La cuestión fue y sigue siendo que juntaron una encuestas y partiendo la cooperativa electoral para hegemonizarla como lo hace un liquidador, decidieron ir con otro socio a una elección localizada en Bariloche, ideal para hacer las veces de laboratorio de “lo que vendrá”. Con ambos espacios en desarrollo en el tiempo, hoy se ven las caras, pero nunca el corazón. Posan como lo nuevo y posible y no son otra cosa que la versión siglo XXI de lo viejo.
El empirismo de los intelectuales burgueses de izquierda y de aquellos obreros aislados que han asimilado todos los vicios de los intelectuales, no hace más que engentrar grupos sin programa que terminan remitiendo, de una u otra manera, a las matrices oportunistas del “morenismo” disfrazado de Trostky . Todo esto en el preciso momento en que las contradicciones entre la pequeñoburguesía , el consevadorismo y las necesidades de la revolución proletaria se desarrollan de manera desigual en un escenario de incremento de la tendencia a la pauperización de los trabajadores y la profundización de la guerra con todas sus improntas.
La autoproclamada “izquierda” hija de ficticias “revoluciones de febrero” inventadas en la década del 80 del siglo pasado desde la imaginación de Nahuell Moreno, puso a esta militancia en camino hoy consumado de desplazamiento concreto del “centrismo” al “reformismo”, del trabajo sindical para gestar desde su seno una expresión política a la definición de “nueva clase trabajadora” desde los grupos humanos no sindicalizados por la aleatoriedad de la venta de su fuerza de trabajo o las derivas de cambios tecnológicos.
Lo que han hecho es el abandono liso y llano de premisas gestadas políticamente desde el propio Marx, en particular aquella que indica que: “La clase obrera no puede contentarse con tomar posesión de la maquinaria del Estado , tal como está y ponerla a funcionar para sus propios fines.
lLa concepción política que se exhibe con el rostro de Myriam Bregman y el mercado abierto de manera forzosa tras la marca “la zurda”, no se corresponde con el desarrollo dialéctico de la lucha de clases , ni traza un desarrollo estratégico proximo a los objetivos emancipatorios de los trabajadores.
En Argentina, en particular, la crisis de reproducción del capital se expresa en acciones y fenómenos sociales que dan cuanta de la presencia de determinadas fuerzas sociales que los protagonizan de manera cotidiana en el estadio inferior de la lucha de clases y que traducen signos de inmadurez en las masas trabajadoras y la población económicamente sobrante, para la comprensión razonada de la necesidad de emanciparse de cuanto implican las relaciones de producción capitalista , que le imponen condiciones de explotación.
Los grupos organizados en Argentina se situian frente a ellos, desde ell lugar de la explicación , pero nunca desde la tendencia necesaria a su transformación superadora. Apelan en ese espacio, a la demonización de un sujeto o grupos de operación política del interés burgues, exclusivamente concentrados tras la referencia del gobierno de Milei y por eso, todo se trata de manejarse dentro de la consigna “fuera Milei”, tal como se grita en las calles .
En paralelo , estos grupos que se buscan congregar bajo la noción de “nueva clase trabajadora o la consigna autoreferencial : “la izquierda que lucha”, completan el planteo metafísico exhibiendose como los que se esfuerzan en todo momento y los únicos capaces de enseñar el camino a seguir porque su presencia en el parlamento le permite ser el único titular responsable de la brújula que indica el norte de un pretendido cambio social dentro del orden capitalista mejorado.
El tiempo, sin embargo, se empeña en demostar con más de cuatro décadas de recorrido que su existencia posible bajo el amparo-condicionamiento que le impone la legalidad constitucional y su edificio de normas jurídicas con cimiento en la propiedad privda, que no hacen más que ocultar su propia bancarrota , escamoteando los hechos en su proia materialidad, merodeando en torno a las opiniones y operaciones que monta el aparato de intelectuales orgánicos al interés burgués.
Cuando resaltamos estos aspectos que hacen a la crisis de dirección por la que transitan las masas, estamos indicando además que esta situación no puede ser explicada y abordada políticamente por su inmadurez que solo se expresa en descontento o bronca con lo dado y mucho menos canalizarla bajo el artificio de aparatos constituidos por reuniones o “comites” para impulsar una candidatura .
El actual estadio de lucha de clases es que las masas explotadas no pueden ni ellas , ni su vanguardia, romper con las tácticas electoralistas-parlamentaristas, que con alta presencia de aparato militante le presenta la cooperativa electora FITU y sus satelitales.
Siendo así las cosas, los trabajadores estan necesitados de encontar los caminos para superar también a estos apatos de la “izquierda” republicana desde la comprensión relativa a que esa tarea necesita de una organización -programa que tome ese objetivo encadenado a la estrategia emancipatoira del orden social capitalista.
El ejemplo más significativo de esta situación que describimos, lo puede dar todo lo sucedido en FATE , en los que incluso se produjo un quiebre al interior de esos aparatos burocráticos que se acomodan en el llado izquierdo de la república de la burguesía y su dictadura de clase.
En FATE , según lo explica por sí mismo el tiempo transcurrido se acabaron los festivales y la solidaridad con los trabajadores y se ocupó el vacío con un sindicato transformado en un estudio de abogacos con cierto aparato predispuesto a declaraciones altisonantes , como boxeador que le pega a la bolsa en el gimnasio , pero nunca sube al ring.
Los trabajadores, trataaron en todo momemnto de construir camino de clase pero encontraron que en el mismo fragor de la batalla no pudieron gestar una nueva dirección , terminando como rehenes del aparato burocrático del SUTNA y la oficina de gestión virtualmente instalada en el local del PO , que en la dialéctica que lleva del estatismo a la Emancipación obrera, seguramente ya ha dado signos inequívocos de estacionarse en el primer extremo , pidiendo al gobierno provincial que se haga cargo de la empresa que ha dejado de producir por determinación de los dueños .
Explicar el fenómeno, apelando a que meses atrás del cierre, se habían celebrado elecciones por el formato legal -estatutario de esa asociación gremial le daba legitimación para dirigir el conflicto a una conducción burocrática de la rutina , resulta vacía de sentido, dada la entidad de la determinación violenta de la patronal y el Estado.
La dirección de la vanguardia no opera de ningún modo , como un simple reflejo del sentir y hace de una clase, ni tampoco el producto de una creación libre o basada en las formas jurídicas abstractas. Esto demuestra en sentido inverso a la propaganda y la apología de la llamada “nueva clase obrera” que no puede improvisarse una nueva dirección si no se ha heredado cuadros revolucionarios capaces de afrontar la tarea , ni tampoco se ha buscado gestarlos.
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