La “izquierda del régimen republicano” ha vuelto a poner en evidencia que su límite discursivo este marcado por el reproche moral desde el valor justicia, tomado a priori de lo real sobre la actual gestión de gobierno del equipo de operadores reunidos por La Libertad Avanza.
La bronca es un sentimiento intenso de enojo, rabia o indignación frente a algo que nos molesta o nos parece injusto. De esta forma , hay que concluir que quienes convocan a una marcha, llaman a los que tienen bronca, vale decir a los que se ubican en ese sentimiento, lo que implica una acción sin determinación de clase, que solo busca la presencia de quienes se ubican en una situación que reputan injusta. No hay en consecuencia ninguna referencia a la superación del orden social capitalista y la emergencia de la dictadura proletaria para la construcción del programa socialista.
Si ese es el fundamento, estamos hablando siempre de “un sentimiento” que funda en la carencia de justicia que por su parte es una entidad que corresponde al espacio de los valores, es decir, algo que se dice respecto de una realidad. Sin embargo dentro de las estructuras propias de la relación capital-fuerza de trabajo, y desde el plano político , ese tipo de consideraciones son ajenas al marxismo
En ese sentido Marx insiste en que ,una vez realizada la compra de la fuerza de trabajo, , esta mercancía pertenece al capitalista por derecho, y por lo tanto, también su uso y los productos de su uso. Tan pronto como comienza la puesta en acto de la fuerza de trabajo en tanto mercancía , ya ha dejado de pertenecerle a su vendedor , es decir, el trabajador.
El capitalista, dice Marx, ha pagado por el valor de la fuerza de trabajo, y el hecho de que el uso de esta última ahora cree un mayor valor, «es una suerte para el comprador, pero de ninguna manera una injusticia para el vendedor». De manera similar: «El hecho de que esta mercancía en particular, la fuerza de trabajo, posea el peculiar valor de uso de suministrar trabajo, y por lo tanto de crear valor, no puede afectar la ley general de la producción de mercancías. Por lo tanto, si el valor adelantado en concepto de salarios no se encuentra simplemente de nuevo en el producto, sino que se ve incrementado por una plusvalía, esto no se debe a que el vendedor haya sido defraudado, pues en realidad ha recibido el valor de su mercancía; se debe únicamente a que dicha mercancía ha sido consumida por el comprador.
En la «Crítica del Programa de Gotha», contra la noción de una distribución equitativa de los frutos del trabajo. se pregunta Marx, «¿Qué es “una distribución equitativa”?», «¿Acaso los burgueses no afirman que la distribución actual es “justa”? ¿Y no es, de hecho, la única distribución “justa” sobre la base del modo de producción actual? ¿Se rigen las relaciones económicas por concepciones jurídicas o, por el contrario, no surgen las relaciones jurídicas de las económicas? ¿No tienen también los socialistas las nociones más variadas sobre la distribución “justa”?» …..es «basura verbal obsoleta» y «tonterías ideológicas sobre el derecho y otras basuras tan comunes entre los demócratas y los socialistas franceses»,
Nuevamente, en una carta de 1877, escribe con desdén sobre «toda una pandilla de estudiantes medio maduros y doctores titulados supersabios que quieren dar al socialismo una orientación “superior e idealista”, es decir, reemplazar su base materialista (que exige un estudio objetivo y serio de cualquiera que intente utilizarla) por la mitología moderna con sus diosas de la justicia, la libertad, la igualdad y la fraternidad».
La agrupación Jubilados Insurgentes, y otras de idéntico tenor , localizadas en distintos puntos del país está convocando a la Marcha de la Bronca para el próximo 19 de septiembre de 2026. Demanda básicamente al Estado, la recomposición urgente de los haberes jubilatorios frente a la inflación, el freno al recorte de medicamentos gratuitos y soluciones ante las deficiencias de cobertura en el PAMI.
El llamado lo hacen indicando la necesidad de materializar en los hechos una jornada nacional coordinada que unifique y potencie el embrionario pero creciente proceso de movilización de jubiladas y jubilados.
