Nuevo Curso

3 DE JUNIO . PARA SU DEMANDA NO ALCANZA CON MARCHAR. NO ALCANZA CON VOTAR.CONSTRUYAMOS PODER OBRERO Y SOCIALISTA

«Si el dinero, según Augier, ‘nace con manchas naturales de sangre en un carrillo’, el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza» (Carlos Marx)…… El infierno de los vivos no es algo por venir, hay uno, el que ya existe aquí. El infierno que habitamos todos los días, el que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: Aceptar el infierno tal cual es y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuo buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno y hacer que dure y dejarle espacio. “Las ciudades invisibles”. ITALO CALVINO

Hace 11 años atrás, el 3 de junio de 2015, una multitud llenó las plazas políticas del país por el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años. Desde entonces y hasta 2025 las cifras relativas al fenómeno indican Algunos datos destacados entre el 3 de junio de 2015 y el 25 de mayo de 2025 son :
– 2827 femicidios (2543 directos y 284 vinculados)
– ⁠1 femicidio cada 31 hs.
– ⁠En el 85 % de los casos el femicida pertenecía al círculo íntimo o era conocido de la víctima
– ⁠El 64 % de los casos tuvieron lugar en la vivienda de las víctimas
– ⁠El 17% (2 de cada 10) de las víctimas de femicidio habían realizado al menos una denuncia y el 10% (1 de cada 10) tenían una medida de protección judicial.
– ⁠Al menos 2507 niñxs quedaron huérfanxs
– ⁠El 23% de las jóvenes asesinadas fueron desaparecidas con anterioridad, y el 21% de ellas sufrió ataques contra su integridad sexual.

Visto el fenómeno en el año en curso y con alguna precisión mayor en lo que tiene que ver con la provincia de Santa Fe, desde el observatorio de Violencias «Mercedes Pagnutti se detalla que se registraron 105 feminicidios entre el 1° de enero y el 30 de mayo de 2026, lo que representa un crimen por motivos de género aproximadamente cada 34 horas.
El relevamiento, indica además que en Santa Fe y Rosario:
Se reportaron 17 víctimas (con una tasa de 0,93 por cada 100.000 mujeres, duplicando la media nacional).
El Departamento Rosario: Concentró 10 de los casos provinciales, lo que significa una tasa local de 1,43.Un dato alarmante es que el 23,5% de estos hechos en la provincia ocurrieron en contextos de criminalidad organizada y narcotráfico.
Se contabilizaron además al menos 420 intentos de femicidio y se puntualizó que el 75% de las víctimas que tenían una orden de restricción o perimetral activa fueron asesinadas agregando que como consecuencia directa de estos crímenes, al menos 48 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos

En el curso de lo que lleva transcurrido este año, se han realizado múltiples manifestaciones callejeras de muy variada entidad, en las ciudades más pobladas del país. Sería un error considerarlas a todas ellas de conjunto y en forma unificado en tanto por su contenido específico, como por el marco sociopolítico de lucha de clases en que se desenvolvieron y también por su implicancia en cantidad de concurrentes, existe variabilidad en todas ellas.

Este cuadro de situación objetivo hace necesaria la consideración de todos estos factores que se pueden englobar bajo la idea general de la manifestación callejera intentando comprender ciertos aspectos de su expresión real y su incidencia efectual.

En este sentido, es importante distinguir las manifestaciones masivas de los disturbios y de los levantamientos revolucionarios, aunque en algunas circunstancias —hoy poco frecuentes— puedan derivar en ellos. Los disturbios suelen perseguir objetivos inmediatos, propios de situaciones desesperadas, como la toma de alimentos, la liberación de prisioneros o la destrucción de bienes. Los levantamientos revolucionarios, en cambio, tienen metas de largo plazo y alcance general, orientadas a la toma del poder del Estado. Las manifestaciones, por su parte, persiguen objetivos principalmente simbólicos: exhiben una fuerza social que rara vez llega a ejercerse plenamente.

