Nuevo Curso

Que la realidad profane las imágenes mercantilizadas

Los domingos son de los niños, por lo menos eso fue lo que entendí hace mucho tiempo atrás, cuando yo mismo lo era. No se como son ahora los niños y mucho menos los domingos, porque nada permanece y todo , todo, dicen que se transforma. Si se que se transforma siempre mejor para ellos y peor para nosotros.

Siempre es mejor tener buena suerte que mala suerte en este mundo, claro está. Pero hay suertes inmerecidas, que no están asociadas a ningún tipo de mérito y que aun así, determinan en gran medida el curso de una vida, como cuando somos víctimas en un accidente u otras situaciones similares. Contra estas circunstancias no se puede hacer nada desde el plano individual, así se diero y así son. Pero hay otras debidas al lugar que uno ocupa en la sociedad y sus relaciones sociales de producción, y sobre ellas si se puede actuar.
Pero igual, con y fuera de eso, siempre habrá un niño y si lo hay estará viva la esperanza de un nuevo hombre y una nueva sociedad, sin explotadores ni explotados.

Para esos niños , dos reflexiones e imaginación, mucha imaginación, no para que vuele sino para que se torne realidad

Sobre el barrial rodó la luna
los grillos dieron la señal
y al corazón de un niño
llegó la gracia.

Por una hendija del cartón
como un silbido helado entró
un brujo que aparece
de vez en cuando.

Vamos le dijo al niño
tu sueño tiene una estrella
toma este campo libre
y esta pelota de medias.

Vamos que están los duendes
dispuestos para jugar
antes que cante el gallo
partiendo la oscuridad.

Desde el azul se han desprendido
panes dorados por la luz
que vienen desde el fondo
del universo.

Genios del hambre y la esperanza
vuelan junto a tu corazón
no los olvides nunca
juega por ellos.

Vamos le dijo al niño
tu sueño tiene una estrella
toma este campo libre
y esta pelota de medias.

Vamos que están los duendes
dispuestos para jugar
antes que cante el gallo
partiendo la oscuridad.
(la canción del brujito. Peteco Carabajal)

Plegaria para un niño dormido
quizás tenga flores en su ombligo
y además en sus dedos que se vuelven pan
barcos de papel sin altamar.

Plegaria para el sueño del niño
donde el mundo es un chocolatín
adonde van mil niños dormidos que no están
entre bicicletas de cristal.

Se ríe el niño dormido
quizás se sienta gorrión esta vez
jugueteando inquieto en los jardines de un lugar
que jamás despierto encontrará.

Que nadie, nadie, despierte al niño
déjenlo que siga soñando felicidad
destruyendo trapos de lustrar
alejándose de todo el mal…

Letra: Luis Alberto Spinetta

Si alguna vez estuviste así y te sentiste así, que esa fantasía no muera, que se transmita de boca en boca , de abrazo en abrazo y que la vida se llene de vida y no de burda mercancía.

Daniel Papalardo- colaboración para Nuevo Curso