Es muy usual por nuestros días, tan plagados de gente que se coloca tras un micrófono y ametralla con ideas, que piensan son vistas y oídas por un público acrítico, más si se presume que la audiencia tiene ya un encuadre o posición dentro de los productos ideológicos que vende con rutina y método las formas aparentes de varios grupos organizados que se llaman partidos , que se busque con afán instalar un criterio que por repetición termina siendo aceptado sin la suficiente razonabilidad de sus fundamentos.
Dentro de ese esquema sucede la introducción con pose de afirmación certera, relativa a que en nuestra sociedad, se da la presencia relevante en tanto sujeto social del cambio, de “una nueva clase obrera”.
Siendo ello así, nos resulta necesario escribir, para advertir a quienes dan por cierta esta categoría, tal como si se tratara de un párrafo del texto bíblico que, si los discursos se pronuncian con todo el equipamiento formal de lo que tiene que presumirse que es un grupo que actúa en defensa del marxismo, que desde esa matriz ideológica, lo dicho no se corresponde con la verdad y termina siendo un instrumento ideológico en el sentido que el propio Marx le dio en “la ideología alemana” , es decir, resulta en lo concreto y en la militancia real, una falsa conciencia o una inversión de la realidad.
En este último texto , Marx es explicito en cuanto a que «Podemos distinguir a los hombres de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero los hombres mismos comienzan a ver la diferencia cuando empiezan a producir sus medios de vida.» Esto significa en apretada síntesis , que el modelo de pensamiento necesaria para un acercamiento certero a los componentes de un fenómeno social debe necesariamente estar centrado en las relaciones sociales , en tanto el capital no es una cosa sino una relación social entre personas mediada por cosas y si bien los seres humanos hacen su propia historia, no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. En ese sentido: “La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”.
Desde esta perspectiva, el propio Marx advierte que , la relación social que se describe y toma denominación como “el capital”, “ durante el proceso de producción solo sale a luz porque existe en sí en el acto de circulación , en las distintas condiciones económicas fundamentales en las que se enfrentan comprado y vendedor , en su relación de clase. ….el capital y el trabajo asalariado, son dos aspectos de una misma relación desplegada. La una no existe ni puede existir sin la otra; no hay trabajo asalariado sin capital, ni viceversa, ni existe capital sin autovaloración “. (El Capital , libro 2 , pag 38 y también “trabajo asalariado y capital pag. 166)En síntesis no se puede intercambiar aquello que no ha sido producido y no hay producción que no se realice con vista a su intercambio .
La separación del trabajador libre con respecto a los medios de producción donde puede desempeñarse pero de los que carece es el punto de partida. Vale decir lo decisivo es la relación del portador de la fuerza de trabajo , es decir, el que tiene la capacidad o habilidad de trabajo y los medios de producción que necesita emplear para desplegar esa habilidad de los que carece y que están en poder, dominio, posesión efectiva de otros .
Dicho de otra manera, la principal advertencia que un ser humano debe hacer al formularse de la forma que fuere por su existencia y fundamentalmente por los problemas de sobrevivencia que le aquejan es que los medios de producción se contraponen le contraponen a él en tanto poseedor de la fuerza de trabajo, y que esa contraposición esta contenida en la forma jurídica de la propiedad privada que ostenta el otro y frente a la cual no solo se coloca en situación de ajenidad, sino también en relación de antagonismo hostil, a poco que el vínculo ponga en crisis esa situación de dominio , en particular en referencia al origen y la manera en que se reproduce en el tiempo, con ventaja acumula para uno y pauperización creciente para el otro.
Por estas circunstancias objetivas, se configura una relación de explotación de manera objetiva, y es esa razón la que impide apelar a consideraciones ideológicas o abstractas para darle vigencia o decretar en plano subjetivo su caducidad. Es decir, no es posible establecer la presencia de buenos o malos empresarios según sus determinaciones subjetivas , sino que las consideraciones que se puedan hacer hay que ir a buscarla en la relación social misma, que los constituye en tanto tales y le establece en su existir intereses antagónicos respecto del otro extremo de la relación , el trabajador explotado de cuya fuerza de trabajo necesita siempre obtener el máximo beneficio.
Por el carácter objetivo del vínculo en sí, en tanto se lo mide como relación social de producción, también hay que advertir que en ella, y en lo que hace a su propia comprensión racional y acercamiento a la verdad , que en ese vínculo la esencia se puede rodear de accidentes que se predican de esa sustancia, pero como tales no adquieren esa relevancia, sino que se mantienen en una relación lógica de accesoriedad.
