Nuevo Curso

Lo que no termina siendo solo recuerdo doloroso.

Los viejos amores que no están
La ilusión de los que perdieron
Todas las promesas que se van
Y los que en cualquier guerra se cayeron
Todo está guardado en la memoria….
La memoria despierta para herir
A los pueblos dormidos
Que no la dejan vivir
Libre como el viento…..(León Gieco-La memoria)

Hoy es un nuevo 19 de junio . Otro año más sin los caídos en Villa Martelli en la búsqueda del partido Revolucionario y el Socialismo. Esa tarea sigue hoy siendo lo esencial.

Es una tarea que fuera de los diversos contextos históricos específicos , implica un organismo vivo que se desarrolla en torno a la confrontación de antagonismos con e l debate de cuerpos , discursos y acciones que nacen , se reproducen y superan desde la lucha de clases concretamente materializada por las masas trabajadoras y quienes desde ella y para ella se desempeñan como vanguardia política.

Esa tarea es prioritaria en nuestros tiempos partiendo de un estadio de lucha de clases absolutamente diverso al que se desarrollaba en aquel 1976. El genocidio terminó con una dirección revolucionaria y más de cuatro décadas dan cuenta en los hechos de su ausencia , sobre todo cuando se trata de una dirección que no ha sido probada en circunstancias que exceden el primer estadio de esa lucha de clases, que se significa en las disputas por programa mínimo o demandas de libertades democráticas. Todos los que hoy de manera expresa o encubierta se postulan para ese rol de conducción, no han protagonizado instancias directas de lucha en el modelo específico de clase contra clase, ni ha participado en la gestión de posibilidades reales de toma del poder político con intereses propios de la objetiva finalidad de emancipación que es imperativa en los trabajadores para la superación de un orden social de clases como lo es el capitalismo

En esa crisis de dirección por su simple ausencia como tal, se emplean las nociones propias del combate, estrategia y táctica de manera tal que se las utiliza superponiendo sus roles específicos en confusión generalizada de lo que corresponde a una y otra .

Lo cierto y para cuanto interesa a la cuestión, hay que rescatar en lo que se da en llamar táctica, a un instrumento político que opera en función de una estrategia marcada por el objetivo de lograr la emancipación de la alienación que padecemos por efecto de las relaciones sociales que implican explotación y opresión. Por esa razón, la táctica no es esencial sino funcional a una estrategia. Por eso la primera necesariamente cambia y se adapta a los bruscos giros de la lucha de clases en tanto la segunda marca el rumbo de todo ese devenir y su carácter caótico, según la realidad en donde se desenvuelve.

Desde estas premisas, es importante advertir que los problemas que se nos presentan circulan en torno de esa relación de medio a fin que existe entre táctica y estrategia, y es esa misma situación relacional la que arroja luz sobre lo caótico que hace que los hechos se sucedan con aparente azar, ocultando en realidad un hilo conductor hacia uno u otro interés en pugna dentro de la sociedad de clases.

En ese contexto, hay un factor oculto en plano ideológico que no emerge de las discusiones que se pretende encapsular en foros o asambleas de debate promovidas y nunca espontaneas, por los aparatos condensados dentro de las estructuras legales de los partidos políticos de la izquierda del régimen. Ese factor no visible es, advertir que todo lo que se promueve responde en uno u otro caso a la teoría de los febreros triunfantes”, diseñada por Nahuel Moreno y publicitada en un encuadro de cuadros realizado en la década del ochenta del siglo pasado.

Para Nahuel Moreno en la Argentina, según lo expuso en aquel entonces, hubo una revolución democratica Triunfante que fue tal, por qué cambio de régimen en analogía a lo que ocurrió en la revolución de febrero con la caída del Zar, que en este caso vestía el uniforme ensangrentado de Militares Genocidas que hacía de taparrabos a un sector significativo de la burguesía. Sin embargo, ni Kerenski ni el gobierno de Alfonsin cumplieron con las tareas democráticas pendientes más que en lo formal por qué y en Argentina ni siquiera pudieron derrotar el Kornilovazo de las carapintadas.

