Dos lecturas posibles desde Hernández. Una “intervención” ficcional de Borges.
La historia del gaucho Martin Fierro es la historia de un hombre que lo pierde todo. En las primeras páginas del libro, el mismo Fierro cuenta que tenía rancho, mujer, vivía tranquilo y era feliz. Pero un cambio de gobierno y un nuevo proyecto de país, junto con el de un conjunto de leyes arbitrarias cambiaron para siempre su manera de vivir.
Hay que recordar que el contexto de escritura del libro es bajo un nuevo orden social y político que van a imponer los ganadores de la Batalla de Caseros. Y su exponente más pasional, ahora vuelto del exilio y convertido en presidente, Domingo Faustino Sarmiento, será el que ejecute de manera contundente las nuevas medidas, que tendrán un carácter estructural.
Lo que le tocará al gaucho, que se dedicaba al arreo del ganado, será someterse a un régimen distinto del que tenía como peón rural, cumpliendo la función de soldado de frontera a través de un reclutamiento forzoso.
Es claro que el Martin Fierro se escribió como un libro de denuncia política contra la nueva organización del país.
Y lo que le tocaba al gaucho era estar sometido a un sistema de disciplinamiento inútil que solo servía para humillarlo. Pero hay que destacar que el libro superó sus propios intereses de protesta social. También puede leerse como una reflexión sobre cuestiones existenciales; los dilemas de un hombre buscando su destino, o como lo dicen sus prólogos, el derrotero de unas “idas y vueltas” de la vida, donde también se infiltraban temas metafísicos y filosóficos, e incluso religión y espiritualidad, pero siempre pensados desde una voz autorizada; la auténtica voz que habla desde el capital de experiencias de un hombre que lo vivió todo. Y su Ida y su Vuelta, como la vida misma, son contradictorias.
En el prólogo de La Ida, Hernández sostiene que el libro debe leerse con un claro sentido de protesta social. Pero en de “La Vuelta”, le da un sentido de lectura de esparcimiento didáctico a su libro, en donde habla de “un provechoso recreo después de fatigosas tareas a personas que jamás han leído”.
La segunda parte del Martín Fierro, escrita siete años después de la primera, ya en el contexto del Gobierno de Nicolás Avellaneda, con un Estado más consolidado y una ganadería con mayor rentabilidad para la burguesía estanciera terrateniente, en lugar de la denuncia y la rebeldía del primer parte, nos encontramos con un tono conciliador y podríamos decir, de acatamiento y sumisión a las leyes y al nuevo orden político.
El gaucho rebelde, perseguido por la justicia, desertor, se transforma ahora en un orientador y consejero acerca de lo conveniente de tener una buena conducta, acatar la ley, y respetar a las autoridades.
Estas contradicciones podrían afectar al texto o enriquecerlo de acuerdo a como sea leído. Pero digamos, para terminar, que entre el gaucho vago y perseguido por el Estado del primer parte, y el gaucho de estancia de la segunda parte, valorado como un engranaje eficiente, de acuerdo a los intereses de la burguesía ganadera, también pueden leerse los dilemas, las contradicciones y las idas y vueltas de un país
EL DESTINO DE CRUZ Y FIERRO EN CLAVE «BIOGRÁFICA»
Borges escribió un cuento llamado Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, que como lo dice su título, es una biografía ficcional del sargento Cruz del libro Martín Fierro. En ese cuento hay una idea que atraviesa toda la literatura universal: “Cualquier destino… consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”.
Cruz en el texto de Hernández es un sargento de la policía rural que junto con una cuadrilla de hombres rodean a Martin Fierro. En un rapto de indignación, Cruz pasa del bando de la ley a defender al hombre perseguido por la ley. Esto se da en un segundo, en caliente, en un puro impulso o algún tipo de revelación repentina y un poco inexplicable. Es ahí donde se enfrenta con sus propios compañeros de armas para defender a Fierro. A partir de ese momento Cruz será un hombre marcado por el destino que el mismo eligió.
La idea de destino en la modernidad, a diferencia de la antigüedad clásica, es algo que se elige, no es una fuerza oscura y predeterminada que atraviesa a los hombres, es algo que se activa a partir de una elección consciente. En el texto de Hernández, Cruz y el mismo Fierro eligen su destino y lo aceptan. Hay un momento digno de una escena de rock en el Martin Fierro. Cruz y Fierro, cuando están por entrar en el desierto rompen la guitarra. Se dan cuenta de que nadie los iba a escuchar, y que su destino era ahora el de dos desterrados, mirando el horizonte del desierto en el que estaban a punto de entrar.
Tanto en el cuento de Borges como en el libro de Hernández, Fierro y Cruz son las dos caras de una misma moneda. Tienen la certeza del destierro, de ser dos perseguidos que lo perdieron todo, de ser nadie, y saber para siempre quiénes realmente son.
GUILLERMO SEVLEVER