Las cifras que indicamos más arriba y la emergencia sobre la convocatoria del 3J de un crimen aberrante donde resulta víctima una adolescente, muestran en plano objetivo que las marchas por sí solas no logran cambios sociales y que los votos son un factor más decisivo para producir modificaciones.

Las particularidades de la marcha que hoy se realiza, dan cuenta que tanto un sector del PJ y la cooperativa electoral FITU, que realiza su militancia de aparato, combinando ambos factores pero haciendo uso de uno en subordinación finalista con el otro al que se reputa en realidad como el único camino.

Esto introduce una primera desviación en la comprensión del sentido de la lucha callejera, ya que esta pierde centralidad a medida que la vía parlamentaria adquiere peso propio. Algo similar ocurre cuando se exhibe la cantidad de “presentes” en las convocatorias mediante imágenes y apelaciones emotivas que luego son utilizadas, de manera inevitable, en la campaña electoral y en la puesta en escena de los discursos parlamentarios.

Sin embargo, si se coteja lo real con ese tipo de acciones y se lo proyecta al desarrollo objetivo de los acontecimientos vividos en este año, se advertirá del fracaso de este tipo de tácticas-estrategias de cuño reformista y oportunista.
Por eso es que a ella se añade, siempre en el marco político de la búsqueda de un frente popular, la iniciativa de vender a Myriam Bregman como mascarón de proa de una tendencia de las masas hacia ofertas políticas de quienes se encuentran a la izquierda del régimen republicano instituído como forma de Estado por la burguesía y su forma de gobierno contenida en un armado de democracia formal indirecta.

Frente a ese fenómeno, en todo el tiempo transcurrido las acciones políticas callejeras y de masas denuncian la responsabilidad estatal en los crímenes contra las mujeres y la juventud. En el mismo sentido, esa presencia siniestra del Estado y el poder burgués también dice presente en las muertes por violencia institucional, las que se producen en los establecimientos carcelarios y por falta de seguridad e higiene laboral, donde se hace evidente toda falta de control de pautas de seguridad referidas a los trabajadores en los lugares de trabajo o en el camino a realizar sus tareas.

Todos estos aspectos del fenómeno remiten a una necesaria conclusión. La causa de los decesos sea de modo directo por su eficiencia o indirecto por omisión de controles o pautas de seguridad remite al poder burgués y el orden social que este genera. La violencia es del régimen y está en todos los órdenes de la vida de la familia trabajadora.

Las mujeres trabajadoras, sus compañeros, junto a las infancias de los explotados y oprimidos se encuentran bajo la línea de pobreza, con trabajos precarizados. La crisis de vivienda, la falta de empleo, la licuación constante de los salarios por la inflación, la falta de jardines maternales, son problemas obstáculos que el orden social capitalista nos genera y nos condicionan a la hora de buscar razones en el fenómeno específico de un vínculo violento y sus efectos letales en el plano convivencial.

La violencia hacia a las mujeres hunde sus raíces en la sociedad dividida en clases sociales, por eso es intrínseca al sistema capitalista. La burguesía como clase dominante, dueña de los medios de producción, se apoya en el patriarcado ejerciendo una doble opresión hacia las mujeres trabajadoras.

Sin embargo, todo lo descripto no configura un fenómeno social que sea la expresión de la agudización de la lucha de clases y de la incorporación a eta lucha de los métodos de acción directa de masas, históricamente utilizados por los trabajadores en la lucha política .

En ninguna de todas las manifestaciones a las que hemos aludido , se da la cuestión básica a toda movilización callejera que es aquella de asumirse como una asamblea que desafía lo que se da en la realidad de manera negativa para los movilizados, por el mero hecho de reunirse. En sentido inverso se enmarcan en el espacio ideológico democratizante de utilizar ese instrumento de visibilización pública para convencer significativamente a la autoridad estatal existente de modificar sus determinaciones o evitar que las adopte ante el mero anuncio de la posibilidad de las mismas.

