Un elemento significativo de las incidencias sociales que produjo el fenómeno social del fútbol profesional en su máxima expresión empresarial, fue la confusión de los colores de la selección de AFA, con la bandera del Estado Argentina, luego prolongada en otra bandera, una sábana de hotel con letras negras, exigiendo la restitución de las islas Malvinas, que eso implica una reivindicación, luego tomada por propios y extraños en una justa por intentar presentarse como quien es más “Malvinista”.
De ahí a la exaltación de la patria como lo indiscutible, razón fundante de la exaltación que va de un “relator deportivo” desaforado y dando gracias por todo a la especulación política de todas las expresiones de la política operativa dentro de la legalidad republicana, sea desde la vicepresidenta, hasta Solano -Bregman – el “pollo Massista Sobrero” y demás.
Lo cierto es que si se mira fuera de las pasiones “deportivas” que en todos los casos implican mercancías que las concretizan y las transforman con mediación de dinero en otro objeto de compra y venta, la cuestión que deja planteada en forma transitoria la situación vivida y lo ponemos en pasado porque la fugacidad de la efusión responde más al hervor de un líquido puesto al fuego intencional de algunos que una genuina realidad, porque cualquier pibe de esos que se empujaban en torno al monumento a la bandera en Rosario, en el obelisco en CABA o en los frentes del Patio Olmos en Córdoba, así como salta por esa que dice es su bandera, también lo hace por la muerte del Indio Solari o por los colores de su club preferido, vale decir , todo es transitorio en la medida que el proceso de alienación en unos colores o presuntas identidades no es estático sino que responde a los estímulos del momento , que en todos los casos son gestados desde intereses y en ningún caso identificatorios de un proceso de toma de pertenencia en algo que sea superior al objeto mismo, lo que permite en definitiva su transitoriedad.
Una bandera implica fundamentalmente identidad, soberanía y representación. Es un símbolo visual de unión para un grupo, país o institución, y sirve para marcar territorio, comunicar señales específicas.
En el caso de la Bandera Argentina, su uso implica el máximo honor institucional del Estado de la burguesía finalmente consolidado con la jura de la Constitución Nacional. Creada por el Gral. Manuel Belgrano en Rosario en 1812, su presencia en actos, escuelas o edificios gubernamentales no es decorativa: exige precedencia y respeto, simbolizando la historia, la soberanía y la unión de todos los ciudadanEos bajo la institucionalidad burguesa, esa misma que hoy cruje si se trabaja con realidad. Significaba revolución en manos de los soldados que dieron sus vidas por la formación de una nación independiente y soberana dispuesta a su propio desarrollo capitalista con las formas de la república .
Hoy llevar esa bandera no es una instancia a defender por sí, ni declamando por soberanía para los burgueses ni luchando por democracia. Hoy es un trapo, una sábana de hotel yanquie con una leyenda sin otra historia que la masacre de soldados convocados a pelear por algo de lo que no tenía ni idea.
Alejandro Vargas soldado muerto en Malvinas en carta a la madre de la que fue su novia, supo escribir eso que no comprende el chico que por una pelota que entra en un arco en un torneo de fútbol grita: “las Malvinas son nuestras” :
“Señora, muchos son los que hablan de soberanía cuando están en el living mirando televisión. Que vengan aquí a ver si vale la pena derramar una gota de sangre por estas islas…” (cit por Fabián Harari. Miserias del nacionalismo)
Todo esto obliga a reposicionarse en un tema que hace las veces de parteaguas en la lucha política que tiene eje en un antes y un después , al parecer prolongado en el tiempo respecto al planteo de soberanía sobre Malvinas y sus actuales implicancias simbólicas y reales en nuestro actual estadio de lucha de clases.
Pero el problema está en lo no señalado, es decir, en lo que se conoce, pero no se dice y que muestra en pocas palabras similitudes de modos que dan referencia, como síntomas de una enfermedad a la continuidad del formato cultural de la dictadura, por más que hayan pasado décadas y los 24 de marzo las caminatas callejeras por las ciudades, mucho más ordenaditas y formateadas , quieran decir lo contrario.
