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OBJETIVOS

¿Cuáles son en Argentina los objetivos del poder burgués dominante? Es esa la pregunta necesaria y de la adecuada respuesta, surge de manera concomitante la revolución como proceso social que debe desarrollar la clase trabajadora en busca de su emancipación de las relaciones sociales de producción capitalista que le imponen escenarios de explotación y opresión.

Porque esa pregunta no se formula, sino más bien se oculta, ocurre que los discursos construidos conforme a la agenda de la clase dominante, terminan en la polémica en torno a si el alto endeudamiento de las masas y la imposibilidad de afrontar los vencimientos de esa deuda interna, son o no “culpa” de los endeudados, para terminar sentenciando la inocencia , cuando en realidad poco le saca o le deja al padecimiento material real de miles de personas.

Los endeudamientos y en mayor medida cuando son del tenor de los actuales que destacan por su masividad, no son la simple expresión reductiva concentrada en la idea de la falta de pago de un compromiso asumido propia de las formas jurídicas-normativas , sino algo que es mucho más que eso pero que lo implica. En gran medida, sucede que los portadores del discurso extendido por repetición mecanicista en la redes sociales , han tomado la cuestión de manera tal que, no se apuesta a buscar su explicación por las primeras razones fundantes de ese proceder omisivo, de esa falta al cumplimiento de lo que se ha obligado previamente .

Si nos quedamos en esa perspectiva reduccionista, respecto de la falta de pago, que hace que en términos lógicos surja comprensible y no censurable la posición de la gestión de gobierno que afirma no ser parte legitimada en ese distracto, por ser la consecuencia de la voluntad de un individuo libre que asume un compromiso con el que luego no puede cumplir , las posibilidades de comprender el fenómeno social en sus fundamentos se ven sensiblemente limitadas. Mucho menos si apelamos a criterios de valor propios del ejercicio extendido de juicios morales sobre el incumplimiento y con eso se busca encontrar responsabilidades individuales en los otros.

Sucede que para entender el no pago, primero hay que establecer quién es el sujeto de ese hacer omisivo, y cuales son los determinantes vitales que les llevan a esa determinación de conducta. Nuevamente y mal que le pese a los constantes detractores , la advertencia de la presencia dominante en última instancia de una sociedad de clases lleva a que cada uno de los bandos en pugna en esa lucha de antagonismos claros, cuando se desenvuelve en estadios bajos que no implican confrontación directa de una fuerza social con otra, produce asimilaciones culturales de los componentes de uno de los bandos enfrentados , con los determinantes que le impone la otra clase empeñada en la reproducción del capital, mucho más cuando esa clase se encuentra transitoriamente en la disponibilidad de dinero y mercancías, que es precisamente de lo que carece la otra.

Es en este último punto donde siendo el dinero una mercancía , el capital financiero lo ofrece sin mayores reparos, con tal de darle una circulación y no retenerlo e invita al endeudamiento de los carentes, proceso que por un tiempo anestesia la zona afectada pero que al ceder el efecto por agotamiento de sus propias contradicciones, exhibe un escenario peor aún que el inicial , momento en que lejos de tratarse ya de un problema planteado en el vínculo de acreedor y deudor , la situación se transforma en un problema social y culturalmente político con escenarios de adversidad en los endeudados, que apuestan como pasajeros de un barco que se hunde , a salvar su situación valiéndose individualmente con lo que encuentra.

Es en este espacio y no en el de la centralidad , donde se la clase dominante acude a la pregunta de perfil moralista ¿para qué se endeudó? Visto así, hay que decir sin embargo, que con el dinero obtenido del empréstito con tasa usuraria, las masas trabajadoras ocultan transitoriamente la insuficiencia de su ingreso y permiten la circulación del dinero ficticio creado por el capital financiero, factores ambos que evitan que la economía se detenga en términos reales. Hay ahora , luego de ese proceder que se vale de mecanismos financieros que las masas ignoran y que se venden rozando las características de las estafas , una masa de dinero aplicada a la circulación que no tiene retorno para quien la sirvió en ese flujo para que todo siguiera como estaba.

