Los hechos de la izquierda republicana en Argentina, permiten múltiples razonamientos y acciones políticas que lejos de despejar la mala hierba del trigo, concurren a la escena solo para cosechar los mismos desechos que Stalin y la burocracia en el poder Termidoriano sobre la revolución de los soviet, descargaban sobre la oposición de Izquierda y en particular sobre la figura política de Trotsky. Es decir, los que hoy levantan el dedo hacia “el trotskismo” sin mayores precisiones , solo consiguen seguir en el curso de la acción contra y nunca en el de la explicación paciente de cuanto se desprende de los hechos sociales que conforman la lucha de clases.
Así las cosas, todo parece ser responsabilidad del “trotskismo”, sin que las masas trabajadoras puedan al menos comprender a que aluden cuando se refieren a esa categoría , sin olvidar que fue históricamente generada para atacar a Trotsky en el proceso inmediato al fallecimiento de Lenin y su sucesión, de manera que todo lo que les resultara hostil u opuesto era tildado con esa expresión, que paso luego a identificar a la traición y la “contra-revolución”
Sin embargo el tiempo y la concreción metafórica materializada con la caída del Muro de Berlín se ocuparon de dar cuenta del embuste , y es así, que paradójicamente , buscando recomponer lo andado se usan métodos y elaboraciones intelectuales que permanecen en el tiempo, pese a la derrota sufrida por la clase trabajadora , aún cuando la lucha de clases y la crisis de la reproducción social del capital dibujen un escenario de guerras y convulsiones sociales que tienen potencialidad de actuar como aceleradores de la tendencia revolucioonaria en la historia.
Frente a esto corresponde preguntarse si ‘¿ es todavía relevante el trabajo intelectual gestado por Carlos Marx, a la hora de dar con una respuesta significativa a las contradicciones sociales de este siglo , cuando en diversidad con el anterior ha dejado de ser usado como una ideología de Estado ? Interrogante que se realiza todos los días en torno a una pregunta más amplia ¿ Cual es la lectura de Marx que necesitamos frente a la perdurable recepción acrítica de los textos que supo implantar el Stalinismo desde el prestigio ganado por la revolución de octubre, instalando por generaciones, lecturas de manual, donde las formas de transmisión se redujeron a premisas aisladas con formato de imperativo categórico, funcionales todos ellos a la enunciación de leyes sociales inducidas desde la abstracción a priori de sus difusores, cuando la única ley social que Marx adscribe en su método de conocimiento desde lo real existente , es la que claramente enuncia cuando abre la primera sección «Burgueses y Proletarios diciendo :«La historia de toda sociedad hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases».
Por fuera de los imaginarios de los que hoy se dicen “la izquierda”, habrá que recordar, tener presente, y difundir que Marx en una carta dirigida a Johann Philipp Becker fechada el 17 de abril de 1867 produjo una afirmación que luego se hizo publica. En aquella ocasión dijo por referencia al tomo I de El Capital, publicado pocos meses después (el 14 de septiembre de ese mismo año) afirmando que: «Es, sin duda, el más terrible misil que jamás haya sido lanzado a la cabeza de los burgueses (propietarios de tierras incluidos)».
Con eso y fuera de toda posible vanidad, se refería al potencial teórico práctico de ese trabajo teórico-práctico, en tanto consideraba que su investigación científica no era solo un tratado académico de economía , sino un arma teórica destinada a revelar las contradicciones internas del sistema capitalista y, en última instancia, propiciar su caída.
Sin caer en reduccionismos, pero sintetizando según el propósito del presente artículo, hay que decir que junto a la teoría del valor donde Marx argumenta que el valor de una mercancía lo determina el trabajo socialmente necesario para producirla. El capitalista se apropia de una parte de ese valor (la plusvalía) sin pagársela al trabajador, lo que constituye la base de la explotación.