La similitud está en el uso de Malvinas para generar identificación nacional. Para eso se apeló a los productos del régimen militar que encarnó la aventura militar del 2 de abril y la de quienes de una u otra manera le acompañaron. La diferencia en el hoy es que el gran capital ya no pone su interés en ese casillero de herramientas ideológicas, sino que lo interpela en tanto las relaciones geopolíticas que hoy necesita como el aire, no ameritan esa demanda y mucho menos en las manos y los gritos de quienes no se conforman enteramente dentro de su clase por intereses antagónicos, metidos dentro de una reivindicación.
Con esto queremos decir, que a la inversa del 2 de abril de 1982, pero con el mismo formato, se saca del baúl de las herramientas el problema Malvinas, empañado hoy por el clima belicista, como instrumento de conformación artificial de un frente patriótico de clases sociales antagónicas, cobijados todos por “la misma bandera”.
Ese uso se hace de lo que aparece desde diciembre de 2023 como presunto frente Anti-Milei, que sin embargo está integrado por operadores políticos de sectores de la burguesía, que no tienen cabida generalizada en los negocios del régimen y que aspiran a sustituirlo por vía electoral, previo horadar su base social de seguimiento que lo puso en la gestión del gobierno nacional .
Mostrando que lejos de decir que “no es moderada y que jamás lo será”, la ya candidata de un aparato político que llama a sus fieles y no tan fieles a que profundicen simpatías y le sigan en la decisión de acudir a las urnas, pero a la hora de dar razones de esa autorreferencia , y buscando no quedar fuera de lo que parece no rendir votos, se ocupó de mostrarse por donde le fue posible y hablar, porque da la impresión que el que no habla también es un “ingles”.
Buscando no ser vista como tal y perder “simpatías”, Myriam Bregman respaldó el histórico festejo de la Selección Argentina con la bandera de «Las Malvinas son argentinas» frente a Inglaterra. En el mismo contexto del Mundial de Fútbol, rechazó las críticas europeas hacia el equipo “nacional” y cuestionó la postura del gobierno de Javier Milei respecto a la soberanía de las islas.
Anteriormente, y tras la contingencia deportiva dada por que el seleccionado de AFA consiguió doblegar al de la federación inglesa, Bregman sostuvo en la red social X: «FIFA sos el gran ladrón y Las Malvinas no se censuran». Asimismo, cuestionó duramente al presidente Javier Milei por su afinidad con Margaret Thatcher y recordó que algunos sectores de la política local tildan popularmente de «patrioterismo barato» al reclamo soberano por las islas puesto de manifiesto en el deporte. En su reflexión titulada ¿Civilización o barbarie?, planteó que en un mundo polarizado, el fútbol se cruza con reclamos coloniales y valoró que el sentimiento popular hacia Malvinas en la cancha es válido frente a potencias históricas.
Sobre el punto hay que partir señalando el error que implica imputar a Milei y su equipo de operadores colocado por la burguesía en el poder formal de la institucionalidad estatal, el apartamiento de la reivindicación sobre Malvinas. Para caracterizar la magnitud de ese yerro y el perfil ideológico que preside todo cuanto nos dice quien nos pide “simpatía”, hay que advertir que si Milei hiciera oídos a Bregman y a los que la mandan a decir lo que dice para juntar votos, cabría pensar en que están pidiendo que el Estado replique la acción de Galtieri y eso significa que PTS, colaterales y afines, volverían a cantar abrazados con militares como lo hicieron en su momento con otras siglas: “bajo un manto de neblinas no las hemos de olvidar” bajo ritmos marciales.
Cuanto pretendemos significar es que nuevamente la soberanía le ciega los ojos a los reformistas y el socialismo queda en el cajón de algún escritorio del local partidario. Nuevamente la bandera “nacional” sobre la bandera de los trabajadores, que no es otra que la de su emancipación y la de su propia revolución.
