Nuevo Curso

Los votos que hoy salen a buscar, son fotos, papeles que pisaremos al día siguiente cuando llueva sobre mojado

No quisiera un fracaso en el sabio delito
que es recordar.
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas
Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración.
No mirar a los mapas, seguir en mí mismo,
no andar ciertas calles,.
Y decirte que todo esta igual:
Las ideas son balas hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte,
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado del mar,
como un muerto que aprende a besar,
(Silvio Rodriguez)

porque hoy es sábado.
Hay un divorcio, una violación,
porque hoy es sábado.
Hay un hombre rico que se mata
porque hoy es sábado.
Hay un incesto, una regata,
porque hoy es sábado.
Hay una función de gala
porque hoy es sábado.
Hay una mujer que es golpeada,
porque hoy es sábado.
Hay un renovarse de esperanzas
porque hoy es sábado.
Hay una profunda discordancia
porque hoy es sábado.
Vinicius de Moraes

Hoy sábado. Otro sábado. Durante décadas los sábados en donde vivo , significaban que había que viajar a Capital Federal, o en su defecto hacer la misma reunión interminable, pensando que pensábamos, diseñando o imaginando que diseñábamos. ¨
No era el sábado de los otros. De esos otros, por los que nosotros creíamos que hablábamos y nunca nos preguntamos, cuando había sido que ellos nos habían mandatado.
El sábado de ellos era la “ventaja de no trabajar” o el anuncio de que había una noche sin reloj despertador a su final, para luego salir corriendo, a lo que daba de vivir, corriendo, siempre corriendo para después estar sentados y rutinariamente haciendo, lo de ayer.
Hoy es sábado, pero no son aquellos sábados. Los otros dejaron de tener que ir a alguna parte donde poner una tarjeta que al final de los días fue su propio dedo en un aparato que hace un ruidito y enciende un color rojo o azul, y nosotros no nos subimos más al colectivo de las seis, desde la estación Mariano Moreno,

Lo cierto, lo que no permite dudas , es que después de tantas reuniones, tantas discusiones tanta fracción , reunión , apologías y detracciones, estamos aquí de a pie y con muchas preguntas, todas reunidas en una ‘¿ cuando fue que nos extraviamos?
Me toca ver con preocupación por su salud mental que los que ayer eran revolución , hoy se va tornando en otro sentimiento. Hoy solo es: “che , la jubilación no me alcanza” y la imagen,- porque todo es imagen, aún para ellos- de un viejo que remerita y gorrita y mediante nos dice a nosotros, también viejos y oyentes inveterados de sus discursos “lúcidos”, que ahora es “ un jubilado en lucha”.
Pero el problema es que estos que gritan como pueden y caminan como el viejo de Piero, se tragaron varios capítulos de la serie que no se pasa en aplicaciones, sino esa que implica su vida, en tanto sucesión de actos, no en semirrecta sino en oscilaciones dialécticas y sobre todo , no dieron razones “lucidas” de ese ocultamiento.
Ahora, siempre en el lugar del que habla y necesita ser oído, – cuanta necesidad de orejas y no de corazones- resulta que las condiciones para la revolución no están dadas, que el programa de transición fue a parar al desván de los trastos viejos, y lo importante es caminar gritando junto al que se le ponga a su lado para pedir aumento y que se vaya el presidente, pero ojo , que luego que se vaya el que llegue se acuerde de nosotros, los eternos olvidados, tan olvidados que cuando éramos activos, la pasábamos los sábados en reuniones, donde no se hablaba de jubilados porque eso era inmediatez y estábamos por llegar a la esquina a cuya vuelta nos esperaba la revolución.

Tanto en aquel momento de plenitud física e intelectual, como ahora en el ocaso, se camina por las calles con banderas, ruido y demás, Lo mismo que ahora, pero con el error irreparable de ese ayer y el hoy, de no ver , lo que estaba y está frente a nosotros, que es tan sencillo como oprobioso : Los que están en la vereda y nos miran, no siguen mirando con renovada admiración por no entender como es que no los vemos y como dice Abonizio que la virgen les espeta a Dios y al Diablo. “muchachos, hay que comer, salgan para el taller”
Nos tragamos la realidad de nuestro entonces, fuimos tras los espejitos de colores, teníamos las fotos, pero no hacíamos lo que habían hecho los de las fotos . Ahí en la pared, quedaron Lenin, Trotsky, el Che, y se fueron cuando la mayoría compró que bajando otros cuadros , esta vez de siniestros personajes , se construía el cuadro.
Los nuestros, los del local, los que vivian en la tapa de los libros, en las calles de los barrios obreros transitadas , se fueron solos por su rumbo revolucionario constante, advertidos que los habitantes del local , aún vitales, se habían ido detrás de la escuela de Frankfurt , Lacan y se les hacía mas fácil mirar una pantalla donde escribir tesinas.
Ni los jóvenes, ni las mujeres, ni los jubilados en “lucha” con la barra de chacarita, son el sujeto del cambió, si primero no se asimilan ni se constituyen ni se consideran incluidos en la clase trabajadora , de modo que la palabra trabajador se anteponga sustantivamente a lo demás. Jóvenes trabajadores, mujeres trabajadoras, trabajadores jubilados, explica por ellos mismos como seguir, aunque nuestras piernas se hayan debilitado, y nuestras vitalidades declinen por razones ligadas al tiempo de existencia . No se sigue y se camina en círculos viciosos, cuando no esta delante la condición de trabajador, y la certeza que nacimos, nos gestamos como sujetos, sobrevivimos a grandes ataques, porque siempre nos persuadimos con el cuerpo, los sentimientos y el entendimiento , que el proceso social abierto en la revolución bolchevique no ha cerrado aún y que la razón de vivir , no es presentarse como jubilado para que me paguen un sistema de reparto fundado en el aporte de otros trabajadores, sino y de manera definitiva: Socialismo o barbarie.
Si no se construye la primera y la segunda situación se hace extensiva porque fuimos incapaces de entender lo necesario y prioritario habrá muchas lágrimas en el fondo del río de los desesperados después de llover los relámpagos no climáticos sino nacientes de las descargas y las bombas, seguirán deshaciendo la oscuridad, con besos, que antes de nacer, morirán

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