En ese sentido Nahuel Moreno escribió y difundió lo siguiente:
«…Para nosotros la definición según la cual, lo que surgió es un nuevo régimen democrático burgués y que fue derrotado el régimen contrarrevolucionario, es reformista ─y, , peligrosamente equivocada como método si no va acompañada del planteo de que hubo una crisis revolucionaria, una derrota del régimen contrarrevolucionario y un triunfo de la revolución democrática” – Agregando: …. “Si no decimos que la revolución democrática triunfó, todo intento de decir que el régimen militar se transformó en democraticoburgués es hacer reformismo; es creer que sin una revolución se puede transformar, se puede derrotar un régimen militar e ir a un régimen antagónico »

De esta revolución democrática se destilaron y desfilaron, uno tras de otros gobiernos tras gobierno hasta llegar a uno como el que tenemos hoy
La posición de cualquiera que tome el reto debatir con el FITU en sus asambleas y foros de aparatos partidarios que lo componen es por ende conciliadora con ese error de apreciación política que subyace a todos sus planteos de maquillaje discursivo actuales.

“En el fondo, toda la posición de los oportunistas reformistas, en el problema de organización; su defensa de una organización del Partido difusa y no fuertemente cimentada; permitiendo sumarse al Partido a cualquier profesor, a cualquier estudiante de bachillerato y a “cualquier huelguista”, sin que la condición de cuadro que profesionaliza su vida en torno de la finalidad estratégica de la revolución socialista sea considerada en sí, ni valorizada a partir de la lucha individual y colectiva que emprende contra la enajenación..

Hay en todo esto una propensión a la psicología del intelectual burgués, dispuesto tan sólo a “reconocer platónicamente las relaciones de organización”; la facilidad con que se entregan a elucubraciones oportunistas y a frases anárquicas; su tendencia al autonomismo en contra del centralismo; en una palabra, todo lo que florece ahora exuberantemente con apariencia de nuevo planteo, contribuye cada vez más a una palmaria y completa aclaración del error cometido en un principio, con la imposición de la consumación de la revolución de febrero en Argentina y la necesidad de su defensa por resistencia a la impronta restauracionista que el poder burgués exhibe de manos de su actual aparato de operadores políticos al gestionar el gobierno formal de la institucionalidad burguesa.

Por eso, frente a la propuesta de integrarse o gravitar en torno al Frente de Izquierda (FIT-U) solo corresponde decir que se trata de una coartada también oportunista para justificar la impotencia política de quien la pregona. Frente a esto , es necesario plantear una diametral oposición , desconociendo las maniobras de aparato desenvueltas en contexto de propaganda tendiente a la intervención en una nueva farsa electoral.

La única política revolucionaria hoy es la construcción de un núcleo duro e independiente, y la ruptura definitiva con el reformismo parlamentario.
Un espejismo cuantitativo y el fetiche del parlamentarismo, se instala por la base de esta operación política del aparato burocrático de la izquierda republicana, en defensa de sí mismo ante su estancamiento en el reformismo , disfrazado de aprovechamiento de una oportunidad que parece caída del cielo y por la que nunca trabajaron, aun cuando anuncian que existe una “nueva clase obrera” que requiere de un partido o de la extensión de los mercados de opinión de la cooperativa electoral FITU.

El argumento que hoy se ventila, conforme al cual, hay que disputar el FIT-U porque «miles de trabajadores y jóvenes miran hacia allí» es una concesión al fetichismo de los números y carece de toda aproximación al carácter de sociedad de clases yacente en la estructura del orden social capitalista. Ese apoyo es puramente electoral, pasivo y policlasista.

La dirección del PRT cayó en combate, no sin antes dejar en claro que, la clase obrera y el pueblo argentino han vivido riquísimas experiencias políticas que entroncan en la historia de nuestra lucha de clases, que dejan en claro cuestiones vitales para los intereses de las masas trabajadoras argentinas. Reflexionar sobre estas experiencias, observar el comportamiento de las clases enfrentadas, comprender en profundidad las particularidades de nuestra revolución y extraer las conclusiones para guiar la acción correctamente, es una apremiante responsabilidad de los obreros conscientes, y de los trabajadores revolucionarios y en general, de nuestras más amplias masas trabajadoras. ……. “El parlamentarismo es una forma enmascarada de dictadura burguesa. Se basa en la organización de partidos políticos y en el sufragio universal. Aparentemente todo el pueblo elige sus gobernantes. Pero en realidad no es así, porque como todos sabemos las candidaturas son determinadas por el poder del dinero..Como decía Lenin: «Decir una vez cada tantos años que miembro de las clases dominantes han de reprimir y aplastar al pueblo a través del parlamento; tal es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués» (Poder Burgués y Poder revolucionario)

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