En “ marcha de la bronca”, Cantilo escribe lo siguiente:
“No puedo ver
Tanta mentira organizada
Sin responder con voz ronca
Mi bronca”.
El «luchismo» y el «cretinismo parlamentario» son dos conceptos y críticas políticas acuñados dentro de la tradición marxista para describir errores tácticos en la tarea revolucionaria, que lejos de avanzar en esa construcción la obstaculizan y desvían hacia la frustración . El Cretinismo describe una «enfermedad» o ilusión política en la que los miembros de un partido o movimiento creen que los grandes cambios históricos, sociales y económicos se deciden exclusivamente dentro del parlamento mediante debates, reformas legislativas y votos. Si nos detenemos en lo que finalmente emergio como el “documento de la marcha”, se puede ver que con significativa trascendencia lo que contiene son peticiones o demandas al poder , luego lo siguiente será que eso pueda tomar cuerpo en una iniciativa o proyecto de ley . Al parecer el camino entonces se “fastidio por algo” – pedido por que cese ese algo – luego esperanza en que el legislador lo impulse en un órgano de poder burgués
Quienes padecen de «cretinismo parlamentario» y a eso parece que quieren llevar los responsables de la convocatoria a los convocados es al consenso para quedar atrapados en la burocracia, las alianzas electorales
El «luchismo» se refiere a la tendencia de limitar la acción de la clase trabajadora únicamente a la lucha reivindicativa, económica o sindical (pedir mejoras de sueldo, reducción de jornada laboral, mejores condiciones de trabajo).Esto aunque necesario , si se reduce solo a eso , termina estancando a quienes fueron convocados en una mentalidad puramente reformista como único horizonte , en la idea medular de otro capitalismo posible y benefactor . Si la lucha se queda solo en lo económico, no cuestiona el sistema de raíz ni busca la toma del poder político.
En definitiva, dos claves, creer que el cambio viene de las instituciones estatales. Resistencia económica cotidianas en plano puramente reivindicativo . El olvido , la omisión significativa de esto que hoy se vivió, es paradójicamente , no señalar, ni auspiciar, ni propagandizar , ni poner como lineamiento organizativo, que todas las formas de lucha, quedan siempre subordinadas a un partido revolucionario, que hay que construir con la profesionalización como tal de la vanguardia organizada en la tarea de gestar y darle permanencia al programa socialista que debe penetrar en la masa trabajadora con el objetivo de la construcción del poder político obrero y su dictadura con la destrucción del Estado burgués.
En la semana, los oportunistas cultores del cretinismo parlamentario, buscaron apuntalar concurrencia y en referencia a la campaña para trabajar la convocatoria a la marcha que se realizó hoy, le pidieron que usara la palabra en la propaganda, acción que hicieron con todos los artistas amigos para el caso. En esa oportunidad sostuvo que habían pasado cincuenta años y que era necesaria una convergencia multisectorial con los dos dedos en V.
Los hechos sociales a los que algunos le pretenden dar trascendencias políticas hacen que su objetividad sea materia de necesaria intervención ideológica para que los aparatos de los partidos presentes y sus acciones de aparato al menos se preserven.
Esta claro que de espontaneo el hecho no tuvo nada, sino que fue la resultante del esfuerzo militante hacia dentro de todos los sellos que estaban en pasividad por no poder motorizar por sí mismo, para poner gente en calle con ínfima presencia espontanea de los trabajadores.
Tampoco quedó en claro si la marcha tuvo o no un perfil de clase, porque en términos de lo real, solo se percibieron los esfuerzos de las columnas organizadas para distinguirse y no para mancomunarse en nada, más la lectura de un documento que tampoco dijo nada en cuanto se refiere a la construcción de un discurso de clase que encamine a la masa trabajadora hacia esa identificación, y no existe ese discurso porque no está en la intencionalidad de los convocantes que el lunes le dirán a los que no pueden parar la olla, a los que no tienen trabajo a los que carecen de vivienda o dinero para el alquiler , que como decía otra canción de aquella época “ al final la vida sigue igual”.
Entonces Miguel Cantilo, puede estar tranquilo porque la vigencia de su tema, garantizado que no había puños cerrados a conciencia y conscientes de que se levantan por el socialismo, que esos dos dedos en V seguirán siendo usado para lo que determine la ocasión y la oportunidad, pero fundamentalmente que ante sus ojos se pudo ver vivita y coleando , pese a los cincuenta años, “la mentira organizada”.
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