La pauperización creciente es la tendencia del desenvolvimiento del capital en el proceso de su reproducción . Es la idea de que el capitalismo empobrece a los trabajadores. Así, se acumula riqueza en un polo y miseria o ejército industrial de reserva en el otro, polarizando a la sociedad, más aún, entre burgueses y trabajadores a los que se les computan lo que hoy se llama población económicamente sobrante. En definitiva, estamos viendo a grandes rasgos que el capital se reproduce, crece al calor de mejores modelos de producción e inserción en el proceso productivo de nueva tecnología , factor que entre sus aristas de consecuencia inmediatas, hace que se necesita menos mano de obra o si se la retiene, que se intensifique el ritmo de producción sobre la fuerza de trabajo.

Dicho de otra manera, en el ámbito de la sociedad de clases que perfila el orden social capitalista desde la relación social de producción que engendra y reproduce el capital , el concepto de plusvalía es fundamental para entender cómo se genera la riqueza y cómo se distribuye en la sociedad y ambos se vinculan necesariamente a la hora de entender el empobrecimiento generalizado y creciente que lleva a los individuos o las empresas a no afrontar sus endeudamientos. Dos términos clave dentro de este concepto son la plusvalía relativa y la plusvalía absoluta.

A grandes rasgos, y sin buscar precisiones más rigurosas que sin lugar a duda las tiene , la plusvalía, en términos generales, es la diferencia entre el valor agregado por los trabajadores en la producción de bienes y servicios y el pago que reciben por la compra de su fuerza de trabajo de quien finalmente se apropia de la mercancía producida. Esa apropiación de valor creado que obtiene el empleador o el capitalista a partir del trabajo realizado por los empleados puede ser lograda por las dos vías anteriormente indicadas.

El capitalista aumenta la productividad en algún caso, al reducir el tiempo necesario para producir un bien o servicio. Esto se logra a través del desarrollo tecnológico y la automatización de los procesos productivos que en gran medida estamos presenciando. Al disminuir el tiempo de trabajo requerido para producir un bien, quien ha adquirido en el mercado laboral la fuerza de trabajo , puede obtener una mayor cantidad de productos con el mismo gasto en salarios

Sin embargo en una estructura capitalista atrasada como la es la de la sociedad donde sobrevivimos, sin ese desarrollo tecnológico y en contraste con lo anteriormente indicado, el burgués consigue idéntico resultado , través de la prolongación de la jornada laboral o la intensificación de los ritmos de producción sin un aumento correspondiente en el salario del trabajador.

Ambos fenómenos tomados en última instancia y dentro de una sociedad compleja como lo es la actual sociedad de clases , conducen a la pobreza de quienes se ven obligados a vender su fuerza de trabajo y en mayor medida de los que no consiguen que esa capacidad de labor sea adquirida , quedando en situación de desempleo estructural. En definitiva el salario puede oscilar o subir en términos absolutos, pero la explotación y la desigualdad crecen estructuralmente de modo más o menos proporcional a ese fenómeno previo instalado en la propia relación social capital-fuerza de trabajo.

En ese contexto, lo que hay que advertir es que el salario está a nivel de subsistencia, y que la situación de la clase obrera tiende al pauperismo. El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de subsistencia necesarios para conservar al obrero vivo como tal. E l trabajador , en lugar de elevarse con el progreso de la industria, se sumerge cada vez más profundamente por debajo de las condiciones de su propia clase y es ahí donde la emergencia de pretender asimilarse a los comportamientos culturales de los sectores medios alto, lo lleva a estructurar su existir con gastos relativos a consumos que no puede afrontar por el empobrecimiento que tiene base en los incrementos de los niveles de explotación que padece en su relación con el capital productivo o de su imposibilidad de vender-ocupar su fuerza de trabajo. El trabajador se convierte así y de modo tendencial , en pauper, y el pauperismo se desarrolla aún con mayor rapidez que la población y la riqueza.