Esto significa que cuando se habla y se pretende afirmar certezas respecto de la relación social capital, tarea para la que Marx le dedico su vida intelectual entera, lo relevante es que, siguiendo sus trazos teóricos, se te tenga presente que en ella no es significativo que el portador de la fuerza de trabajo lo sea en relación a quien dispone de esa capacidad productiva en su favor , por tiempo prolongado y en situación estable o precaria , esa es una variable que deviene de la forma jurídica que toma la venta de la fuerza de trabajo , es decir es un elemento del contrato, en tanto forma jurídica y no de la relación social material que implica el capital.
Lo propio ocurre respecto de otras variables del vínculo jurídico o formal entre los extremos de la relación cuando se afianza en el mercado de trabajo y toma materialidad en el empleo de esa fuerza en la producción mismo. Las ausencias o presencias de los llamados beneficios de seguridad social, no son constitutivos de la relación capital-trabajo sino que existen porque esta ya tiene realidad, de manera que el vínculo de accesoriedad luce con evidencia, factor que pone a los reclamos ligados a jubilaciones, pensiones u otros instrumentos jurídicos de ese tenor, como los seguros de retiro, por fuera de el colectivo humano que se constituye al tomar materialidad la relación de producción .
Finalmente, tampoco es relevante a la hora de adentrarse en el conocimiento de la relación de clases , y en lo que se refiere al conocimiento de la relación social capital , que el capitalista, esto es, el propietario de los medios de producción que pone los agentes de la producción a su servicio empresarial para la generación de mercancías, sea nativo o extranjero.
Quedan en el abordaje del problema , la necesaria referencia respecto de aquellas personas que sin tener relación de propiedad con algún medio de producción, sin embargo , cuando entregan su habilidad laboral, perciben un ingreso de quienes le contratan. En ese caso por fuera de lo mucho que se ha escrito sobre el particular, estimamos que Rolando Astarita, ha dejado en claro en un artículo periodístico de su firma que :” ambién forman parte de la clase obrera los trabajadores que son contratados por el capital para realizar tareas improductivas, pero esenciales para la realización y apropiación de la plusvalía. Un trabajador ocupado en el sector ventas, por caso, no crea valor (la metamorfosis mercancía – dinero no genera nuevo valor), pero su trabajo es necesario para la realización del valor y la plusvalía.
Buscando más precisión sobre el punto, Astarita sostiene lo siguiente, en un escrito que lleva como título: “El trabajador del comercio pertenece a la clase obrera:
“Desde el enfoque marxista, el trabajador comercial –sea el dedicado a la compra y venta de mercancías, o al tráfico de dinero, como ocurre con el bancario- es parte de la clase obrera. Esta es una diferencia importante con la tesis burguesa, muy extendida, que ubica a los trabajadores comerciales en la llamada “clase media”. En este punto, recordemos que el marxismo define la posición de clase por la relación que guarda el productor con respecto a la propiedad de los medios de producción y de cambio. En El Capital Marx es claro con respecto a los trabajadores comerciales. Escribe: “La pregunta es ahora la siguiente: ¿cuál es la situación de los asalariados comerciales que ocupa el capitalista comercial, en este caso el comerciante de mercancías? (p. 375). Y responde:
“En un aspecto, tal trabajador de comercio es un asalariado como cualquier otro. En primer lugar, en la medida en que lo que compra trabajo es el capital variable del comerciante, y no dinero gastado como rédito, por lo cual se lo compra también no para adquirir un servicio privado, sino con el fin de la autovalorización del capital allí adelantado. Segundo, en la medida en que el valor de su fuerza de trabajo, y por ende su salario, está determinado, como en el caso de los restantes asalariados, por los costos de producción y reproducción de su fuerza de trabajo específica, y no por el producto de su trabajo” (ibid.)…… Esto es, el trabajador comercial no genera plusvalía, pero está subsumido al capital; y en la medida en que es indispensable para la realización de la plusvalía, y recibe una remuneración determinada por el valor de su fuerza de trabajo, forma parte de la clase obrera……Para concluir, pienso que este enfoque conserva plena vigencia para el análisis de los trabajadores comerciales. Es que a medida que se ha desarrollado la producción capitalista –esto es, la producción capitalista de mercancías- ha crecido, tendencialmente, y a nivel mundial, la masa de trabajadores explotados por el capital comercial. Es lo opuesto de lo que dice el usual discurso burgués y pequeñoburgués sobre la pretendida desaparición de la clase obrera en las “nuevas clases medias”. Pero la masa de trabajadores comerciales no solo crece cuantitativamente, sino también tiende a profundizarse su subsunción al capital. Esto es, los ritmos y formas de trabajo de los trabajadores comerciales están determinados, más y más, por la lógica de la ganancia. Con el resultado de trabajos monótonos y descalificados (para los cuales el capital dispone de mano de obra muchas veces sobrecapacidatada), esto es, completamente deshumanizados y alienantes.”