Viene al caso traer a cuento, para dar significación a cuanto estamos afirmando, y el tipo de revolución que se impone en nuestra sociedad, que no reposa ni se simboliza en la bandera de la revolución democrática burguesa, que al parecer es el techo del discurso del FITU y su autopercibida candidata buscando “simpatía”. La Escuela Superior de Comercio «Libertador General San Martín» de Rosario es la institución educativa que sufrió el mayor número de víctimas del terrorismo de Estado en la ciudad, con 22 alumnos y exalumnos desaparecidos entre 1976 y 1983
Muchos de ellos fueron víctimas por izar una bandera roja en sustitución de la bandera oficial del establecimiento educativo al que asistían. Asimismo,la historia de estudiantes que izan una bandera roja en sustitución de la bandera argentina en el patio de una escuela, y que posteriormente desaparecieron durante la última dictadura militar, es un relato que no pertenece a un único caso oficial documentado, sino que condensa el simbolismo de la militancia estudiantil de los años 70. Este tipo de acciones clandestinas o de protesta formaban parte de la resistencia y el activismo juvenil de la época. Los hechos se relacionan históricamente con el movimiento secundario y universitario de la época.
Lo determinante es justamente lo que oculta el discurso reformista oportunista en el marco de su techo estratégico, que busca una revolución democrática que ya ha sucedido en el tiempo , haciendo que sus luchas solo sean reacciones a sectores burgueses que corporizan tendencias restaurativas de un orden capitalista signado por la perdida de derechos , solo formalmente exhibible por la continuidad de farsas electorales a las que se pliegan sin discurso crítico alguno.
Lo significativo para el caso es que clases hacen la guerra que implícitamente se deriva de la consigna “las Malvinas son nuestras” a menos que los pases ilusionistas de estos magos de la ideología hagan que se piense que realmente pueden ser de los trabajadores sin implicar una confrontación violenta. También es relevante detenerse además de identificar la clase que conduce la guerra , por qué objetivos específicos asume esa determinación y en interés de que se activa sobre el particular.
Malvinas es siempre y en todos los casos, en los que la historia de lucha de clases refleje la relación de dominio de la burguesía sobre explotados y oprimidos , una situación en donde priman las relaciones sociales capitalistas y por tal una herramienta de salvataje del régimen burgués de turno.
Presentar en primer plano que nuestra sociedad civil se encuentra en una situación relacional desfavorable con los centros capitalistas concentrados que imponen prácticas imperialistas sobre nuestra sobrevivencia , para dar prevalencia a consignas de una pretendida liberación nacional ejercida por la recuperación de territorio en favor de la burguesía que controla el Estado Argentina , no se ajusta a la realidad de la existencia misma de explotados y oprimidos por las relaciones de producción capitalistas, es una versión ideologizada de lo real existente , presentando como verdadero lo falso.
En definitiva, Bregman se agravia en representación no se sabe bien de quién respecto de la actitud política de quienes gestinan formalmente desde el aparato institución del Estado, pero a la vez oculta que un régimen reaccionario nunca ha de luchar o ha de poder luchar frente a las políticas de los grupos concentrados de capitalistas en desenvolvimiento por sus Estados de prácticas imperialistas sobre los trabajadores argentinos, simplemente porque ese régimen de gobierno formal, ese poder burgués está atado con mil cadenas a las determinantes del capital y sus consecuencias contradictorias y necesarias.
La reivindicación sobre Malvinas propiciada por FITU , en boca de su candidata “simpática”, no hace otra cosa que exhibir la crisis de dirección que padecen los que se disponen activamente a la lucha política dentro de la estructura de relaciones coailes capitalistas globalizadas por cuanto su intervención se limita a denunciar la política de Estado, pero no dice cómo se propone realizar su propio planteo si es que lo central es en este estadio de lucha de clases, reivindicar las islas Malvinas.
