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UN LINCE MIOPE , QUE TERMINA CON LAS BASES DE LA REPUBLICA BURGUESA Y SUS DERECHOS INDIVIDUALES.

En Santa Fe existe un protocolo de seguridad que valida allanamientos sin orden judicial previa, esto se consigue mediante la forma jurídica que lleva el nombre de flagrancia virtual que describe la utilización por las agencias del poder punitivo de lo que se denomina sistema “Lince” que en los hechos es una plataforma de inteligencia artificial que analiza miles de cámaras de video en tiempo real para reconstruir presuntas conductas pasibles de ser subsumidas en figuras delictivas descriptas previamente por el ordenamiento penal vigente y da elementos para identificar a quienes considera sus posibles autores.

Sin embargo, para que el sistema logre los resultados esperados por todo el poder represivo en el contexto de una pretendida “guerra al delito ” el gobernador de la provincia de Santa Fe , que obra sin estridencias pero con un perfil de igual o mayor intensidad ideológica que el equipo de operadores burgueses del Estado nacional, advirtió y logro en paralelo que se actualizara la normativa para eludir impugnaciones haciendo , que se considere como “flagrancia” un hecho , aunque haya pasado respecto del mismo un tiempo de horas , que son las que le lleva al sistema producir algún resultado.

Para ese objetivo , se redacto e hizo pública ,una resolución protocolizando lo que se llama situaciones de flagrancia virtual, porque la camarización del espacio público y el uso de la Inteligencia Artificial plantea otro escenario para utilizar las herramientas que la ley ya prevé y que se ha colocado en las reformas al Código Procesal Penal.

Pese a todo esto , y analizando someramente el contexto social que rodea a todo este discurso, hay que decir que,las formas concretas de dominación en una sociedad de clases como la que se estructura avanzando ya en el siglo XXI , tienen un requerimiento vital es la aglomeración de los sujetos por repetición de comportamientos y utilización de distintos objetos que le quitan su condición de ser humano, pero hacen lo propio con quien no hace uso de esos objetos, en tanto los ubica en una situación de marginalidad por vía de decretar sin sentencia su caducidad en los hechos. Sencillamene el ser humano o se adapta para dejar de ser por vía de los instrumentos o muere lentamente en la marginalidad social
Por eso resultan incongruentes los dispositivos de seguridad externos, en tanto , la mayor parte del trabajo la hacen quienes no tienen otra opción que la adaptación pasiva a la potenciación de su enajenación.

Los elementos componentes del orden social capitalista, en particular en los dispositivos de superestructuraa logran el consenso necesario reproducido en el discurso de sentido común para que los propios seres vivos , considerados de manera individual o colectiva sean productores cotidianos de un valor cultural que reproduce la dominación de clase, la explotación y la opresión que se determina básicamente por la aceptación del dominio que les imponen los objetos sobre sus vidas.

Cualquier día de nuestras vidas, luego del significativo período de pandemia, se establece en protocolos no escritos y cercenamientos con barrotes informáticos, dispositivos de seguimiento de nuestros haceres y geo-localización .

Ocurre la paradoja de que dentro de los formatos de dominación que nos autoimponemos en un primer momento y luego por reproducción acrítica desarrollamos y consolidamos, existe uno que hace apelación de la teoría del imperialismo como un instrumento que tiene la aptitud de dar explicación por el todo de las diferencias y particularidades que él mismo produce. De allí a la repetición autómata de que nuestra sociedad está siendo colonizada por fuerzas imperiales que se apropian previo saqueo de aquello que nunca hemos detentado,

En realidad, cuanto estamos viviendo es nuestra autocolonización , es decir, por acción de la materialidad que tiene nuestro existir terminamos siendo parate de un colectivo específico de seres que se alimenta solo de sus propias ideas sin abrirse al exterior , porque sencillamente los instrumentos con los que reproduce su existir le persuaden de que ese exterior no existe.

Es esa la dificultad para asumir el proceso de identificación de nuestra condición de clase explotada , por que pone un obstáculo significativa a la advertencia subjetiva y la determinación voluntaria consecuente que tiene nuestra identificación como sujeto pasivo de esa explotación que nos enajena.

