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OTRO APORTE INVALORABLE DE CAMPANELLA A LA FORMACIÓN DEL CONTENIDO DEL SENTIDO COMÚN FORMADO POR LA CLASE DOMINANTE.

Supo existir, una exitosa obra de teatro Parque Lezama,dirigida hace un tiempo por Juan José Campanella y protagonizada por Luis Brandoni y Eduardo Blanco, que se estrenó originalmente en Argentina en 2013.

La pieza, que tuvo más de 1200 funciones y giras, es una adaptación de la obra estadounidense I’m Not Rappaport, escrita por Herb Gardner.

Desde ese registro temporal, se nos abalanza ahora ese espacio artístico, al plano del cine , claro que las circunstancias del hoy no reconocen identidad con el ayer inmediato y el empleo de la obra artística transita con naturaleza mercantil y un propósito de imposición de caducidad, que en cierta forma se emparenta con la idea mediática de instalar que el socialismo es cosa de pocos y esos pocos viven en una distopía.

«I’m Not Rappaport» es una obra de teatro y película escrita por Herb Gardner. Generalmente se traduce al español como «No soy Rappaport». Esta aclamada obra ganó el premio Tony a la mejor obra en 1986 y cuenta la historia de dos ancianos, Nat Moyer y Midge Carter, que se encuentran diariamente en Central Park.

I’m Not Rappaport de Herb Gardner se publicó por primera vez en 1986 en Nueva York . Gardner tuvo la idea de la obra cuando la escribía en el Central Park de Nueva York . Fue testigo de dos ancianos animados, uno blanco y otro negro, que alternaban entre sentarse en silencio y gritarse el uno al otro. Esta extraña amistad intrigó a Gardner, quien la utilizó como base para los dos personajes principales de I’m Not Rappaport , Nat y Midge.

La obra causó revuelo cuando se representó por primera vez en Broadway. Los personajes únicos de Nat y Midge y su tenaz resiliencia ante el mundo que los rodea hicieron de la obra un éxito por destacar en definitiva que estos personajes que se deslizan por la imagen de héroes improbables intentan enmascarar las horribles realidades del envejecimiento, principalmente a través de los cuentos y engaños que crea Nat.

La obra abordó varios temas contemporáneos a su tiempo históricocuando se produjo, incluido el trato de la sociedad a los ancianos y los peligros que acechaban en áreas urbanas como Nueva York.

Lo cierto que esta nueva irrupción cinematográfica de la obra en su realización desde Argentina y con el trazo específico de Campanella, viene de la mano de una profusa acción publicitaria, buscando seguir el camino que por otras rutas dejó trazado el eternauta, no por la temática sino por el invalorable trabajo actoral y la profesional acción del director de la película , aspectos todos estos que hay que destacar por el valor en belleza y estimulo visual y simbólico que las interpretaciones dejan traducir desde su específica composición de los personajes.

Sin embargo, como todo producto mercantilizado por Campanella, en busca de consumidores masivos en una población confundida desde el plano del NO , y los ANTI, que es la matriz del vacío ideológico final

l a película tiene intencionalmente implantados, muchos espacios grises que pueden ser interpretados, compredidos y reproducidos de las más diversas maneras según se consiga el propósito empresario del director de lograr masividad en el consumo del producto.

Campanella no deja , de dar por viejo y caduco al poner en un personaje, la concreción corporal de la relación adversa del individuo y su tiempo y un sentido concreto de lucha que ha sido bajado de todo escenario de realidad por la posmodernidad y el utilitarismo individualista más diverso, aún cuando se exprese en la búsqueda de un posibilismo dentro de lo dado por el restante personaje principal, que se conforma con una indemnización en lugar de arriesgar todo y solo atina a pedir “llegar hasta navidad”.

En el mismo sentido, el relato en el que subyace la idea de caducidad, se ocupa de ubicar en la narración una mujer a la que no le hablo en su momento y se perdió, es decir, a las ideas de un mundo sostenido por el principio de colaboración como contenido estricto de lo justo, se le pasó el tren y este último ya no vuelve sino en el imaginario de un hombre en sus últimos momentos de existencia, más asociado al cuidado de salud mental que a otra cosa.

