Una significativa cantidad de personajes parlantes, generalmente gestados desde las cátedras universitarias, o transformados en políticos profesionales del parlamentarismo y el periodismo amateur desde las redes sociales, se han ocupado de manera uniforme en la coincidencia de hacer una suerte de “atada de rulos”, para poner a una diputada de un partido del FITU en la consideración pública acudiendo a que esta estaría dentro de la consideración de importantes contingentes de población .
La uniformidad solo llega hasta ese punto. Luego la cuestión se bifurca en múltiples senderos ocupados por quienes la alientan y presionan por más acudiendo a la idea según la cual hay que aprovechar la oportunidad. En el polo opuesto quienes la desmienten y niegan tal vez por no estar incluido en la “imagen positiva” y también las múltiples opciones que plantean quienes de la nada se muestran dispuestos a “colaborar”
Todo esto, que como cualquier operación de aparato tan común a nuestras formas de lo público en el siglo XXI y como cualquier mercancía, tiene una fecha de vencimiento y se rige por la regla de la utilidad marginal que mide el limite máximo de beneficio que se puede obtener de un determinado producto mercantil, queda por lo que se puede advertir en el plano de un conato que no ha podido trascender el estadio de un mero acto preparatorio .
Sin embargo, el hecho significativo de su producción nos ubica desde el contingente de los grupos de agitación y propaganda entre los que nos encontramos en un punto donde no cabe otra cosa que pensar en que ese enrolarse en la tesis de que el relato es lo que tiene el ser y no importa en sí lo que le da esa entidad, nos ha llevado a una situación de delirantes y desamparados fantasmas de insepultas vanguardias que por su desaparición y tras más de cuatro décadas de ello, han terminado por dejar la palabra a manos de los componentes de la retaguardia.
Si somos conscientes de ello, más temprano que tarde hemos de darnos cuenta que estamos extraviados en búsqueda de un camino que no alcanzamos a encontrar precisamente porque no hemos llegado a la advertencia que no se trata de un camino sino de un simple sendero que no se abre sino a fuerza de nuestros propios machetazos.
Los hechos han superado cualquier teoría, fanáticos e incapaces de percibir a donde lleva su propio y objetivo derrotero. Son ellos, los hechos en sí mismos, el deseo y el desprecio que al unísono se apropian de cualquier trabajador con referencia a todo aquella que esta por fuera de su cotidiano sobrevivir.
Es así que, por querer una política de masas , sin saber cómo hacerlo , nuestros cuadros políticos componentes de una vanguardia trabajadora pasible de ser así llamada, murieron, desaparecieron de la peor manera, trasvasados a las nuevas generaciones por una traducción engañosa que dio cuenta solamente de la posibilidad de una política burguesa.
Quienes hoy se asignan la tarea de transmitir ideas para muchos , por esa encubierta afiliación a los modos y las formas de la política burguesa , se refugian en personajes todos pagados de sí mismos, con culto manifiesto del individualismo y de su cuidada imagen , proyectados hacia las pantallas o a dar charlas académicas con simulados debates, donde en todos los casos se termina en la lógica de “veni que yo te explico”.
Por necesaria oposición antagónica a todo esto que conforma lo visible dentro de lo real existente, hay que decir que el sendero del cambio social y político solo se abre y construye si se lo hace como una picada para evitar el daño de un incendio que el capital intencionalmente desarrolla sobre nuestros cuerpos y nuestra existencia transformada en una básica sobrevivencia .
Los senderos de necesaria construcción con nuestros machetes en manos , sin embargo, requieren de un paradigma , no se pueden desarrollar si no distinguimos nuestra común identidad en clase de todos aquellos que somos explotados y oprimidos , evitando se metan en nuestras filas los incendiarios que usan la ideología como combustible para agigantar el incendio diciendo falsamene que lo padecen .
