Nuevo Curso

Raymond Carver y la sagrada familia

El llamado Sueño Americano no se reduce al logro de un éxito económico, esa es solo una mitad del sueño. Esa clase de sueño también busca lograr un status social que sea reconocido o codiciado por otros. Un nivel de vida ejemplar de respetabilidad en la profesión, y también, en una serie de relaciones de parentesco que se muestren sólidas en la célula básica de la sociedad, la familia.

Sobre esa unidad básica o núcleo mínimo de relaciones, Carver muestra las grietas del Sueño Americano. La familia y su teatro privado de relaciones, siempre se presentan como una superficie ordenada y transparente puertas afuera, el hábitat natural armónico y predecible que podría transmitir la imagen costumbrista de una tarjeta postal.

Pero Carver es un especialista en reconocer las fisuras mínimas que se producen entre las paredes de esas casas. La fisura mínima de algo que se va a quebrar definitivamente a futuro o de algo que sufrió un daño hace tiempo y que no pudo ser debidamente reparado, como un caño emparchado que vuelve a gotear, o una fractura mal curada, un miembro del cuerpo que se ve sano a primera vista, pero que pierde la fluidez de sus movimientos cuando le toca hacer una actividad. En sus cuentos, la huella o la secuela de un daño aparecen como una lesión silenciosa, una implosión lenta del mundo íntimo o un simple estancamiento por costumbre. Sus historias muestran como la economía del dinero se mezcla y afecta la economía de las relaciones. Y cómo el daño de una economía precarizada deteriora los vínculos familiares hasta volverlos también relaciones precarizadas. En sus cuentos, la falta de trabajo o dinero hacen que los personajes no hablen de otra cosa más que de trabajo y dinero. Pero una falla puede aparecer bajo la forma simple y casual de un desperfecto doméstico. Como en Conversación, un hombre se pasa todo el día tirado en el sillón cuando pierde su trabajo. Un
electrodoméstico descompuesto (la heladera) es la metáfora exacta de ese hombre roto, descompuesto. Mientras Sandy, su mujer, intenta salvar los alimentos que se echaron a perder, al tiempo de darse cuenta que lo que se ha echado a perder de manera irreversible es su matrimonio.

Guillermo Sevlever