En este contexto también es de carácter necesario difundir que es un fraude ideológico particularmente ligado a una táctica electoral junta votos por demagogia discursiva propagandizar que la desvalorización de los ingresos de la población trabajadora limita cualquier expectativa de reactivación económica y productiva”. Con eso se traduce el programa del reformismo que permite trazar un puente con sectores del peronismo propios de los sectores medios empobrecidos. Hay que decirlo a las claras ,un aumento de los salarios no contribuye a frenar la tendencia al empobrecimiento de la que venimos dando cuenta, ya que si bien aumenta la demanda y mejoran las expectativas de los capitalistas por el consumo la apropiación de valor que hace la burguesía absorbe ese incremento nominal.

En tanto se mantenga el modo de producción capitalista, la solución capitalista de las crisis pasa por la caída de los salarios, y el empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores, que los lleva tendencialmente al empobrecimiento de su existencia. Un solo ejemplo para ilustrar lo dicho , es lo que se supo en estos días que corren respecto a que Molinos Rios de la Plata cerró su balance exhibiendo beneficios enormes en un mercado de consumo en declinación. Esto significa que ese grupo económico monopólico, ha aprovechado a fondo la flexibilidad laboral, la reducción de los salarios y la eliminación de los aportes patronales para reducir costos de producción.

A partir del empobrecimiento con tendencia creciente, al que consideramos un fenómeno social con base estructural en la relación social de producción en que se constituye el capital , es posible advertir y propagandizar que la pregunta a cerca de los objetivos estratégicos que están en las tácticas de la burguesía dominante en la sociedad donde sobrevivimos, se centra en la subjetividad específica de la esfera política de la existencia en contexto de estas relaciones intersubjetivas que se dan en la sociedad civil, en la idea central de naturalizar este proceso material y lograr su consenso político sobre la base del “que no queda otra y no hay otra posibilidad que las reglas y contradicciones del capital sobre las que solo se pueden perfilar “atenuaciones” en su rigoir .

Ese lugar donde habitan las iniciativas contenidas en la agenda de la burguesía se expresa , a pesar de los obstáculos que se le intentan poner con ocupaciones y marchas callejeras ligadas a demandas específicas dirigidas al equipo de operadores del interés burgués a cargo de la gestión del Estado , en la prioridad de pagar los vencimientos de deuda pública hasta finales de 2027, a costa de los escenarios de pobreza a los que aludimos donde incluso se ponen en riesgo la mínima seguridad necesaria para transitar, ya que los fondos para reparación de rutas han sido desviados del impuesto que paga quien consume combustible a ese objetivo , dejando las vías transitable en condiciones de inseguridad por falta de mantenimiento .

A las presencias en la calle, la clase dominante les respondió con la presencia legitimada de sus agencias represivas y el despliegue legalizado de su monopolio de la violencia. No lo hizo solamente con la violencia física en el acto, sino que además montó toda una operación de prensa con venta de humo en torno de un empleado de esas agencias empuñando una escopeta en plena marcha. En todos los casos el mensaje es uno solo: nuestro objetivo no es reprimir por reprimir, lo hacemos cuando no se acepta el orden social que proponemos. Es una vía oblicua de la búsqueda de consenso para que se naturalicen los objetivos reproductivos del capital en crisis que anidan en el entendimiento consciente de la clase explotadora y sus operadores políticos.

Cualquier estrategia de colaboración de clases como la que subyace en los programas que exhiben el PTS y el MST encubierta bajo la exaltación de una forma política “amplia” , oculta todo este proceso en curso y se refugia en la coyuntura a falta de mejor propuesta, bajo la consigna “la patria no se vende”, que habilita explicar incluso a futuro , el posicionamiento de esos aparatos con forma partido de la “izquierda republicana” en un eventual ballotage al que conduzca en el año entrante, la próxima farsa electoral.

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