La sociedad conformada con esos elementos constitutivos, es un colectivo dominado por un proceso de seducción constante en busca de objetivos inmediatos que en todos los casos se emparientan con el consumo de algún fetiche mercantil o de otros seres vivos a los que se los exhibe como lo deseado o lo que propone seguimiento . Toda acción humana de trascendencia no elude en ningún caso el proceso de seducción que busca naturalizar una situación de dominio y la construcción de una dominación.

Esta situación objetivamente constatable nos ubica en una sociedad de encierro y vigilancia donde somos nuestros propios carceleros a través de la aceptación por naturalización de un constante proceso de seducción que hace que casi todo lo público invada una cada vez más inexistente privacidad en formato de campaña electoral permanente, sea quien fuese el llamado a ser considerado candidato y las virtudes que se le adjudiquen .

Por este motivo la corrección de las ideas que se pudiesen generar para explicar y buscar transformar los fenómenos gozan de una absoluta relatividad. Ya no es como describía el tanto “lo mismo un burro que un gran profesor”porque hoy no se diferencian las funciones y los roles , ni entra en la valorización la razonabilidad de los fundamentos, porque nada debe ser fundando , solo debe seducir. Por eso , la raquítica queja , si se da, se puede reducir a la situación de víctima , por haber sido seducidos y luego abandonados.

Un espacio donde todo lo que venimos narrando se hace absolutamente verificable , es la situación que se viene planteando en Rosario, con un dispositivo de vigilancia externa que lleva como el notable título descriptivo “el lince”, del que se sigue la forma jurídica penal de la llamada “flagrancia virtual”.

Sucedió entonces , desde su aplicación, que el dispositivo dedujo por los datos de imágenes y otros registros que el autor de unos disparos en la vía pública se encontraría pasadas unas doce horas del presunto hecho en una vivienda y de modo inmediato los empleados de las agencias represivas estatales ingresaron en ese sitio deteniendo a los moradores . Ocurrió luego que una juez con competencia en penal juvenil impugno el procedimiento por ausencia de orden de allanamiento y la fiscalía dedujo impugnación por alegar la llamada flagrancia virtual que exime por flagrancia de la necesidad de esa orden judicial.

En estos días la cámara penal ha terminado por aceptar el procedimiento impetrado por los empleados policiales y validado la detención en esas circunstancias de una persona menor de edad.

La juez que actuó en primer instancia e invalido el procedimiento al que hacemos mención por estimar que la acción de la agencia represiva no estaba encuadrada en los límites precisos que impone una acción en flagrancia de la comisión de un presunto ilícito, con su fallo, penetró en el aposento de la tragedia, en tanto despertó la ferocidad que oculta la actual gestión de gobierno de la provincia, que se ocupó de hacérselo saber por la acción pública y publicitaria de su vocera.

Sin embargo, la magistada no podía ignorar que en ese rol se estaba manchando las manos, más allá de lo que sucede con el ejercicio de esa función orgánica dentro del poder burgués formal que se institucionaliza en el mismo Estado donde también involucra su esfuerzo personal la joven vocera de la gobernación.

No obstante ello, hay que advertir que lo sucedido en definitiva, no exhibe de su parte arbitrariedad alguna, ni guarda relación alguna con la pueta en acto del valor justicia, como generalmente se piensa y se expone desde el sentido común , ya que una sociedad de clases como lo es el orden social capitalista donde existimos, no responde ni siquieraa a la idea de dar a cada uno lo suyo como lo sostenían los clasicos de la filosofía, sino a la seguridad de las posibilidades que implica la posesión de cosas iy la facultad de dar cuenta de esas posibilidades con fines utilitaristas nacidos de esa misma posesión de mercancías.

Lo que implica todo esto, no es otra cosa, que la razón de Estado y las acciones de los intelectuales orgánicos a esa institucionalidad , cuando dicen y ponen en acto las formas jurídicas que devienen aplicables al caso. En ese sentido lo que presenciamos es dos perspectivas posibles dentro de idéntica funcionalidad . Quién actúa en baja instancia , lo hace erróneamente creída que puede hacer lo que le parece , dentro de una estructura piramidal de poder como la que integra y otro , que en sentido inverso se ajusta al esquema y en ese contexto desenvuelve su habilidad para que su interés individual quede a salvo y la razón institucional expuesta desde la vocera de la gobernación, prevalezca para seguir reproduciendo la ficción de una » guerra contra el delito» y el empoderamiento de las agencias punitivas correspondiente a esa ideología

Lo cierto y relevante es que la población ha acompañado el decisorio, y convalidado que la “Adorni” del gobernador se dirigiera hacia la magistrada que había fallado en primer instancia con afirmaciones alusivas a su ignorancia del derecho .