En definitiva ¿Cómo dice Myriam Bregman que hará posible lo que dice la sabana exhibida por los futbolistas?. Lo cierto es que la vocera no se despega de los elementos chauvinistas que la burguesía impuso para la sociedad que institucionaliza y ordena a través de su Estado constitucionalmente instaurado, con lo que más temprano que tarde termina por ser funcional y no colabora en modo alguno a la perspectiva de un orden social superador de lo históricamente dado . Solo se apresura a ponerse en línea con esos elementos que traban la comprensión del carácter internacional de la revolución social necesaria .” «Se acusa también a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad. Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen…” (Carlos Marx. Manifiesto Comunista)
El presidente, cada vez más encerrado. Cada vez más de espaldas a todo lo que no sea su entorno de privilegio de clase y su escenario de dominación, en esta ocasión corrido por los resultados deportivos, también manipulo el concepto político: ”Patria”, latiguillo con el que utilizaron a su manera, milicos genocidas y gerenciadoras radicales, peronistas o los que fueran a lo largo del pasado siglo y lo que lleva el presente . Eso sí, tampoco escatimó vallas, evitando presencias callejeras o reprimiéndolas. Eso sí, compartió y favoreció, los niños con banderas, es la mentira general propiciada por un evento comercial de venta del producto futbol profesional.
Lo cierto es que la unidad de los argentinos y la bandera que nos cobija es el discurso. La división de clase, los explotadores y los explotados, lo real, lo despreciable, lo que impide la unidad e impone la lucha por otro orden social y político, es parte del sometimiento que nos han impuesto por la violencia o por formación de consenso desde la instauración del Estado nacional.
La base de la norma jurídica tiene siempre una estructura social de sostén. Hay siempre una relación social de la que hay que dar cuenta. El relato y la emergencia de esa relación surge ideologizada por la dominación de clase, que hace que uno de los términos de ese vínculo social , las masas trabajadoras y los niños de ese conglomerado , en tanto sujeto receptor y productor del proceso educativo en la gestación integra de su personalidad , sufran el avance agresivo del poder sobre su persona con absoluta impunidad y ante los ojos de los adultos, que los llevaron a ese sitio a dar un encubierto juramento de lealtad a una bandera.
Si se recuerda que la tercer regla, de las 100 que integran las llamadas, reglas de Brasilia sobre la vulnerabilidad, ubica la edad como uno de sus componentes, habrá que advertir que un reiterado “VAMOS ARGENTINA” instado y a los gritos, como Carlitos Bala , y su histórico “que gusto tiene la sal”, asume hoy la versión más tétrica de lo que significa la manipulación de conciencia y el uso de los más vulnerables, de la misma manera en que lo hacen en sentido inverso , indicándolos como las razón de todos los males en la violencia social.
No hay que hacer mucho esfuerzo para recordar que son estos mismos operadores del poder, los que en otro formato publicitario, no hace mucho tiempo, fustigaban el uso de la niñez con fines políticos, más allá de que ya habían dado aviso, usando una niña con carencias para spot publicitarios de campaña. De espaldas a ellos, estarán las vallas , los gendarmes, las “distancias” entre el presunto representante y sus representados. El impedimento del paso, la abjuración por la cercanía y la inmediatez con los sujetos reales, los que no simbolizan nada más que lo que son , la encarnadura presente de la opresión y la explotación social.
No caben las comparaciones.
Esto no es la dictadura como se grita por ahí. Esto es la manipulación democrática y mediática que se consolida con métodos análogos a los militares pero que en todo momento no supone otra cosa que una dominación de clase con formas políticas institucionales. En ese contexto habrá que entender, que los palos y las refriegas forman parte del capital y son solo una expresión menor de la violencia legal que autoriza a quien gestiona el Estado de la burguesía, a descargarla sobre quienes se oponen, manifiestan criterios diferentes o simplemente luchan contra este modelo de sociedad. Esto es aquí , en Méjico, en Francia, en Grecia y donde sea que alguien luche contras las injusticias y arbitrariedades del modelo, cualquiera sea su apariencia , en tanto en sustancia y desarrollo resultan equivalentes. Mundo globalizado de modo capitalista solo produce globalización de la lucha.
Hay que tomar nota de esto. Los palos presentes y los por venir , no discriminan. La violencia es una parte esencial del régimen. Deberemos todos tomar nota, y construir las herramientas necesarias de resistencia.
Lejos de la manipulación, en cada escuela, en cada casa, en donde sea, nuestros niños deberán saber que, los monumentos, los actos patrios, las banderas, pueden servir para todo. Incluso para gritar “que gusto tiene la sal” o lo que es lo mismo VAMOS SELECCIÓN, LAS MALVINAS SON NUESTRAS .
Nuevo Curso.