Esto deja abierto otro razonamiento que deviene necesario a la hora de comprender por qué el reformismo hace apología de este tipo específico de acciones e ideológicamente lo ofrece como una falsa lucha de calles. Adviértase que si la autoridad estatal está abierta a la influencia democrática, tal como se la presenta, la manifestación difícilmente sería necesaria; de lo contrario, es improbable que se vea influenciada por una demostración de fuerza vacía que no contenga una amenaza real para su posición de poder dominante en la sociedad.
En todos los casos, cuanto corresponde si nos adentramos en la evaluación de lo sucedido en este espacio de la acción política, es advertir que quienes manifestaron, a la larga no representaron a los ausentes, en tanto estos, al expresarse por el voto en el plano electoral lo hicieron en sentido inverso.

Dicho de otra manera, las presencias callejeras que han tomado cuerpo en la realidad no han extendido y materializado simultáneamente una proyección a quienes se encontraban incluidos en lo demandado pero no participaron en ella .
Tampoco quienes se involucraron en las marcha, dejaron muestra alguna de haber mejorado por hacerlo su comprensión relativa a su pertenencia de clase ni se implicaron de manera orgánica y organizada a esa clase en la comprensión de un destino común, diverso del falso camino que desenvoca en una farsa electoral , razón por la cual solo terminan haciendo que las manifestaciones solo signifique en definitiva una oportunidad común aislada y sin mayor continuidad en el tiempo que la de expresarse por vía del voto depositado en una urna facilitada por el poder burgués.

El fuerte sesgo punitivita, que le otorgan las expresiones políticas derivadas de la pequeña burguesía al amplio problema que se genera en torno a la opresión de la mujer , hace absolutamente necesario que se confronte ese perfil reproductivo en ultima instancia del orden social capitalista y el poder burgués institucionalizado en el Estado exigiendo de modo ineludible una expresión programática dentro del objetivo estratégico concentrado en la abolición del poder burgués y su Estado , por la vía de la construcción de un nuevo orden social. Hay que advertir, explicar pacientemente, agitar y propagandizar que la consigna NI UNA MENOS, solo puede tener realidad en la medida en que se ligue a la construcción de aquel objetivo estratégico desenvuelto en el programa político socialista y la militancia por el poder de la clase trabajadora consciente de su tarea emancipatoria.

En la misma medida alertamos en lo relativo a poner en acto el NI UNA MENOS , que la misma por las propias contradicciones del orden social capitalista no puede llegar de la mano de los órganos funcionales del poder burgués estatal. En otras palabras, no es con reforma de la justicia o mediante las elecciones que resolveremos este fenómeno Solo lo conseguiremos luchando por barrer con las bases materiales de esa misma violencia que es el propio capitalismo, bajo la dirección política del proletariado, incorporándolo a nuestras demandas al pliego único de reivindicaciones y organizándonos en nuestros lugares de trabajo, estudio, en los barrios.

Así las cosas, lo que sigue en el espacio concreto de la tarea militante se nutre esencialmente del imperativo relativo a la necesidad de la organización política de quienes se reivindiquen en la condición de trabajadores hacia la comprensión de la tarea estratégica de revolucionar la sociedad existente para conformar un nuevo orden social emancipatorio sobre la base de la superación de la relación social que supone el capital, y sus formas jurídicas que legitiman la existencia de la propiedad privada de los medios de producción, los efectos de la ley del valor y la reproducción generalizada de mercancías.

La experiencia de intervención callejera, vacía de dirección política, y de la expresión de una fuerza social en tránsito a la conformación de una fuerza política autónoma de la política burguesa , no puede por sí misma generar su objetivo simbólico de ensayo de confrontación visible de clase contra clase, a la presencia necesariamente habrá que dotarla de la propaganda y la agitación del programa socialista y la construcción del poder obrero revolucionario.

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