Sin embargo, todo lo hasta aquí señalado peca de parcialidad, si a ello no se lo contempla desde el factor subjetivo que también esta incorporado en la categoría clase social sobre la cual no cabe la consideración generalizada de “nueva “ porque ella implicaría lógicamente la caducidad de lo viejo y la relatividad de la categoría en sí misma.
Dicho de otra manera la clase social trabajadora no es una cosa fija ni un grupo que ya existe de antemano por el solo hecho de trabajar a cambio de un salario. Al contrario, es el resultado activo y cambiante de la lucha de clases que precede a la categorización ulterior de los que luchan como clase desde la propia determinación voluntaria de esos sujetos, sin dejar de reconocer que los mismos refieren o remiten a su situación existencial objetiva en la relación social capital . Es en definitiva la confrontación práctica de intereses opuestos entre los sectores que mandan y los que son explotados en la sociedad el espacio donde se configura en sí misma la clase trabajadora.
Todo esto significa que es el antagonismo de intereses nacidos de la relación social capital lo que está en el origen de la noción de clase y la lucha de antagonismos la que la perfila a la clase en sí.
Por lo demás a lo que se da en llamar “lucha” en forma generalizada no es una pelea solo entre personas que chocan porque sí. Nace de un antagonismo real existente y desarrollado en las condiciones de existencia misma de los que confrontan . Unos se apropian de lo que otros confluyeron a producir , siendo estos los que se ven obligados a entregar su trabajo. Ese choque define la estructura social. Todo es conflicto: La lucha de clases abarca la totalidad de la vida social. No se totalidad de la vida social. No se limita a una huelga en la fábrica; está presente en cada aspecto del orden del día del sistema.
Hablar de “nueva clase trabajadora” no tiene otra implicancia que centrar el enfoque en un sector social que lucha descartando a lo que se ubica en lo viejo, que se juzga ya como inexistente e incluyendo a lo que en sí no manifiesta el antagonismo esencial entre capital y fuerza de trabajo.
Esto sucede, porque la configuración cognitiva prevalente incluso en los centros de altos estudios , sean universidades pública o privadas , excluye el registro de la lucha de clases, en términos absolutos y con ello hace que la noción de la clase social como determinación voluntaria consciente del sujeto quede así excluida haciendo que la misma desaparezca, y además que no se la entienda teóricamente como lo deja ver la pretensión de que se asimile propagandísticamente la ideología según la cual existe una “nueva clase obrera”. Con ello, adornado con frases descontextualizadas de Trotsky, fetiches realzados con imágenes o banderas de una pretendida e inexistente Cuarta Internacional, se produjo una suerte de castración ideológica, cuyo efecto es la incomprensión de las dinámicas sociales en su lógica profunda.
Lo central del artificio al que nos referimos es que se deja de tener presente de modo intencional es que, la lucha de clases admite estadios que a su vez explican el comportamiento de las clases, no acudiendo a la relatividad de las nociones de viejo o nuevo, Es la existencia de estadios de desarrollo de la lucha, con lógicas y dinámicas propios para cada uno de ellos, y la movilidad entre los estadios, lo que implica no sólo progresividad, sino también regresividad.
Por todo esto, es que advertimos como grupo de propaganda , que el camino emprendido desde el empleo reiterado de la categoría “nueva clase trabajadora”, es una ideología promovida para dar lugar a una construcción policlasista y reformista del discurso político en contexto de una táctica electoralista con propósitos estratégicos de adaptación de la confrontación social al régimen parlamentario dentro del cual aspiran a ubicarse en el ala izquierda de ese esquema de poder burgués que diluyendo el concepto marxista clásico del proletariado como sujeto social de la transformación revolucionaria en búsqueda de la emancipación del sujeto de toda relación social de explotación .
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