Asimismo, enuncia lo que se conoce como crisis ciclicas de sobreproducción que describe señalando que el sistema empuja a los capitalistas a competir produciendo cada vez más y reduciendo salarios. Esto genera un bucle donde se producen más bienes de los que los trabajadores (con sueldos deprimidos) pueden consumir, provocando colapsos económicos inevitables.De esto además, infiere la presencia objetiva de una tendencia decreciente de la tasa de ganancia, en tanto solo el trabajo vivo genera plusvalía por lo que , la rentabilidad general del sistema tiende a caer a largo plazo.
Sin embargo, la centralidad de todo ese trabajo intelectual hay que buscarla y destacarla en la tesis del «fetichismo de la mercancía» que se desarrolla formalmente en el Capítulo 1 (Sección 4) de El Capital, No obstante ello , el Capítulo 24, titulado «La llamada acumulación originar:, actúa como la explicación histórica y material que hace posibles tanto el fetichismo como su complementaria referencia al proceso de alienación que sufre como efecto de la relación de explotación a la que es sometido dentro del orden social capitalista.
Todo esto lo señalamos para destacar que el fetichismo, la alienación y el concepto del hombre nuevo representan los ejes donde el pensamiento de Karl Marx converge con la teoría y la práctica revolucionaria de Ernesto Guevara y este último es quien tiene el mérito de apartarse de esa educación rutinaria, mecanicista , conquistada por el positivismo, el utilitarismo y la premisa del progreso indefinido, propia del marximo de manual, para no reproducir a Marx como un dogma sagrado, sino como una herramienta crítica para la acción, vinculando la abolición del fetichismo económico con la construcción de una nueva conciencia moral y política , emergente de la liberación de las masas explotadas , de la relación social de producción capitalista y sus formas jurídicas derribando su institiucionalidad Estatal, por vía del poder obrero y su dictadura.
Marx, destacó que la alienación ocurre en la sociedad capitalista cuando el trabajador queda separado del producto de su propio trabajo, del acto de producir, de su propia esencia humana (especie) y de sus semejantes. El producto del trabajo se vuelve una potencia autónoma que domina al creador. Las relaciones entre las personas adquieren la apariencia de relaciones entre las cosas (cosificación).
Todo esto implica que en el capitalismo las relaciones sociales no se manifiestan directamente entre los hombres, sino como relaciones entre cosas (las mercancías y su valor de cambio). Este fetichismo oculta la explotación y el trabajo humano condensado detrás del precio y del mercado, naturalizando un orden histórico como si fuera una ley física eterna. La superación de este fetichismo requiere que los productores asociados tomen el control consciente y planificado de la economía.
Es por eso que Guevara , advirtió que no basta con cambiar la propiedad de los medios de producción si no se transforma al ser humano en su subjetividad, su ética y su moral, comprendiendo permanentemente que la lucha contra la rutina y el egoísmo solo conducen a la negación del sujeto y en el mismo plano, que ese fenómeno implica también la superación de la forma jurídica . La gestación del «hombre nuevo» es la corporeización en el sujeto , del rechazo a toda la alienación capitalista y el burocratismo gris, impulsando el trabajo no como una mercancía para venderse, sino como un deber social consciente, solidario y colectivo.
Así las cosas, lo necesario en la aproximación a los fenómenos sociales que provee la lucha de clases , hay que ubicarlos en correspondencia con el empleo apropiado del método marxista, haciéndolo en particular desde la teoría del fetichismo, que es realmente el corazón de su obra, y el elemento significativo del orden social capitalista a la hora de comprender el imperativo de su necesaria superación dialéctica. Las idas y vueltas sobre este aspecto , que va de la total omisión, como por su malversación en su exposición , reconocen un común denominador, que es la negación de un ámbito de la realidad que es lo que comúnmente se conoce como factor subjetivo y en ese contexto lo relativo a la producción de ideas que luego se comportan como contenido específico de operaciones ideológicas abordadas desde la situación de dominio que la burguesía expone frente a las masas trabajadoras.