Para ser más gráfico, viendo Parque Lezama , puede pensarse que los trabajadores de FATE, no tienen otra opción que pedir la indemnización como lo hace el portero, para no salir peor de lo que esta, pese a que por tiempo largo había podido evadir la incómoda situación escondido en un parque o apelando a la protección de una habitación en el sótano.

Claro, Campanella no resuelve el tema , lo deja al espectador para que de modo individual tome partido por algo en lo que no hay que determinarse por opciones equivalentes en su valor moral, porque ellas no lo tienen.

Como todo producto de naturaleza mercantil marca Campanella, la búsqueda consciente de un mercado consumidor radicado en los sectores medios , lo lleva a contaminar la racionalidad con la pasión y la ilusión, haciendo del sujeto al que desplaza por su condición de mitómano y su resquebrajada salud mental, a un registro emotivo pero ya perecedero sin decirlo de manera explícita.
La opción por la que toma partido el director, es igual el tratamiento que supo darle a la cuestión del quiebre de salud , en su anterior película “ El hijo de la novia” , y también en “luna de Avellaneda” Alterio-Aleandro en una, y Darín en otra , son personales emocionalmente queribles pero racionalmente desde la construcción pragmática de como deben ser leído los hechos, inviables.

Es decir, y en todos los casos, un personaje pintoresco pero que ya no puede ser , porque lo pasó por encima el tiempo.

Otro aspecto de este uso ideológico en miras de conformar una versión ya transitada del sentido común , es el que se exhibe avanzado el film con la forma de un choque entre padre e hija.

Ese enfrentamiento está claramente diseñado a priori, entre la ilusión enferma y la posible actitud utilitarista bajo el amparo de la razón que le da contenido a lo real . Dicho de otra forma y en clave Campanella: Todo lo racional es real, entonces pongo fuera de la razón una existencia en lucha por caduca para que luego sus proyecciones compongan solo un imaginario de base enfermiza . luego cualquier discurso inverso de lo posible tal cual es, no es real.

Así expuestas las cosas, quien hace las veces de hija al rescate de padre desviado y perdido en ensoñaciones socialmente peligrosas , bien que con vacilaciones es la presencia del hoy que destroza el ayer diciendo precisamente a su padre que es el ayer que se detiene en el paso, y dice eso , porque entendió previamente que debía rescatarse en clave pragmática, con vida en un barrio cerrado y venta de inmuebles.
La hija es entonces el emblema de lo que se vende como real de manera intencional, es decir , una suerte de “Good bye Lenin” con matiz criollo . Es el adios a un mensaje totalizador , constructor de una esperanzada realidad, dado por la practicidad del utilitarismo individualista al que solo le importa encontrar un bote en la cubierta del Titanic a como sea.

Finalmente lo que aparenta ser una denuncia del trato si se quiere racista sobre lo otro que implique o simbolice lo viejo , lo que oculta es que su base no es una cuestión de criterio subjetivo o de ser mejor o peor persona, sino sencillamente porque el personaje, sea por enfermedad visual o resquebrajamiento de salud mental, no tiene capacidad de producir valor, es decir, es el tratamiento semejante al que se da a un mueble amortizado.

En definitiva, puede decirse que la mercancía que sale a vender Campanella, con mezcla rara de situaciones que pueden leerse cómicas, con otras que no denotan otra cosa que el drama mismo de la existencia y la pregunta por el sentido final de la vida, lo que prevalece subyacente es la desesperación , que agobia a los vacilantes y los enfurece tal como un demente que deglute su cólera. Hay naturalezas de respuesta y naturalezas de interrogación, ánimos de afirmación y ánimos de cuestión, temperamentos unívocos y lentos temperamentos perplejos . Unos lo vuelven todo respuesta, otros lo vuelven todo pregunta. Campanella parece haber realizado una nueva vuelva sobre esta última opción. Sin embargo, cabe preguntarse, que sería de este director, sin sus necesarios y buscados interlocutores. Habrá que recordar entonces, que hay vidas que se agotan sin su ser par.

No ser el par de Campanella y sus productos, sería una invitación a ir por algo superador, mejor en el sentido real de los humillados y ofendidos que aún hoy creen más significativo en sus vidas, una mano alzada en una asamblea que un trabajador abandonado por su vejez o el arbitrio caprichoso de sus ocasionales empleadores.

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