León Trotsky es un revolucionario cuyas ideas no pudieron ser asesinadas y mucho menos incendiadas, siendo esta constatación de los hechos, la que nos lleva a detenernos a dar referencia de sus acciones en tiempo presente y a ellas acudimos para lograr un acercamiento certero sobre los fenómenos realmente existentes en la sociedad de clases donde sobrevivimos resistiendo a una ofensiva burguesa empeñada en el diseño de nuevos niveles de explotación sobre nuestra clase.
Para Trotsky, el partido revolucionario es la herramienta estratégica indispensable para transformar la indignación de las masas de una fuerza material a una expresión política conductora de un proceso revolucionario protagonizado por esas masas trabajadoras devenidas gracias al trabajo político militante en clase trabajadora.
Por este sendero trazado y trunco por su asesinato y el de toda la oposición de izquierda del partido bolchevique , el machete al que antes aludíamos, lo constituye la independencia de clase y la urgencia de construir una dirección política, es decir, quién diga por donde hay que golpear con esa herramienta .
La respuesta relativa a dónde ir con el machete en la maleza social la da el programa en tanto, la afinidad ideológica y un programa claro son el elemento distintivo de una organización revolucionaria y su encarnadura en los cuadros el contenido de la incidencia subjetiva en esa tarea.
Todo esto significa, lisa y llanamente que no basta con ser un grupo de activistas; la organización debe unificar a la clase obrera en torno a tácticas y objetivos correctos en tanto tenga en miras exclusivamente derrocar al capitalismo y en ese contexto, frente al necesario aparato partidario y sus componentes , plena libertad para que existan corrientes y tendencias internas. Rotación de cargos y rendición de cuentas.
También y en la misma medida de sus objetivos abolicionistas del orden social capitalista y emancipación de toda relación social productiva que implique explotación y opresión , en función de las condiciones de dominación ideológica que impone la cultura que gesta el aparato mediático reproductor de la burguesía y su construcción del contenido del sentido común de las masas trabajadoras, la organización política que los trabajadores sean capaces de construir debe evitar el aislamiento impulsando las tácticas frentistas que determine el estadio concreto en que se encuentre la lucha de clases y la situación internacional.
Llevado todo esto al plano que nos ocupa, hay que decir que los datos experienciales y los fenómenos sociales objetivamente considerados, muestran que
El gobierno de Milei es una reorganización del poder burgués a escala nacional, apoyado por Trump, con un gobierno minoritario en el Congreso sostenido por una constelación de gobernadores, bloques parlamentarios, jueces, cúpulas sindicales y viejos cuadros del peronismo reciclados como gestores del ajuste.
Los trabajadores estamos haciendo frente a un bloque de poder donde La Libertad Avanza funciona como punta de lanza de una ofensiva contra las masas asalariadas y las que han sido desplazadas al territorio de la indigencia como lo que se designa bajo la denominación, “población sobrante”, que además cuenta con la complicidad activa o pasiva de la oposición tradicional, empezando por el peronismo en todas sus variantes, desde el PJ institucional hasta el kirchnerismo y la conducción burocrática de la CGT.
El contenido específico por fuera de las formas de este entramado está en los resultados objetivos que ha logrado este elenco de políticos profesionales del orden burgués, ya que real es que se ha despejado el marco regulatorio de la economía, el trabajo y los servicios públicos,
la Ley Bases y el paquete fiscal obtuvieron aprobación , diseñando con forma jurídica el programa de guerra de clases del gobierno y el resto del entramado institucional y político que lo sostiene bajo el paradigma de preservación del orden republicano que impone respetar el plazo de su mandato .
La idea de una reorganización de personal político antes que de una ruptura de régimen es la que prima y domina la escena institucional. Entre ministros, secretarios, operadores y cuadros “técnicos” hay una presencia consistente de figuras provenientes del peronismo o formadas en su aparato estatal que hoy gestionan áreas del ajuste, la privatización o la represión que hacen precalentamiento para la próxima forma de gestionar, previo logro de consenso social por vía de una nueva farsa electoral que impliquen mayorías abstractas corporizadas en un voto de ocasión visiblemente formado por las intervenciones de los hacedores de campaña y las incidencias de los aparatos ideológicos ocultos tras las redes de venta de mercancía ideologizada.
