La crítica no ha arrancado las flores imaginarias de las cadenas para que el hombre lleve ahora la prosaica, desoladora cadena, sino para que se la sacuda y brote la flor viva” (Marx, 2008, p. 96).
“Querer tomar una posición neutral, «conciliar» al proletariado con la burguesía es una necedad condenada a un fracaso lastimoso: Esto fue lo que sucedió en Rusia con las prédicas de los mencheviques; Esto es lo que inevitablemente sucederá en Alemania y en otros países. Decir a los obreros que luchen, pero que no tomen el poder en sus manos, que no transformen sus organizaciones en organizaciones estatales, equivale a predicar la colaboración de clases, la llamada «paz social» entre el proletariado y la burguesía. Es ridículo pensar que en una lucha tan encarnizada, semejante posición pueda conducir a algo que no sea una vergonzosa derrota. El eterno destino de los mencheviques es nadar entre dos aguas. Hacer de cuenta como si en teoría no se estuviera de acuerdo en nada con los oportunistas; pero, de hecho, en la práctica, estar de acuerdo con ellos en todas las cuestiones esenciales, o sea, en todo lo que concierne a la transformación revolucionaria de la sociedad.”
Lenin – que no intenten los soviets convertirse en organizaciones estatales (1919) Fragmento.
Aún en vida, reporteado por unos periodistas Liborio Justo supo confirmar un episodio que le tuvo como protagonista cuando su padre era el presidente de la nación.
Dice Liborio que: “Cuando llegó Roosevelt todos fueron a recibirlo al puerto, también los stalinistas, que lo calificaban de gran demócrata. Yo dije: algo hay que hacer; le voy a gritar. Yo estaba en buenas relaciones con mi familia; no veía a mi padre, pero me encontraba con mi madre en una confitería del centro; y les pedí que me dieran una entrada para el acto del Congreso el grito en castellano y en inglés. Cuando Roosevelt iba a empezar su discurso y todos estaban atentos para escucharlo, grité: “¡Abajo el imperialismo!”
Casi como un remedo de ese tipo de intervención individualista, y salvando las necesarias distancias temporales y las diversas situaciones de las que se traga, la exconcejal del PTS-FITU, Laura Vilches, increpó fuertemente al fiscal de instrucción Ernesto Garzón durante una conferencia de prensa en Córdoba. El tenso cruce ocurrió tras el hallazgo del cuerpo sin vida de Agostina Vega, una adolescente de 14 años víctima de femicidio.
En el momento de presentarse para su impugnación, Laura Vilches dijo ser periodista, legisladora y feminista. Esta claro entonces que para ella el socialismo no forma parte de su universo discursivo y por ende que sus objetivos al presentarse en el evento no estaban ligados a una instancia militante orientada hacia la construcción de ese programa político y una nueva sociedad.
Durante el encuentro con los medios, el fiscal y el ministro de Seguridad provincial brindaron detalles del operativo y llegaron a felicitar el desempeño de los perros rastreadores. Ante esto, Vilches cuestionó duramente el accionar del Estado, denunciando demoras en la activación de los protocolos de búsqueda y le espetó al funcionario: «¡Puede ahorrarse el cinismo, fiscal! Estamos hablando de una niña de 14 años asesinada… y usted felicita a los canes».
Frente a esto hay que decir que en primer orden corresponde , despreciar e impugnar toda actitud personalista e individualista que implique en ultima instancia lo inverso de lo aparente, es decir, naturalización de la infalibilidad del poder burgués y sus instituciones estatales , frente a las cuales se impone al menos, el necesario escepticismo por sus alcances, del que se sigue de inmediato y en plano propagandístico, un a las puertas de su superación revolucionaria por la vanguardia trabajadora .
El problema según se sigue de lo actuado por la legisladora feminista, es el “cinismo del fiscal” y de paso anunciar públicamente que se organiza una marcha para denunciarle públicamente el 3 de junio, teniendo presente los significantes de esa fecha en la lucha por “ni una menos”.
Laura Vilches, se presenta en un evento y le dice al fiscal que instruye la investigación como tiene que desenvolverse, es decir, ella enseña y cree que existen fiscales que tienen que hacer lo que ella invoca es decir, una fiscalía eficiente que cumpla de manera eficiente con los protocolos por desapariciones, que en su momento fueron presentados como logros de la lucha.
De esta manera Vilches se desespera en nombre del feminismo y no del socialismo por la manera en que se comporta el Estado y dice claramente que el Estado es responsable. La pregunta es ¿qué pensaba Vilches, el Pts y su feminismos exaltado? ¿Qué el Estado de la burguesía puede salvar una vida con un protocolo? .