En ese plano de operaciones por la que se busca introducir falsa conciencia sobre los trabajadores, residen la reiteradas acusaciones relativas a que todo aquello que tiene que ver con ideas , es metafísico y huele a opio de los pueblos . haciendo aprovechamiento sesgado de esa expresión .
Sobre el punto hay que advertir que , la formulación completa de esa expresión es:
«La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, y el alma de las condiciones desalmadas. Es el opio del pueblo» y es así como fue expuesta por Karl Marx en 1844 en la revista Anales franco-alemanes , dentro de su obra «Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel».
Dicho esto, es necesario avanzar diciendo que en realidad, la frase sobre el opio del pueblo y la idea de la alienación en el fetiche no son conceptos diferentes, sino que la primera es una consecuencia directa de la segunda. La religión es una de las formas más claras en que se manifiesta la alienación (o enajenación) fetichista en el ser humano.
La relación lógico-dialéctica que introduce Marx ,radica en que la alienación gestada en el proceso de construcción objetiva donde la mercancía se fetichiza ,se implica en la existencia humana social , como mecanismo o problema estructural, mientras que el «opio del pueblo» es el síntoma o el analgésico que se usa para soportarlo.
Buscando mayor claridad en el concepto y dicho esto de otra manera ,hay que afirmar que el trabajador en tanto clase social, produce una mercancía, pero esta no le pertenece a él, sino al capitalista. Su propio esfuerzo se vuelve algo ajeno y hostil que lo domina. Con la reproducción social del capital, la masa trabajadora de conjunto, pierde el control sobre sí misma, sobre su trabajo y sobre sus propias creaciones, convirtiéndose en un objeto servil de fuerzas que él mismo ha creado (como el dinero, el Estado o la religión).
Cuando los trabajadores alienados como resultante de la objetividad impuesta por las relaciones sociales de producción, sufren las condiciones propias de la barbarie y la miseria social, necesariamente y como primer impulso, buscan una forma de dar cuenta de esa objetividad en la que se ven obligados a seguir para sobrevivir . Ahí es donde entra lo que se llama «opio» de manera figurada, que excede en mucho a la particularidad del discurso estrictamente religioso.
Lo que debe quedar en claro, desde un posicionamiento propagandístico del programa socialista que es nuestra perspectiva y nuestro marco de acción , es que este fenómeno social al que aludimos y al que accedemos por ser el núcleo de los dispositivos categoriales que Marx utiliza para afrontar la tarea de su conocimiento y transformación, eludiendo quedar como simple explicación de cuanto sucede , tiene base objetiva y estructural en la propia relación social de producción que constituye el capital.
Por este señalamiento, y contrariamente a lo que muchos sostienen , la pertinencia de la producción intelectual de Marx crece en el hoy, no por los hechos coyunturales que produce la lucha de clases en distintos Estados y las guerra que entre ellos se desenvuelven en significativo crecimiento , que sin perjuicio de ser relevantes , por su complejidad y en otros caso por operación política desencadenada sobre las masas trabajadoras no dejan ver la necesidad de aplicación sobre esa objetividad del método marxista que en todos los casos remite al imperativo de ser críticos para con el orden social capitalista , más aún si a pesar de todo, éste pretende ser el Poder naturalizado que impone servidumbres sobre la condición humana .
Es precisamente por su carácter fetichista en toda la línea, en tanto sistema de producción generalizada de mercancías , que el capital en nuestro tiempo ha incrementado la tendencia generalizada a la pauperización de las masas trabajadoras que lo exhibe más monstruoso y como causa directa de la miseria de las masas trabajadoras ocupadas o desocupadas
En ese sentido hay que decir que la noción de fetichismo en Marx no se reduce a la fórmula de fetichismo de la mercancía, en tanto tal como lo destaca Eugeny Pashukanis opera en la reproducción del capital, el fetichismo jurídico , que oculta las relaciones reales de explotación de clase bajo la apariencia de un intercambio formal entre individuos soberanos con supuestos mismos derechos.