La admisibilidad, y con ello la legalidad de las acciones políticas que las coloquen por fuera de la persecución y represión penal esta entonces dada por la capacidad que adquiera cualquier elenco político de integrar, tolerar o negociar con quienes garantizan la continuidad de la explotación y la opresión propia del orden social de clases que surge del proceso generativo y reproductor del capital.
En la actualidad, ese esquema tiene un caso sintomático, en la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica es un caso emblemático, la Cámara Nacional del Trabajo suspendió las elecciones de la UOM, dejó sin efecto la elección nacional que ratificaba la conducción encabezada por Abel Furlán y dispuso la intervención del gremio y una manera relevante de enviar un mensaje al conjunto del movimiento obrero.
Hay que decir además que la tan mentada “la bronca obrera” no tiene manifestaciones reales y concretas que permitan inferir su existencia con algún tipo de significación , fenómeno objetivo que da razón para advertir que los niveles de disconformidad con lo dado, no tienen entidad como para que las acciones de confrontación de clase, se transformen en un plan de lucha sostenido contra el gobierno y sus aliados y deje ver que el enemigo político es el Estado mismo con toda la institucionalidad y formatos jurídicos que lo implican en tanto expresión formal del poder real y de violencia potencial que detenta la burguesía entendida como clase en su totalidad.
Sobre el punto en desarrollo, desde las redes sociales “Ulra Valle” nos ilustra afirmando en lo que coincidimos que :”Todo esto se monta sobre cuatro décadas de democracia que fueron, para la mayoría trabajadora y para la juventud, una experiencia de frustración sistemática. Durante ese período, el peronismo en sus distintas variantes gobernó o cogobernó la mayor parte del tiempo, administrando sucesivos ciclos de ajuste, endeudamiento y reformas estructurales que nunca resolvieron las demandas elementales de trabajo, salario y vivienda. Sobre esa trayectoria se edificó una sociedad en la que la pobreza ronda o supera el 40 por ciento, el empleo formal se achica, la precarización laboral se expande y amplias zonas urbanas se estructuran en torno a la informalidad y los barrios populares.
En ese proceso, una porción de la dirigencia peronista, política y sindical, dejó de ser sólo mediadora para convertirse en una burguesía plena, empresariado ligado al Estado, contratistas, gestores de obras sociales millonarias, socios de grandes grupos privados en la provisión de servicios y en esquemas de tercerización. Son los mismos que, desde ese lugar privilegiado, llaman a “cuidar la gobernabilidad” al mismo tiempo que aceptan techos salariales, recortes y reformas regresivas.
La violencia, el odio y la impotencia que atraviesan en la actualidad los trabajadores y juventud no son un fenómeno cultural suelto ni un efecto exclusivo de la retórica ultra de Milei. Son el sedimento social de décadas de promesas incumplidas, en las que el peronismo gestionó el ajuste y el saqueo en nombre del “pueblo”, mientras los indicadores materiales se deterioraban.
Lo cierto es que :” No hay vivienda, los trabajos son basura o no hay trabajo estable, no hay salario, la educación es de baja calidad, y no hay posibilidad de construir una familia. La bronca hacia “la política” en general se alimenta de la experiencia concreta con una burocracia que promete defender el salario pero firma paritarias por debajo de la inflación, que promete empleo pero administra la precarización, que habla de vivienda digna pero convive con una expansión masiva de asentamientos sin servicios básicos. La burocracia peronista no es sólo “traidora” a sus bases, es una capa social que se ha transformado en gestora orgánica de la explotación capitalista, responsable de administrar la derrota y de generar el clima de frustración que hoy se traduce en odio, violencia hacia los sectores más débiles e impotencia social”.