El problema es, que fue eso es lo que se vendió en su momento, y se lo hizo pasar por bueno y por un logro de la lucha. Hoy la realidad le dice a Vilches exaltada al estilo Bregman, es decir, acelerada porque lo real le dice lo que es y no es real lo que ella imagina, que el Estado es un orden institucional del poder burgués y si hay algo que ese núcleo dominante no le interesa es la vida , máxime cuando se trata de personas vulnerables. Acaso no da muestras todos los días de ese propósito y su redefinición relativa a que los conflictos intersubjetivos se resuelvan como se pueda por los propios protagonistas, sin interesar la condición de estos últimos. ¿Por qué un estado que no financia los gastos de gestión de hospitales, escuelas y con sus medidas genera una avalancha de desempleos ha de preocuparse por la vida? ¿Por qué un fiscal no va a exaltar perros, si los perros habitan en la quinta de Olivos en mejores condiciones que muchos de los habitantes empobrecidos de este país?
El cinismo tal como lo emplea la legisladora feminista, remite a una condición del sujeto al que se refiere adjetivando su personalidad. Siendo así el uso del término denota una cuestión ideológica fundamental en la interpelante sobresaltada. Para Vilches el discurso de cuestionamiento ético prevalece sobre la crítica objetiva del suceso en sí. De esta manera se pasa a discutir si el fiscal es cínico o no y si debe o no continuar con la causa por mal manejo de los protocolos relativos a la desaparición de personas.
Esta claro entonces que si en lugar del cínico hubiera un fiscal probo y se hubiesen aplicado los protocolos, no habría crítica que formular , y es del caso que la realidad exige una actitud crítica, pero una praxis en consecuencia, que en primer lugar le advierta a la legisladora, periodista y feminista, que la vida de una adolescente no es solo reclamo de feministas sino de toda persona bien nacida, y debería presidir un espacio significativo de un programa político de clase y no de género, porque lo que se requiere en este tiempo histórico es revolucionar lo existente desde un programa que debe ser propagandizado para que penetre en la vanguardia de las masas trabajadoras, explicando que casos como el que convoca, no se resuelven con formas jurídicas, sino con otro orden social y una vida relacional que acentúe los componentes comunitarios y la participación directa de los trabajadores y no las mediaciones personalizadas en intelectuales orgánicos de la burguesía como sin duda lo es este y cualquier fiscal.
La cuestión no es que el responsable es el Estado y sus órganos funcionales institucionalizados por la misma Constitución burguesa que Vilches juró respetar inscribiendo su partido en la legalidad de ese orden capitalista. La cuestión es explicar pacientemente y no a los gritos como poseedora de la verdad por introyección dogmática de ciertas categorías ideológicas, que vivimos en un orden social con espacios existenciales de barbarie donde ocurren hechos como el que nos conmueve, todos signados por la presencia de la carencia que es el verdadero rostro que el capital impone a los vulnerados por su desplazamiento a la existencia en esos escenarios.
Nuevamente presenciamos, ya advertidos sobre el proceder espasmódico de los reformistas con anteojeras electoralistas , que la cuestión es montar la foto poniendo a la referente local o nacional delante del fenómeno destacando que como tribuno, se los necesitan porque ellas o ellos hablan por los perjudicados y comprenden su dolor. Nuevamente la sustitución mediática del sujeto político sobre el fenómeno en sí.
Quedar atrapados en la táctica del reclamo sectorizado que propagandiza y actúa el reformismo decadente, es la invitación a la pura negación y la rutina estabilizadora de aquel escepticismo social, revestido de un discurso moralista abstracto sobre las acciones del poder real.
Marx y sus textos no son solamente un pensador individual que ocupa un lugar en la historia de las ideas como suele ser pensado desde la utilización académica de su producción. Ese posicionamiento y ese hacer cotidiano solo es válido para una situación: aquella que da ejemplo de las dificultades de un lenguaje político en descomposición y no la que lo impugna por factores subjetivos y formales.
Es claro que tiene ningún costo y queda bien, según los decires de nuestro tiempo , ubicar toda esa tradición colectiva que se desprende desde su producción concreta y las de sus seguidores, incluso abarcativa del proceso revolucionario más importante de la historia de la humanidad, por fuera de esa realidad y de manera selectiva y arbitraria dejar a la lucha y las herramientas teóricas del cambio social en la línea de libros que integran una biblioteca .
Es así, que a lo largo del siglo, frente a las recurrentes crisis estructurales del capital, se ha optado por decir que Carlos Marx, es un crítico importante de la economía de mercado, cuyos razonamientos eran aplicables mayoritariamente al capitalismo del siglo XIX, pero que, ante las transformaciones del capitalismo contemporáneo, no resultan reflejados en ella.
Sin embargo, los objetivos datos de lo real existente han mostrado que mientras la contradicción entre fuerza de trabajo y capital -punto nodal del análisis económico de Marx- siga estando a la base del sistema de producción social, la estructura de la crítica marxista seguirá siendo actual independientemente de la forma en que esa fuerza de trabajo tome contenido concreto.