Tambien los hechos dejan en claro que un instrumento formal, como lo son las normas procesales para la aplicación del derecho penal, no son otra cosa que una herramienta de la política criminal del Estado iy en sentido inverso, que las garantías individuales que invoca el fallo de la magistrada en primer instancia, hoy revocado, son formulaciones abstractas que se tamizan en un gran colador político ideológico que diseña el poder burgués con evidente criterio de selectividad en su aplicación según se trate de uno u otro individuo y la condición de clase en la que reviste..

Razón de Estado, intelectuales orgánicos , selectividad del poder y su herramienta las normas jurídicas , responden todos ellos a la reproducción de un orden social de clases, todo en un solo conjunto, y se dan como posibilidad categórica frente a situaciones reales de conflicto social de intereses, porque en definitiva, un «lince miope» no deja de ser un lince y por eso merece que su defensa la realice una vocera o un juez de cámara. El problema lo tiene, el que cree que siempre ese instrumento metafóricamente definido por las capacidades de un específico mamífero carnivoro de la familia de los felinos , «siempre ve bien». Por eso Diké es la diosa griega de la justicia humana, el orden moral y el juicio justo , pero no deja de pertenecer a las elucubraciones del saber mitológico

Las declaraciones de la funcionaria provincial provocaron una fuerte tensión en tanto ubicó al fallo de primer instancia, como parte de una «mirada garantista» que obstaculiza la lucha contra el delito, y lanzó la frase: “Si los delincuentes son tan buenos, que se los lleven a sus casas”, para terminar agregando que el fallo omitía los protocolos vigentes y las herramientas tecnológicas en las que la provincia invierte millones.

Más allá de resultar una curiosa versión de la acción de autoridad contraria a una perspectiva de género, tantas veces valorada y exigida por la magistrada hoy puesta en cuestión por otra mujer, por las implicancias que subyacen en ese “que se lo lleve a su casa”, la falta de rechazo y repulsa hacia estas afirmaciones no se han visto en cuanto ha sucedido en los días subsiguientes , lograda finalmente la convalidación del hecho de poder sobre la garantía de inviolabilidad del domicilio que la modernidad capitalista supo llevar como estandarte y ahora se ocupa de hacer caducar por vía de la convalidación de medios tecnológicos y la formación de un sentido común autoconsciente de que la seguridad es un objetivo superior a la intimidad y así debe ser admitido.

En síntesis, la seguridad y sus mercancías tecnológicas, seduce más que la idea de lo íntimo y su específico valor en lo atinente a la condición humana, en tanto lo íntimo ya no existe.

Las plataformas digitales no capturan únicamente información. Capturan atención, administran expectativas y producen formas específicas de desear. En ese escenario, hay que permanecer visible y por ende , no hay puerta cerrada que nos proteja de “la razón de Estado y la guerra contra el delito”. El «me gusta» funciona como una pequeña dosis de reconocimiento que calma, por un instante, la incertidumbre sobre el propio valor.
La mirada del poder, donde éste quiera mirar y cuando a este le interés es convalidada por la existencia previa de seducidos por la prevalencia del fetiche mercantil que presuntamente dota a sus dispositivos del valor insuperable de ser dadores de “seguridad”
El capitalismo en crisis de reproducción se preserva a través de la construcción de identidades modelo que los propios seres vivos conforman con sus datos existenciales . Los titulares de esos datos permiten que con ellos se construyan formas de ser, de sentir, de pertenecer y hasta de indignarse. El poder burgués modela via dispositivos tecnológicos de uso cotidiando una pretendida subjetividad de protocolo , que en realidad es la agonía de lo subjetivo y la prevalencia de los objetos sobre todo lo existente.
Como se ve, la lucha no puede ser la resultante de un individuo, como no lo podía ser la de un presidiario solamente , contra toda la cultura carcelaria. Hoy que los barrotes no solo no se ven sino que se aceptan conceptualmente por su admisión cotidiana en los procederes de la vida concreta que lejos está de ser una vida trazada por seres libres , lo necesario es la organización colectiva de los trabajadores que luchan por la construcción de con una forma partido de un programa de política obrera y socialista .

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