Teniendo todo esto presente y sobre este escenario nacional se inscriben las tácticas de las corrientes de izquierda y, en particular, las de la dirección del PTS y del PO oficial por dentro y fuera del FITU, de manera tal que es advertible que esa cooperativa electoral esta dando anuncios de su eventual deceso como tal. Si este no se ha operado como tal es pura y exclusivamente porque los aparatos burocráticos que lo componen no terminan de arreglar las condiciones de la liquidación de la cooperativa en referencia a la forma en que por ella , esas empresas electorales obtenían del Estado los ingresos para el financiamiento de su legalizada actividad.
También explica el funcionamiento aunque agónico del FITU de un común denominador de sus burocracias componentes , que solo admite diferencia de grados en cada una de ellas y es el que remite al uso de tácticas políticas ambivalentes frente a las situaciones concretas en las que se expresa de modo manifiesto la lucha de clases.
Así las cosas, en su práctica cotidiana los cuatro sellos integrantes, por vía de sus voceros o su militancia más ligada al centro burocrático de cada uno de los partidos legalizados por el régimen , se despliega dentro de estructuras y acuerdos donde el peronismo sigue siendo un actor de peso y una referencia obligada con la que siempre se piensa alguna forma de buscar relación , y esto abre la puerta a escenas donde la delimitación política de clase se diluye, básicamente porque ninguno de estos aparatos e incluso sus satelitales que le hacen de colectora a la hora de las farsas electorales es expresión ni procesa programa político alguno, que sirva para evaluar sus acciones oportunistas , ni delinear resultados y perspectivas .
Dentro de esas tácticas que deben ser permanentemente denunciadas en su real alcance negativo , el PTS saca de su galera el lanzamiento de un objetivo diverso al que presenta como el desafío de construir un “gran partido” de la clase trabajadora y unir la fuerza social que enfrenta a Milei aludiendo a que “ellos tienen sus partidos y nosotros tenemos que poner en pie el nuestro” insistiendo en el plano puramente abstracto en la necesidad de comités en lugares de trabajo, estudio y barrios para organizar esa fuerza.
Vale decir, una inversión de lo dado, como las masas trabajadoras no generan por sí nada, la tarea es ir a las masas abriendo artificialmente y con la militancia propia asambleas artificiales, que solo sirvan para captar votos para el futuro embuste electoral en donde se espejan y se ven con expectativas de acrecentar su caudal electoral poniendo a todo quien quiera acercarse detrás de la imagen previamente construida de la Dra. Myriam Bregman como “la abandera de los humildes siglo XXI” y una renovada versión de Cristina Fernandez con fraseología feminista y apología del combate social traducido en marchas bullangueras que hasta hoy han sido incapaces de frenar ninguna acción de los operadores políticos del poder formal de la burguesía.
Esa fragmentación y la pretensión del PTS de acumular hegemonía en un nuevo momento dentro de la puja de aparatos legalizados de la izquierda del régimen , lejos de mejorar las condiciones de lucha solo trata de vencer al que en estos momento considera como el enemigo electoral a vencer, que es el actual elenco político que gestiona el gobierno y para ello , en particular para las negociaciones con algunos sectores de la clase dominante que han quedado desplazados , la forma frente le resulta mucho más rígida que un embustero partido amplio de trabajadores.
Todo esto contrasta con la evidencia relativa a que , hace falta una alternativa socialista clasista , que descarte toda alianza potencial con cualquier sector de la clase social antagónica cualquiera fuese la forma que adoptase su discurso político.
En contraste con la táctica burocrática y aparatista del PTS y sus llamados ya reiterados en su historia a un partido de trabajadores amplio, lo que corresponde es lo opuesto es construir un partido de revolucionario de trabajadores con independencia de clase, que combine la pelea inmediata contra la ofensiva burguesa –salario, empleo, vivienda, defensa de los sindicatos frente a la intervención judicial– con la estrategia socialmente emancipadora de la imposición de una dictadura proletaria, que consume la abolición del Estado .
En ese contexto y con esas definiciones programáticas que indican el sentido final de cada una de las acciones de propaganda y agitación queda abierto el desenvolvimiento de una política clara de frente único bajo el paradigma de unidad de acción para cada lucha concreta y, al mismo tiempo, delimitación política nítida frente al peronismo y frente a la burocracia sindical.
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