En ese sentido, hay que decir inicialmente que, la convocatoria tiene encubrimiento puntual funcional a los interese políticos de las organizaciones que conforman la cooperativa electoral FITU, que no deja ver el aprovechamiento oportunista relativo a que en este mes de setiembre se instaura del día del jubilado precisamente al día siguiente de la marcha .
Este argumento y lo reivindicativo de la convocatoria remite a que se invita a hacer acto de presencia y marchar por mejorar el sistema previsional, defendiendo aquello que se llama contradictoriamente conquistas adquiridas, que de ser así no tendrían necesidad de ser combatidas para lograr su existencia. Si algo ha sido adquirido solo el adquirente puede disponer de ella en el marco de la propiedad que tiene forma jurídica en el orden social capitalista. Si quien dispone es otro, eso será no otra cosa que la constatación de que nunca fueron real y materialmente adquiridas.
Por lo demás seguir repitiendo el discurso de matriz ideológica según el cual que “el poder se ejerce oprimiendo al eslabón más débil de la cadena de los explotados por el capitalismo”, no es otra cosa que una construcción falsa de lo real, en tanto no se delimita a que clase social corresponde el ejercicio de ese poder en la lucha de clases, y no deja apreciar que ese poder burgués se ejerce sobre las masas trabajadoras de conjunto, de manera tal que, si quien percibe un haber previsional se siente sometido a esa relación de dominación , lo que debe apreciarse es que la sufre en tanto ese haber se determina en relación al aporte y la apreciación en dinero del salario nominal que percibe un trabajador sobre el que se tiene en cuenta un porcentaje, de manera que nunca el jubilado tiene planteos específicos relativos al haber que percibe, que estén disociadas de la explotación del trabajador activo.
Asimismo, hay que recordar que este fenómeno que emerge de la realidad en sí, implica bajo la categoría de la tendencia a “ La pauperización creciente” un proceso continuo y sostenido en el que los individuos integrados en clases sociales explotadas y oprimidas, pierden su poder adquisitivo, empleo estable y calidad de vida, por lo que no es un tropiezo pasajero, sino una caída profunda hacia la pobreza
La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar balo el capitalismo. Las fuerzas productivas de la humanidad, tomadas de conjunto, se ubican en un espacio crítico de al menos un estancamiento productiva . Las nuevas invenciones y los nuevos progresos técnicos no conducen a un acrecentamiento de la riqueza material distribuída o derramada sobre el todo social, sino que dan cuenta de un proceso dinámico de concentración acelerada en pocas manos. Las crisis de coyuntura, en las condiciones de la crisis social de todo el sistema capitalista, aportan a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera del Estado y mina los sistemas monetarios vacilantes. Los gobiernos que monta el poder burgués real, se alternan en manos de distintos equipos políticos de intelectuales orgánicos a los intereses de esa burguesía concentrada.
El desarrollo científico y tecnológico, con su aporte actual centrado en la inteligencia artificial (ia), la robótica y las comunicaciones en la red global, reestructura las relaciones socioeconómicas globales, estimulando nuevas confrontaciones en la dinámica histórica de la lucha de clases entre la burguesía transnacional que renueva su dominación y la clase obrera mundial, base de la producción y circulación de la riqueza.
Argentina, inició un proceso de empobrecimiento en el último cuarto del siglo pasado (desde 1975), acumulando ya medio siglo (1975-2025) de una tendencia a la pauperización creciente, confirmando una estrategia del capitalismo local para afrontar de esta manera la crisis más general del orden social capitalista en sí en todo el espacio que previamente globalizó.
Julio Gambina , en este orden de ideas , apunta con certeza que “El resultado de la ofensiva del capital, pese a las resistencias, es la creciente desigualdad verificada en los datos sobre Argentina, confirmando la concentración del ingreso y la riqueza en una cúpula minoritaria de la población, “nuevo núcleo de la dominación”, a la vez que se ensancha la base empobrecida, más allá de cualquier indicador de pobreza”
Desde esta perspectiva, hay que puntualizar además que “ no debe sorprender la tendencia al estancamiento por años de la economía argentina, convergente con la tendencia capitalista global a la desaceleración, compensada por importantes crecimientos en China o India, entre otros países que atrajeron inversiones externas en los últimos cuarenta años.