El doble poder es la principal característica que impregna el proceso específico de la revolución socialista . Este aspecto es el que se omite en todo el discurso reformista de los partidos de la izquierda del régimen capitalista a la hora de afrontar los emergentes de barbarie que produce el orden social capitalista en su reproducción en crisis.
Es en el marco de los soviet, donde se configura ese proceso de imposición poderosa de una clase consciente de su objetivo emancipatorio sobre otra ligada a la decadencia objetiva de un modo de producción y su orden social que implica durante siglos opresión y explotación.
La emancipación en ese sentido no es otra cosa que la abolición de la sociedad de clases y el fin de la confrontación entre ellas por imposición superadora de los trabajadores sobre la burguesía.
Es ese además, el modo concreto de la intervención espontanea de las bases al que aludimos a la hora de considerar las expresiones de lucha de resistencia que los trabajadores oponen de manera intuitiva desde su condición de clase en sí al régimen burgués cualquiera fuese hasta hoy en nuestro país su gestión de gobierno.
No se consolida una intervención política de las masas trabajadoras si estas no construyen su propio contenido militante en la sustancia del programa socialista. Es la comprensión en la experiencia de lucha y la generación de organismos donde la propia clase se desenvuelva de manera democrática en sus discusiones y tomas de decisiones lo que define los distintos estadios de la lucha obrera y socialista.
La falta de vocación espontanea hacia la organización de estas estructuras de poder es la carencia que da cuenta del déficit en el espacio subjetivo militante del actual momento de la lucha.
La construcción frente a cada manifestación de la institucionalidad del poder burgués, del poder obrero y socialista, es la carencia que exhibe el proletariado en esta crisis y es el factor objetivo-organizativo dentro de la misma que impide su desenvolvimiento hacia una situación revolucionaria.
Ese obstáculo se afirma en gran parte, por la ausencia militante de acciones orientadas hacia tal fin y su reemplazo por convocatorias donde lo único que se percibe con prevalencia ,que es el juego de aparatos en una lógica de reproducción de abstracciones volcadas en documentos se orientan a un simple levanta manos con color de impotencia pero realización de la lógica estática y formal del reformismo parlamentarista.
No esta de más recordar como lo hace Horowitz citando a Lenin que “el soviet, la asamblea en nuestro caso, pone en evidencia , al igual que la Comuna de París los instrumentos de la democracia directa , que al tiempo que legisla no deja de gobernar la marcha de los enfrentamientos”
En el caso de la situación experimentada en Córdoba el pasado Sábado en conferencia de prensa , es preciso decir que este tipo de entramados tiene apariencia de avance en la formación unitaria de una respuesta táctica frente a la ofensiva del capital , pero como tal, es decir, como apariencia a poco que en su desarrollo concreto deja abierta una sensación de frustración por la reiteración de más de lo mismo y la esterilidad proyectada en actividades concretas a futuro , que surge de la misma.
En definitiva, no hay una materialidad que concrete la tendencia de hacer de ese tipo de convocatoria un embrión de asamblea y estructuras de determinación en la acción que resulte oponible a las operaciones mediáticas y de violencia montadas por la gestión gubernamental del poder burgués.
La división entre poder constituido y poder constituyente. La oposición entre poder burgués y poder obrero revolucionario , la lucha por destruir el orden existente mediante el recurso extraordinario de la dictadura de los trabajadores sigue sin ser explicada de manera militante y mucho menos se propende a ese ejercicio de poder por el trabajador en sí a través de los órganos asamblearios.
El límite al poder burgués no se lo inscribe la institucionalidad y funcionamiento de sus propios intelectuales orgánicos porque todo el cuerpo de fiscales, son parte de ese poder, y mucho menos los tribunales que son también parte significativa de esa institucionalidad.
El límite al desarrollo y reproducción de la institucionalidad burguesa esta dado por el desarrollo de una institucionalidad inversa, que cuestiona la representación política y resiste a la gestión gubernamental con una política de clase y con programa socialista en la tendencia final de no aceptar ni registrar el poder de su antagonista de clase.
El ejemplo bolchevique, concreto y realizado en la historia no como pura abstracción sino como materialidad específica nacida y construida en la realidad nos hace saber que dejar de ocuparse de esta variable cierra el camino de la posibilidad del éxito de esa estrategia de clase y abre la perspectiva de la derrota proyectada hacia un nuevo ciclo.
La agitación y propaganda de la vanguardia militante necesita de un llamado constante y explicación paciente de un mensaje necesario que se centra en la confianza exclusiva en nuestros propios métodos de lucha, en nuestra propia organización, con una política independiente de la burguesía, de sus instituciones y sus partido. Ninguna confianza en las instituciones del régimen.
NUEVO CURSO
