo falso por verdadero sin sustento alguno con la realidad.
Este escenario dramático por sus consecuencias actuales y futuras ,requiere de un camino superador que tome la teoría no entendida como política y economía, sino como perspectiva práctica que da contenido autónomo en cuanto a lo que deben ser sus postulados desde la misma realidad de las masas explotadas como perspectiva práctica de su hacer en el combate de clase contra clase.
Los trabajadores no pueden plantearse una nueva sociedad si no están dotados de los fundamentos conceptuales para esa tarea estratégica de emancipación . El enlace activo y en la práctica militante que implica el uso de las categorías conceptuales de Marx en el siglo XXI, necesita comprender acabadamente que la conciencia humana no refleja solamente el mundo objetivo, sino que también lo crea.
Esto último , por su implicancias , trae consigo la tarea específica de dotar a las realidades existenciales de los trabajadores de un imprescindible humanismo. La lucha por la liberación de la vitalidad humana no es una abstracción política, sino la extensión generalizada de la necesidad de una nueva sociedad. El pensamiento de Marx nace enfrentando a la deshumanización del capital. Traduce el imperativo de odiar con ferocidad las estructuras que despojan al hombre de su dignidad y lo mantienen dentro de una sociedad de clases, que marca su “prehistoria”.
Daniel Papalardo -Nuevo Curso