La profundización de la explotación es el camino elegido para trazar la concreción necesaria de un resultado social y políticamente negativo para las masas trabajadoras, que es lograr afirmar una tendencia a la igualación descendente de las condiciones de existencia , de forma tal que por prepotencia de esas determinantes objetivas, los explotados terminen por dar consenso, tal como opera en sentido filosófico , la dialéctica amo-esclavo que supiera exponer Hegel.
En definitiva, hay que advertir y no enmascarar bajo la práctica de la concentración militante en el programa mínimo economicista de demandas inmediatas de políticas de Estado , que .el sistema capitalista empobrece a la clase trabajadora mientras concentra la riqueza en pocas manos. Por lo dicho al inicio, en esa tendencia está incluida como fenómeno accesorio, la situación de las personas que perciben haberes previsionales, por haber salido del circuito activo de la producción capitalista al dejar de vender en el mercado laboral su fuerza de trabajo, por las propias restricciones de salud y su desmejorada calidad de esa mercancía que no resulta requerida por los potenciales adquirentes.
Empobrecimiento continuo, es el fruto que engendra la realidad marcada por la pérdida constante de calidad de vida y bienestar para los trabajadores. La riqueza de un lado crea miseria del otro. El empleo se vuelve frágil y temporal. Los trabajadores deben esforzarse más para recibir poco a cambio.
Ese es el escenario donde necesariamente debe verse el fenómeno que socialmente genera el sistema previsional de reparto, a la hora de establecer el monto efectivo del haber jubilatorio, y es en función de ello que se puede advertir también desde lo objetivo que el régimen previsional actual se ha vuelto insostenible.
En torno al sistema jubilatorio existe una gran confusión. Se cree que funciona como un enorme fondo de pensión al que cada trabajador aporta a lo largo de los años activos, para recibir, llegada la edad jubilatoria, un pago mensual, relacionado con sus aportes y el rendimiento de las inversiones de dicho fondo. En la realidad, esto no es así. Los aportes jubilatorios constituyen un impuesto de asignación específica, como el impuesto a los combustibles para construir carreteras, cuya recaudación se destina al pago de las jubilaciones en función de algún cálculo arbitrario. En otras palabras, lejos de ser un fondo acumulado para cada jubilado, es un sistema que reparte la recaudación en cada momento entre los jubilados de cada momento, razón por la cual , la crisis del orden capitalista en la faz de su reproducción según lo hemos señalado precedentemente actúa de manera directa sobre la situación específica.
El gobierno de CFK, acompañado por gran parte del Congreso, decidió terminar con este sistema, se creó la ficción de un gran fondo de inversión llamado FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) que recibió los montos que habían acumulado las AFJP hasta ese momento, pero ya no a nombre de cada futuro jubilado, sino en un pozo común que serviría de “respaldo” a las jubilaciones futuras.
La verdad es que cada uno de nosotros fuimos “expropiados” del dinero que habíamos ahorrado, y de allí en más el aporte mensual se convirtió en un impuesto que pagan los trabajadores formales e independientes registrados y que se recauda para repartir entre los jubilados de cada momento, en base a una fórmula que establece la jubilación inicial con alguna relación respecto de los aportes que se hayan efectuado.
Asimismo, la exacerbación de la iniciativa política por la liberalización económica, lo que supone modificar regresivamente la relación entre el capital y el trabajo, el cambio de funciones del Estado . Esto determinó que el problema se agravara a lo largo de los años con el incremento del número de trabajadores informales -es decir que no pagan el impuesto, ni ellos ni sus empleadores- haciendo que los fondos recaudados para atender el pago de jubilaciones, sea proporcionalmente menor. A esto se suma un esquema en la fórmula para establecer el monto inicial a cobrar y los ajustes posteriores, a recibir por los nuevos jubilados, calculados con escasa base actuarial, y “simulando” alguna relación técnica con lo aportado en la vida activa.
