El gorrión le quitó la casa al hornero
Un ave de rapiña picoteaba un cordero
La lechuza se prendió de los ojitos
De una rana chiquitita y de un sapito
Todas las abejas y todas las ovejas
Fueron masacradas por la gran araña
Los mosquitos picoteaban a un chancho estancado
Masticando mariposas de los pantanos
¡Ay, qué vida es esta!, dijo un cazador
Salieron a matarse todos los animales oh oh
Un pavo real perdió todas sus plumas
En una sangrienta encrucijada de pumas
La calandria fue atrapada por la serpiente
Los conejos pisoteados por el elefante
La hiena cantaba una triste canción
Las hormigas bailoteaban sobre las iguanas
El caimán se comió al pajarito
Que le limpiaba los dientes con su piquito
¡Ay, qué vida es esta! dijo un cazador
Salieron a matarse todos los animales oh oh (León Gieco)
Sin duda, es difícil encontrar un espacio de objetividad imprescindible para intentar acercarse con conocimiento certero ante la realidad social y los signos que deja ver de manera confusa la lucha de clases por nuestro tiempo. Se podría decir que desde las clases antagónicas se engendran aportes inmejorables para lograr lo que se busca , es decir, la confusión política de esas mismas clases enfrentadas.
El problema es significativo, pero lo es más si se piensa la cuestión desde la finalidad estratégica de construcción del poder obrero, desde las propias masas explotadas a través de lo que la experiencia de lucha cotidiana constituye como su vanguardia.
Si tomamos esa perspectiva, hay que decir, partiendo del dato objetivo conforme al cual, por su rol hegemónico en la sociedad de clases configurada por el capitalismo , la iniciativa política y por ella, la agenda que se constituye en la producción de actos de esa naturaleza la tiene la clase dominante hegemónica, esto es, la burguesía, lo que se puede comprender en sentido complementario es que su clase antagónica, transita por estadios donde otorga consenso a ese modo de suceder, participando incluso de manera difusa en esos item de la agenda del enemigo de clase.
En ese orden de ideas, la orfandad largamente prolongada en el tiempo de instancias de definición de políticas autónomas por parte de los explotados y oprimidos, ha traído como consecuencia que aquellas organizaciones que dicen haber surgido para dar voz a ese sector social , se sumen de manera acrítica a los espacios de desarrollo de las pujas sociales que le sugieren los poderosos. Sin avanzar más profundamente en este extremo, lo sucedido desde el día que Adorni viajó a EEUU en una comitiva presidencia, y compartió ese viaje con su esposa , hasta su renuncia, da muestra suficiente de como , los que dicen ser llamados a la construcción de un partido de la nueva vanguardia obrera , existieron , pulularon por medios de comunicación, propagandizaron, enganchados a ese presupuesto fáctico y se sumaron al repudio moral sin mayor justificación razonada que construyó otro sector de la burguesía dominante para limar disputas políticas existentes en su interior bajo ese paraguas ,desconociendo a la par los efectos negativos que no cesan , en el contexto de los desmedros cotidianos que sufren las masas trabajadoras, oprimidas y explotadas.
Sucede que el punto paradójicamente compartido y que allana el tránsito de la dominación burguesa, es el de redefinir el tablero del dominio político de clase por vía de un proceso electoral ya perfilado como farsa , que tiene fecha de realización en el curso del próximo año.
Lo dicho hasta aquí, indica que hay una certeza: no hay otro diseño político que el de la burguesía, y en ese contexto la adhesión acrítica viene incluso de la mano de las organizaciones políticas carentes de la representación de una fuerza social clara y específica que solo se refugian en el amparo de la legalidad burguesa por la que oportunamente optaron.
Todo esto significa dejar abandonadas a su suerte a las masas trabajadoras, a la que no se le exhibe ni siquiera el esbozo de un programa político de desarrollo de una política de clase y los perfiles de la organización necesaria para lograr el poder obrero y socialista. Denunciar esta constatación objetiva o por el contrario, permanecer en silencio cómplice frente a este desenvolvimiento de los hechos parecen ser las rutas que se bifurcan en nuestro andar político.
Sin duda la primera de estas trazas , nos da la posibilidad de advertir propagandísticamente las implicancias negativas de esta adhesión a dirimir la barbarie capitalista por vía del voto, y en el mismo movimiento nos ubica ante el imperativo categórico de avanzar en la construcción de conciencia en las masas trabajadoras desde el sector de la vanguardia trabajadora que así se predisponga .La tarea , hoy más que nunca es de agitación y propaganda por el SOCIALISMO, por vía de la organización con forma partido de la vanguardia referenciada en su programa revolucionario de clase.
En su obra ¿Qué hacer? (1902), Vladimir Lenin argumenta que la conciencia socialista no surge espontáneamente en la clase obrera. Afirma que, librados a sus propias fuerzas, los trabajadores solo desarrollan una conciencia sindical (tradeunionista). Por lo tanto, la teoría revolucionaria debe ser introducida desde fuera por intelectuales y revolucionarios profesionales.
La tesis de Lenin “no entra en contradicción con la tesis marxista básica de la autoemancipación del proletariado. La idea de Lenin sólo tiene sentido a la luz de la lógica distintiva de su modo de análisis político. Así vista, su proposición puede entenderse como un prerrequisito necesario para que los actores políticos marxistas teoricen sobre su situación dentro de la complejidad de la lucha de clases y puedan, a partir de allí, aprender de las luchas de la clase obrera. La tesis de “la conciencia desde fuera” expresa, paradójicamente, no sólo una preocupación científica por aprehender las realidades del proceso de la formación de la conciencia de la clase obrera, sino también un compromiso teórico con la autonomía política de la clase obrera.”(Shandro Alan.” “La conciencia desde fuera”: Marxismo, Lenin y el proletariado”, pag. 1).
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