En esto también nos enfrentamos con otro problema yacente en el juego de la construcción del discurso ideológico aún dentro de los que se dicen sujetos intelectuales que hacen aplicación de las herramientas conceptuales de Marx. Es ahí donde los esquematismos en los que nos fuimos educando, instalaron la premisa según la cual Marx no se interesó específicamente por la cuestión relativa a las formas jurídicas y en ningún caso puede dar cuenta el rol fetichesco complementario que esas formas específicas juegan junto y complementariamente con el fenómeno descripto bajo la categoría “fetiche de la mercancía”.
Sin embargo, la certeza de esta premisa se resiente si se lee , el análisis de Marx en el texto de Karl Marx sobre la recolección de la leña construido en una serie de artículos publicados entre octubre y noviembre de 1842 en la Gaceta Renana, donde critica el proyecto de ley de la Dieta renana que buscaba penalizar a los campesinos por recoger leña seca caída en los bosques.
Marx señala que en las leyes sancionadas por el parlamento renano, las cuales vienen a consagrar el derecho de propiedad privada y acelerar el movimiento de “los cercamientos” , así como a penalizar antiguas prácticas consuetudinarias amparadas en elderecho de uso de los bienes comunes.
Esos planteos materializados en La Gaceta Renana,luego recogidos y desarrollados en El Capital ,desmienten a los mecanicistas del escolasticismo marxista y a quienes se empeñan en declarar la caducidad de su producción , a la vez que por su entidad, adquieren una renovada actualidad en el contexto de privatización generalizada al que asistimos, contexto que algunos autores caracterizan como una “nueva ola de cercados “ todos ubicados categorialmente en lo que se denomina como una “acumulación pordesposesión” que describe con certeza la de apropiación de recursos naturales, territorios y saberes.
En el conjunto de artículos que vienen a cuestionar las nuevas leyes de penalización de las antiguas prácticas de derecho consuetudinario, entre ellas la ley sobre el robo de leña, Marx aborda de manera crítica los procesos de apropiación de territorios y recursos naturales que estaban teniendo lugar en Renania por aquel entonces, desplegando una serie de conceptos que constituyen una impugnación directa a la lógica del interés privado que subyace al acaparamiento privatizador de las tierras y los recursos naturales, impugnación en la que se puede ver despuntar un análisis crítico de los procesos sociales gestados por el proceso de desarrollo del capitalismo, cuya lógica implica la doble faz de la acumulación, por un lado, y de la desposesión de los bienes comunes, por otro.
En esos textos puede verse con claridad lo necesario e imperativo que implica recuperar en tanto ha sido oscurecida por “ el marxismo de manual “ solo ocupado de ver cuánto se dice a través de una lectura solamente economicista de “El Capital”, buscando “popularizarlo “ a base de reduccionismo
Es preciso contra toda la lectura establecida por “izquierdas” como Marx se envuelve en planteos y desarrollos propios del espacio jurídico –tarea para la cual se hallaba muy bien preparado merced a sus estudios de jurisprudencia en Bonn yBerlín– respecto al carácter que corresponde atribuir al acto de recolección de leñas sueltas, así como sus demostraciones y reducciones al absurdo mediante las cuales busca impugnar la lógica que gobierna la nueva ley de penalización de dichas prácticas.
Dicho de otra forma, Marx se entrega a la tarea de profundizar su acercamiento al hecho objetivo de la apropiación y la forma jurídica con la que se pretenden darle otra corporeidad, es ahí donde se ocupa de decir: “…..recolección de leña suelta y robo de leña, ambos tienen una determinación en común. La apropiación de madera ajena. Por lo tanto, ambos son robos”. Y en el mismo sentido, una forma de hacer que esos objetos sean vendibles en el mercado y transformados en dinero , lo cual transforma la condición jurídica de esas cosas.