Por fuera del “luchismo” que nace y se desarrolla a la luz de ejercer presión por políticas de derechos, que subyace al interior del llamado que hace esta convocatoria para el día 19 de setiembre bajo el paraguas subjetivo que marca un estado de ánimo caracterizado como “bronca” , se expresa el método reformista de, “hacer presión “ sobre el parlamento, olvidando que este cuerpo del poder burgués en mayor o menor medida por la cris objetiva del capital en sí, se ha metamorfoseado en una escribanía de las determinaciones del poder político que necesitan valerse de la forma jurídica ley para poder coaccionar con ellas sobre las masas trabajadoras.
Sin embargo y más allá de la esterilidad práctica del método en cuestión , hay que advertir que en pocos renglones los que se adjudican legitimación social para convocar a una marcha, incurren en una falsa afirmación presentada como verdadera . Los jubilados no producen valor en tanto están en situación pasiva, no venden su fuerza de trabajo a nadie, y no se les paga por actividad realizada sino por su condición de caducidad en ese rol y reconocimiento solidario del resto de la sociedad de la habilitación de un sistema de reparto de lo que de conjunto han aportado al tiempo de ser activo desde su salario y lo que concurren a integrar los actuales trabajadores activos del salario que perciben por vía de una suerte de impuesto .
Desde esta objetividad lo cierto es que los pasivos no son explotados sino oprimidos por el orden social y que esta situación le viene dada por la condición tributaria de cómo se encuentren en la relación capital-trabajo los actuales trabajadores activos.
En nuestro país, la pobreza es ascendente porque la producción de valor del trabajo humano no implica lo suficiente para que el capitalista mantenga su plusvalía, y pueda evitar la tendencia decreciente de su tasa de ganancia. En nada de ello está implicado de modo directo el jubilado que en todo momento liga su suerte a la condición real del trabajador activo, y su capacidad de pago de estos “aportes”, con más la que surge del pago de otros impuestos directos .
En Argentina, la tasa de desempleo formal es creciente y casi se diría constante. Esto implica menos aportantes al sistema de reparto que mide el haber jubilatorio y por ende mayor necesidad de que ese sistema sea subsidiado por otra línea de aportes que necesariamente proviene del Estado que para ello tiene dos variantes. Emite papel moneda o crea dinero o bien incrementa las alícuotas de impuestos existentes o crea otros nuevos.
Todo esto significa no otra cosa que, la situación de la población jubilada no se soluciona con una marcha por un reclamo sectorial, sino del conjunto de la clase trabajadora organizada políticamente en un partido de clase, y en ningún caso con la “bronca como programa unificante” que de serlo realmente , no vería necesario convocar a nadie y se bastaría con sus propias fuerzas
Desde el plano subjetivo hay que agregar que una sociedad en la que los jóvenes se construyen como sujetos alrededor de la premisa compartida , de que todo cuanto tiene mérito se da en el hoy, difícil es que sse consiga comprender que en algún momento su fuerza de trabajo dejará de ser demandada, nadie adquirirá su capacidad de trabajo en razón de la edad y no tendrá medios materiales suficientes para sobrevivir.
Pero si esos jóvenes trabajadores por algún momento en la última década hubieron de prestarle oídos a toda una camada de intelectuales apremiados por ser novedosos y dando a la novedad entidad de realidad , podrán recordar como este grupo no ha dejado de indicar que las fuerzas productivas crecen y que el texto de Trotsky “La agonía mortal del capitalismo “ por ser escrito en la década del 30 del siglo pasado, ha caducado , por lo cual la situación de los grupos humanos pasivos, excluidos de la producción debería mejorar y no empobrecer.
En base a esa premisa falsa de la cual deducen la lejanía de todo cambio social superador que implique una nueva sociedad, ahora pululan por las calles sin mayor atención de la mayoría, diciendo que los jubilados son explotados y que lo que deben hacer es agruparse y movilizarse para pasar a un rol político activo. . Lo cierto es que se olvida que , la explotación nace y se constituye en una relación social de producción determinada, y no ha de cesar si esa relación no es superada, y que quienes tienen legitimación económica, social y política para plantear ese objetivo son los trabajadores activos, pues son ellos quienes tienen la herramienta y la posibilidad en lucha de detener la producción por vía de la huelga general y afectar de modo efectivo y concreto el interés específico del burgués.
