Nuevo Curso

“CAMBIAR EL MUNDO”. UN IMPERATIVO DE CLASE QUE NO SE DOBLEGA POR EL CONTROL POLÍICO DE UNA PROCESIÓN EN UN DIA FERIADO.

El país se desangraba. La consigna tantas veces vociferada “la sangre obrera es lucha y es bandera” tomaba cuerpo y realidad, arrastrando las vidas de los caídos en Monte Chingolo y las que luego se sucedieron con mayor intensidad luego del aquel 24 de marzo de 1976. Sin embargo y contrariando el discurso de quienes anacrónicamente hoy hablan de “derrota”, el 30 de abril de 1977 habiendo caído en combate la plana dirigene del PRT , un grupo de catorce madres inició la histórica ronda alrededor de la Pirámide de Mayo en Buenos Aires. Ante la prohibición de reunirse por la dictadura militar, comenzaron a caminar en círculos, convirtiendo el dolor individual en una resistencia colectiva por la aparición con vida de sus hijos. Ante la orden policial de «circular» por el estado de sitio, las madres, impulsadas por Azucena Villaflor, decidieron caminar en parejas alrededor de la Pirámide de Mayo. Para reconocerse en las marchas de la Virgen de Luján de 1976 y luego en la plaza, comenzaron a utilizar pañales de tela de sus hijos sobre la cabeza, convirtiéndose en su símbolo distintivo de la “negación de la derrota” que no es otra cosa que la definición por otros términos de la resistencia de clase.

Sin ánimo de pensar en que existe la posibilidad de comprender en absoluto la profundidad del pensamiento Hegeliano, desde nuestro conocimiento, sin embargo estimamos que es posible acudir a él para buscar esa herramienta necesaria para dar con un acercamiento conceptual del fenómeno real que se abre a nuestro entendimiento en los prolegómenos de un nuevo 24 de marzo, y reconociendo que en sí esa realidad contingente presenta tantos elementos que contribuyen a su complejidad, nos pareció posible dentro de nuestras limitaciones como pequeño grupo de propaganda socialista por el poder obrero y revolucionario, detenernos en una expresión artística que tomó cuerpo hace ya mucho tiempo, y que por su sustantiva penetración en lo bello y lo histórico en forma conjunta derivó incluso en que su divulgación fuera entonces autorizada en las escuelas de Rosario.
Lo hemos difundido en varias ocasiones, pero en esta oportunidad, nos resulta casi un himno para dar cuenta en clave de lucha a toda la realidad en cuyo acontecer sobrevivimos alimentados por dar un sentido al existir individual desde un objetivo emancipador estratégico de la clase trabajadora en la que nos reconocemos.
El texto se formaliza en clave poética, y dice lo siguiente:

CAMBIAR EL MUNDO
No era lo que ellos querían.
El brillo de una placa con sus nombres.
El recuerdo emocionado hasta las lágrimas,
La reivindicación individual,
El pasado olvidando el presente.

No es lo que ellos querían;
Su nombre en las calles,
la foto de sus sombras.
Ellos buscaban cambiar la vida.

Ahora, apenas nos conformamos
con sus nombres puestos en labios oficiales .

Ellos querían más,
y el viento y la sombra digna,
y la vida cambiando ,
La riqueza en otras manos
Y los sueños sin freno ,
La belleza de un hacer generoso

Ellos querían la revolución.
Ese eterno sueño,
que no puede cambiarse por dos palmadas en la espalda ,
ni por los discursos, ni por un cuadro quitado de una pared.

No querían museos.
Ni banderas con sus nombres.
Apenas deseaban cambiar el mundo entero.
Cambiar el mundo.
Ese es el único homenaje,
que les debemos. (Mariana Caballero)

Esta poesía, que fue y es un himno, parece hoy tener que enfrentar otro tipo de obstáculo que nace del propio seno de los que emprenden caminata por calles en un día feriado decretado en su momento por el propio poder Estado-burguesía, al que se enfrentaron los combatientes de la vanguardia obrera en el derrotero nada lineal de la lucha de clases. Ese obstáculo se llama ideológicamente, “admisión de la derrota”, reflexión con gesto pensante del “por qué perdimos” y la relectura en clave de política electoral del fenómeno que no es histórico porque llega hasta nuestros días y se expresa en las operaciones del gobierno, que hay que recordar, es surgido de las urnas a las que propios y extraños llamaron a llenar con votos en contexto de una reiterada farsa electoral, montada para dotar de consenso presunto a ese accionar al que algunos hoy critican y como mayor esfuerzo salen en procesión religiosa a denunciarlo en el marco teórico de un presunto hacer negacionista.

