Nuevo Curso

Los relatores del mundial . El fanatismo embustero y de apariencia patriotera. “No buscamos juntos el mismo cielo»

El relator principal de los partidos de la Selección Argentina en TyC Sports es Hernán Feler. Acompañado por el periodista Ariel Senosiain en los comentarios, es la dupla encargada de narrar los encuentros del equipo nacional.

Muchas veces se apela a la noción de cultura para dar explicaciones razonadas de fenómenos sociales que por su emergencia en las apariencias y siempre desde los datos de lo sensible se nos exhiben de una manera que suelen valorarse como irrelevante y en realidad dejan traducir el estado de un orden social que respira decadencia por todas las vías posibles.

Algo de eso sucede con la transmisión de T y C , con particular relevancia en el sr. Feler, aunque hay que decir que a cuanto apuntamos ya venía siendo tendencia en el anterior mundial con otro narrador, lo cual autoriza a pensar que la emisora tiene ese modelo de relato como paradigma e incluso se le exige al trabajador que se ocupa de esa función, porque cuesta pensar que un periodista por propia determinación de voluntad haya decidido liquidar su profesionalismo y transformarse en hincha fanático, de difícil diferenciación con cualquiera de esos argentinos que tienen dólares para ir a los EEUU cuando la línea de la pobreza avanza sin detenimientos sobre el espacio vital de las masas trabajadoras, empeñados en disfrazarse bajo un pretendido sentimiento de unificación nacional bajo la bandera de la patria, claro está cuando se reduce a un equipo que compite en un negocio hecho por una multinacional que se apropia del valor producido por los trabajadores del fútbol.

Al parecer todo el producto cultural “mundial de fútbol”, trafica con la idea de patria y la de nación ,malformada por la reducción de la pasión futbolera dentro de ese envoltorio mercantil dominado en lo que hace a la apropiación de valor por un grupo de capitalistas cobijados en los estatutos constitutivos de la FIFA.
Los propios trabajadores futbolistas de elite y los entrenadores han comprendido su rol, porque excediendo sus funciones, comercializan con celeste y blanco, hamburguesas, vehículos, logísticas comerciales, seguros y la mercancía que se le ocurra, agregando además que también propician – eso sí , aclarando que los menores no pueden jugar- todas las formas de apuestas mediáticas y por plataformas posibles.

Pero el caso de T y C y su servil empleado Feler, es abrumador por la evidencia que da la imagen y el relato. Atrás quedaron los épicos relatos de Víctor Hugo Morales, y la pertinencia de sus aportaciones en lo que remite a una radiación radiofónica y su necesidad de imaginarios discursivos para que el oyente apreciándolos construyera los propios.

Lo que tenemos ahora es una persona que le da indicaciones a quienes se están haciendo cargo de gestar el juego, por donde ha de ir la pelota, con insistentes “pasásela al dibu o a quien fuera”,” tirala a la tribuna”, “hace tiempo”, con lo cual ha conseguido que el bilardismo se traslade del juego al relato y que los oyentes queden cautivos de una intervención narrativa que solo se orienta a destacar lo propio y evidenciar con exageración los defectos del rival.

Feler es un tipo que no relata los goles del rival, porque alguien le ha dicho que no los relate. Alguien que destaca las maravillas de Messi apelando a su condición de salvador de los argentinos, como si alguno de nosotros se salvara porque Messi consigue un gol o lo gesta.

Messi no remonta un barrilete cósmico , solo es , un ente metafísico que en lugar de protagonizar una simbólica epopeya, posa ya en la mitología como uno de los dioses del olimpo. Messi no falla, no es un Aquiles con un sesgo de vulnerabilidad, simplemente transita por la esfera de los dioses y su emergencia solo requiere de ser invocada.

Pero lo peor del asunto, es el desprecio hacia el otro que trasunta el relato modelo Feler , resultado al que se llega sobreestimando las presuntas dotes de los propios.

Esto tiene una ventaja, tiene una alta incidencia de la variable tiempo, que hace que todo suceda y luego pase, como pasó la serie de penales que nos hizo acreedores del premio mayor en el último mundial. Pasará Feler, pero al contrario de lo necesario su relato solo quedará en el archivo de como no debe llevarse un partido a quien no lo presencia en directo.

Lo cierto es que el mesianismo, el llamado a ser el elegido, que tantas veces se critica en la actual gestión de gobierno, entra por otra ventana con sus variables por vía de un trabajador que frente a un micrófono y para cuidar que su fuerza de trabajo pueda reproducirse, solamente se ajusta a los designios capitalistas de su empleador y a los de quien quiera creerle, a su exaltada narración.

Todo esto le hace mal a la clase trabajadora porque la sigue reconociendo y reproduciendo, dentro del escenario de alienación que este orden social construido en base a relaciones sociales de explotación y opresión. Todo esto perjudica a los trabajadores , los reduce a simple espectadores de lo que el narrador narra y los condiciona en la reproducción de un fanatismo carente de sentido.

Nuevo Curso.