Con esto, puede verse en marcha el proceso de absolutización de la propiedad privada –el cual es incompatible con la idea misma de Res publica. A través de la apropiación de los bienes comunes, que se ven transformados en mercancías, y la consideración de los antiguos derechos consuetudinarios populares como delitos , la forma jurídica, viene a eliminar los residuos de propiedad comunal de la tierra, por lo que puede considerarse que la misma representa el momento transicional de proletarización del campesinado, proceso al que Marx dedicará un capítulo en El Capital. (Capítulo XXIV del Tomo I, titulado «La llamada acumulación originaria» (en algunas traducciones y ediciones, como la de Siglo XXI, corresponde al Capítulo XXVIII de la Parte VIII)
El carácter formal de denuncia y en cierto sentido de demanda jurídica de toda esta actuación de Marx desde la prensa, parte de cuanto sucedía objetivamente en ese orden social exhibiendo la confrontación de la forma jurídica que desde la clase dominante se pretende venga en auxilio para darle entidad y poder de coacción al tipificar los hasta entonces usos legitimados de manera consetudinaria como delitos, de modo tal de asegurarla implantación del moderno derecho individual de propiedad privada, dejando atrás las formas “hibridas e indecisas de propiedad
En definitiva, por fuera de precisiones que luego se desarrollarían en su proceso de conocimiento de lo real , esta claro que ya deja establecido que lo propiamente humano como tal, lo espiritual, lo racional del hombre, no puede en modo alguno tener lugar en el interés privado sino en lo público,en la esfera de la Res publica, es decir, cuando el trabajador construye desde su identificación de clase y de manera colectiva su propio programa y con los órganos de poder que resulten necesarios para materializarlos. Interviniendo en la la esfera de lo público y común.
Es en ese espacio donde se advierte la trascendencia de la inversión dialéctica de la que habla Marx en el postfacio a la segunda edición alemana de El capital fechado el 24 de enero de 1873 , que significa no otra cosa que ubicar el concepto de ser humano sobre las proyecciones de superación emancipatoria que pesan en el proletariado en su tarea revolucionaria de dar cuenta del orden social capitalista y sus formas jurídicas institucionales concentradas en el Estado de la burguesía. La transición de la propiedad privada capitalista a la propiedad estatal o colectiva no elimina de golpe el carácter burgués de la propiedad ni de las relaciones jurídicas subyacentes, para eso se requiere en forma conjunta de la superación del sujeto en otro que se desate de los efectos cosificadores de la fetichización de la mercancía y de las formas jurídicas que viabilizan el intercambio en el mercado.
Cuando hoy, solo se habla de la propiedad en términos de soberanía y se implanta propagandísticamente la premisa “la patria no se vende”, lo que se está haciendo por fuera de las apariencias de lucha que pueden también ser leídas como sombras de lo verdadero, lo que se está haciendo es malversar a Marx e infiltrar por ese medio el retorno del nacionalismo burgués , camino que no conduce a otra cosa que a un previsible vacío para la tarea estratégica de los trabajadores de buscar su emancipación de todo cuanto implique el orden social capitalista.
“La condición de la emancipación de la clase laboriosa es la abolición de todas las clases, del mismo modo que la condición de la emancipación del tercer estado, del orden burgués,fue la abolición de todos los estados y de todos los órdenes””….La clase trabajadora sustituirá, en el cuso de su desarrollo , la antigua sociedad civil””….el antagonismo entre el proletariado y la burguesía es una lucha de clase contra clase, lucha que elevada a su más alta expresión, es una revolución total. …no hay que extrañarse de que una sociedad fundada en la oposición de clases se resuelva en la contradicción brutal, en un choque cuerpo a cuerpo como último desenlace…….Que no se diga que el movimiento social excluye al movimiento político. No hay movimiento político que no sea social al mismo tiempo”. (Miseria de la Filosofía, pag 173)
Nuevo Curso