Procesión con ritual religioso reproductivo del dogmatismo k y toda forma camaleónica que de cuenta del viejo e inveterado reformista oportunista, parlamento y elecciones son los placebos con los que se medica desde la ideología burguesa a las masas trabajadoras sin otro condimento que el salvavidas de plomo de concentrar toda crítica en la gestión de gobierno, alentando la ilusión-criterio de que su remosión , implicaría su superación , como si hubiésemos llegado hasta aquí, solo como producto de los actos de los operadores políticos de la burguesía que hoy transitan las dependencias de la casa rosada, y sus colaboradores que hacen lo propio en el Congreso y en los edificio de tribunales.

El recorrido de la propia poesía, caída en el olvido hasta de la propia autora, que lo memora con cariño pero que no se ajusta a sus consecuencias políticas, indica un momento abstracto o inicial donde la idea existe en forma pura y de calma descriptiva en un estadio favorable de la presunta década ganada. Luego otro espacio negativo, donde la idea se aliena y enfrenta su propia contradicción o límite que con los avatares históricos de por medio ha derivado en un momento especulativo o racional, donde la contradicción se supera, integrando los contrarios en una verdad superior que es la que así pretende presentar artificiosamente el sector medio pequeñoburgués de la sociedad donde apenas sobrevivimos.

Emparentado con esto es que acudimos a Hegel en su Filosofía del Derecho donde sostiene que la realidad no es caótica, sino el despliegue lógico y necesario de la razón o el «Espíritu». Significa que todo lo existente tiene una razón de ser y puede ser comprendido racionalmente, coincidiendo el pensamiento con el ser. Lo que existe (especialmente en la historia y la sociedad) no es absurdo, sino que tiene una lógica interna y un sentido, incluso si no es inmediatamente evidente. Las ideas racionales y lógicas tienen la capacidad de realizarse y materializarse en el mundo

Habrá que recordar entonces, que la realidad es contradictoria y que la negación no es la destrucción, sino la fuerza que obliga a la idea a transformarse. No es entonces la puja con lo que se llama negacionismo en abstracto como mero concepto ideológico sino la necesidad de su superación por vía de reivindicar la acción revolucionaria hacia el socialismo de una generación de la vanguardia obrera, víctima de un genocidio que se desarrollo desde lo estatal y paraestatal como única forma posible para la dictadura burguesa de clase de preservar su hegemonía política y cultural.

El 1 de marzo de este año, quien se encarga de la gestión de los intereses de la burguesía por mediación del voto mayoritario de votantes participantes de una farsa electoral dos veces realizadas en el término de dos años, visitó el parlamento para dar mensaje de apertura, y allí para que lo escuchasen todos en el medio de una actuación teatral escénica dijo : “»La moral como política de Estado. Volvamos a los valores de Occidente: la filosofía griega, el derecho romano, la actitud de los estoicos y los valores judeo-cristianos».

Cotejándo ese imperativo categórico con su lectura política también necesaria a propios y aparentemente extraños, con las bases filosóficas del golpe de Estado que muto la forma democrática por ineficiente por una dictadura sujeto jurídico-político de prácticas genocidas sobre la vanguardia trabajadora identificada en una política penal de enemigo , se podrá encontrar el recorrido muchas veces encubierto en plano de apariencia, de la idea “racionalizada” de la clase dominante, que en su derrotero dialéctico ha tomado realidad en la actual forma republicana de Estado y su forma de gobierno formalmente democrática y específicamente autoritaria, por la que desde los imperativos legales se busca el consenso social para la viabilidad de la reproducción del capital con estructuras relacionales en la producción material de mercancías con intensificación significativa de la explotación y la opresión por los escenario de pobreza y miseria que genera.

No hay negacionismo, sino negación-afirmación de un módulo cultural dominante que avisa que no ha de salir de escena por la simple presencia de personas en las calles, en la medida en que esa presencia no implica las mayorías electorales que le dan sustento y en sí mismas no exhiben un espacio programático diverso de la dialéctica de reproducción del Capital.

La propaganda no puede ser “vení con nosotros a la marcha” “vení con nosotros porque somos los auténticos y los que la encabezan son los malos”. Eso es reivindicar el cambalache de “en el mismo lodo todos manoseados”. La superación está en la construcción de programa en la vanguardia obrera dirigido a las masas trabajadores, impulsado por su organización partidaria con definiciones tácticas y estratégicas ligadas a dar realidad a la razón revolucionaria que se orienta a la emancipación de toda relación de explotación y opresión. ES ESO LO QUE QUERIAN LOS DE ENTONCES, LOS QUE TRAZARON ESE CAMINO DE CAMBIO NO DERROTADO Y HOY APREMIANTEMENTE NECESARIO.

Nuevo Curso.