Si me levanto temprano,
fresco y curado,
claro y feliz,
y te digo: «voy al bosque
para aliviarme de ti»,
sabe que dentro tengo un tesoro
que me llega a la raíz.
Si luego vuelvo cargado
con muchas flores
(mucho color)
y te las pongo en la risa,
en la ternura, en la voz,
es que he mojado en flor mi camisa
para teñir su sudor.
Pero si un día me demoro, no te impacientes,
yo volveré más tarde.
Será que a la más profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día:
la rabia simple del hombre silvestre,
la rabia bomba —la rabia de muerte—,
la rabia imperio asesino de niños,
la rabia se me ha podrido el cariño,
la rabia madre por dios tengo frío,
la rabia es mío —eso es mío, sólo mío—,
la rabia bebo pero no me mojo,
la rabia miedo a perder el manojo,
la rabia hijo zapato de tierra,
la rabia dame o te hago la guerra,
la rabia todo tiene su momento,
la rabia el grito se lo lleva el viento,
la rabia el oro sobre la conciencia,
la rabia —coño— paciencia paciencia.
La rabia es mi vocación.
Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del mundo,
no del bosque, no del sol.
En esos días,
compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor (DÍAS Y FLORES. Silvio Rodriguez
El 19 de setiembre , todo el “morenismo del siglo XXI” pone sus fichas a la promoción de un fenómeno al que pretenden encuadrar dentro de una idea a la que le da el nombre “bronca” y promueve como no podía ser de otra manera, una “marcha de la bronca”.
Si nos ponemos en esa perspectiva, hay que advertir siguiendo esa designación de los organizadores empresarios de la “ espontaneidad construida”, que si bien en el pensamiento de León Trotsky en contexto de defensa del marxismo frente a la emergencia del revisionismo , las emociones colectivas no son meros subproductos psicológicos, sino motores materiales indispensables de la historia. y en ello entraría , lo que llamamos enfado, bronca o indignación , por lo que debería ser considerado como pertinente ver en esa bronca a la que aluden los empresarios del FITU, la materia prima elemental de la movilización.
Sin embargo en forma conjunta con lo citado más arriba , el propio Trotsky advierte que de darse en la realidad eso a lo que se da en llamar bronca o enfado, la situación carecería por sí misma de valor transformador si no es la resultante de atravesar un riguroso proceso de maduración política y organizativa y es precisamente ese aspecto del problema lo que sucede en Argentina en nuestros días.
Si avanzamos en esa dirección es posible darse a la tarea de advertir la distinción que se presenta entre enfado-bronca, rebeldía y la revolución define la transición de un estado psicológico pasivo de las masas a una fuerza histórica destructora del viejo orden.
Desde ese punto de vista , citando nuevamente a Trotsky en “Historia de la Revolución Rusa”, es necesario reiterar su enseñanza respecto a que las masas no van a la revolución con un plan preconcebido, sino que parten de un profundo sentimiento de que ya no pueden seguir soportando la situación actual .La bronca es entonces como sentimiento colectivo, la energía afectiva que rompe la inercia del día a día. Sin este componente de odio de clase e indignación contra la opresión, el cambio es imposible. No obstante ,el enfado por sí solo es caótico, efímero y disperso porque puede disolverse en el escepticismo, el desgaste o ser fácilmente manipulado por la demagogia de las clases dominantes si no encuentra un canal de expresión.
La Rebeldía, si la consideramos en términos generales , como la acción espontánea sin estrategia, es un salto cualitativo de la mera bronca o enfado en tanto se trasunta en acción, pero a la vez en sí misma, todavía carece de un programa político de fondo y de una estrategia a largo plazo. Son explosiones espontáneas como por ejemplo las revueltas colectivas que hemos vivido en nuestra sociedad , es decir ,intentos desesperados de las masas por romper sus cadenas en situaciones que se presentan de específica intolerancia
Aunque la rebeldía demuestra un paso superior a la queja pasiva implícita en la bronca o enfado en tanto estado de ánimo, es estratégicamente insuficiente si se tiene presente que al no cuestionar al Estado burgués o el orden capitalista en su conjunto de manera coordinada, suele terminar en crueles derrotas, concesiones cosméticas por parte del poder o en el desahogo de las energías revolucionarias sin transformar la estructura económica, como se pudo ver no hace mucho tiempo en lo sucedido en Chile.
La revolución es el punto culminante de esa forma que puede tener ese proceso dialéctico, donde la bronca y la rebeldía se funden con la conciencia política, “La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”.(Prólogo de “la historia de la revolución rusa”
Para que la rebeldía se convierta en revolución, se necesita un «factor subjetivo»: el partido revolucionario y la vanguardia consciente. El partido no inventa la bronca, sino que actúa como un «cilindro» que comprime y dirige el «vapor» (la energía de las masas) para mover el pistón de la historia.
La revolución no busca reformar el sistema ni «vengar» el enfado, sino la destrucción del aparato estatal de la clase opresora y la edificación de una nueva legalidad, la dictadura del proletariado.
Esta claro el simulacro en curso. Queda a la vista la realición próxima de un eslabón dentro de la operación Myriam Bregman. La bronca no admite convocatorias, ni reuniones previas para darle cuerpo en una caminata callejera donde pueda expandir el discurso del morenismo ,que ve sin disimulo que esta desembocando malamente en un callejón sin salida , encorsetado en los malolientes designos del cretinismo parlamentario y el reformismo .
la revolución que se construye trabajosamente por la minoritaria vanguardia trabajadora en nuestro presente de lucha de clases no puede nunca ser un hijo del Estado existente y no puede limitarse terminar por el camino electoral con el actual gobierno y para eso a apoyar a una burguesía “progresista” para realizar algunas tareas democráticas de corte reformista del orden social capitalista.
Nuevo Curso