Son los dispositivos de poder de la burguesía como clase de conjunto, los que oprimen a distintos sectores de esa misma sociedad dividida en clases sociales antagónicas y enfrentadas. Eso hace que la Opresión proceda de las distintas maneras en que se conjugan las relaciones de poder, y sus estrategias para disciplinar los cuerpos, sobre todo en lo que respecta a las subjetividades que ponen en crisis al capital dominante al mostrar los efectos pauperizantes del existir bajo su normatividad.
En ese sentido, son los propios cuerpos de los jubilados los que padecen un modelo opresivo gestado por las relaciones de producción capitalistas que contienen en sí los signos de la explotación creada sobre los que venden cotidianamente su fuerza de trabajo. Son los jubilados los que reciben en forma opresiva, la impronta de la explotación que sufre el trabajador, y lo hacen de un modo diferente a los cuerpos que se incluyen en la explotación de la fuerza de trabajo.
En la explotación capitalista el cuerpo es abstraído como fuerza de trabajo para así adquirir un valor bajo la forma mercancía; la vida del cuerpo padece un violento ejercicio de abstracción impersonal en su devenir mercancía constituyendo la alienación del trabajador. En cambio, , como efecto de la opresión, las vidas de los jubilados y sus cuerpos son marcadas por el servilismo, de un modo inmediato, y en su ser más íntimo, por el propio existir que le impone el poder burgués.
La jubilación es una forma de la opresión emergente del modo de producción capitalista, por lo que la búsqueda de la dignidad humana a través de ella, luce una vez más como una expresión fallida del reformismo que buscando consolidarla y revestirla de matices humanitarios de los que carece de por sí , acepta la relación asalariada , naturalizándola y omitiendo denunciarla como vínculo fundante de la explotación del trabajador , teniendo en cuenta también su desarrollo bajo las condiciones específicas del capitalismo. En definitiva, La Explotación y la Opresión no se yuxtaponen ni son sinónimas, pero tampoco se separan del todo, sino que, en sentido inverso, denuncian una relación de reciprocidad excluyente.
FITU convaleciente y asociados, mantienen a sus militantes, corroídos por su reformismo oportunista, que les hace llamar a votar por vía de Izquierda Socialista a Massa en la última farsa electora, “ para evitar el fascismo”, siendo el propio Massa y sus laterales quienes hoy dejan planteado el negocio de los llamados seguros de retiro o jubilaciones privadas.
FITU convaleciente y asociados, en una maniobra desesperada que destila el más crudo oportunismo, busca que los jubilados hagan la pura reivindicación de su existencia singular, en la esperanza ideologizada de que la misma puede ser reabsorbida en el movimiento interno del capital, ” que esta más vivo que nunca pues es evidente que crecen las fuerzas productivas” , según lo sostienen los académicos cultores de la novedad en sus peregrinas charlas de sofistas.
La tarea no es adherirse a jubilados de hoy en su específico reclamo impulsando su movilización, y luego repudiando la represión sino advertir y enunciar la concatenación que tiene el problema de ese grupo población con el problema primario y esencial derivado de la relación capital-fuerza de trabajo en su condición de sede de los caracteres distintivos de una relación de explotación . Si se advierte ese factor y se denuncia la opresión de los jubilados de hoy, lo necesario será la agitación y propaganda de los efectos de la crisis del capital y el imperativo categórico de su superación por el poder obrero, su dictadura de clase, y una nueva sociedad desarrolladora del programa socialista.
Opresión, explotación, discriminación hacia la vejez y dominación constituyen elementos propios de las relaciones sociales capitalistas que, de hecho, experimentamos de un modo u otro casi a diario. Puede decirse que todos esos conceptos definen por los efectos un concepto totalizador que es lo que en concreto exhibe el orden social capitalista: su crisis. Siendo así, lo propio y pertinente no puede desligarse del imperativo de superar esos elementos esenciales de lo dado y existente, siendo los trabajadores como clase social, los convocados a esa tarea emancipatoria.
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