Desde los orígenes de la modernidad con la revolución democrática impulsada desde la dirección de la creciente burguesía acaudillando al pueblo, hasta la actualidad, que es posible constatar desde la realidad argentina y el equipo de operadores burgueses que se ocupa de la gestión política de sus intereses, las relaciones capitalistas de producción y de cambio, las formas jurídicas que asume de diversas maneras la propiedad privada de los medios de producción concentrada en la institucionalidad del Estado gestado con diversas formas de gobierno se asemejan al aprendiz de hechicero que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros.
Si de manera somera retornamos en el tiempo a las causales por las cuales se gestó el fracaso del tándem Perón -Isabel -Lopez Rega y lo despojamos en abstracto de sus vertientes violentas , ha de advertirse que el arribo de la dictadura genocida a la gestión de todo el poder formal de la burguesía se desencadeno a partir de una objetividad nunca desmentida por la realidad.
La industria y el comercio en una estructura de capitalismo tardío y dependiente como la Argentina, entraron a dar cuenta de la rebelión de las fuerzas productivas contra las relaciones de producción, y en definitiva contra las relaciones de propiedad privada y su forma jurídica de soporte legal y constitucional , siendo esta colisión materialmente existente el factor que condiciono en última instancia la existencia de la burguesía y su dominación, al punto que se vio necesitada de descargar practicas genocidas sobre la vanguardia de la clase trabajadora que había llegado a un estadio consciente de enfrentamiento clase contra clase , restándole legitimación a la reproducción del capital.
Desde entonces y pese al fracaso de ese régimen en su continuidad en el tiempo basta advertir que el proceso dialéctico de transformación en la estructura, no dejó de dar cuenta de una tendencia objetiva de avanzar en el desarrollo de otros mecanismos de absorción del valor por la clase dominante, mutando las formas en como se adquiría en el mercado laboral la fuerza de trabajo y las formas en que dentro del proceso de producción esta toma realidad concreta.
Ese proceso no se detuvo en ningún momento, si bien en períodos significativos supo de diversos ritmos, que aceleraban o lentificaban su desarrollo.
El camino no fue asfaltado, en tanto los cimbronazos políticos obligaron a abandonar el formato socialdemócrata con el que se había arribado a un acuerdo para la transición del modelo dictatorial al que contempla la Constitución Nacional. En esa instancia la opción fue poner en cancha al partido del poder burgués, el peronismo, que exhibió un nuevo relato de justificación de su necesaria existencia a la hora de facilitar la reproducción del capital con las variantes que este iba experimentado en la propia estructura productiva.
Hay que mencionar además a las crisis comerciales que, con su retorno periódico, plantearon en forma cada vez más amenazante, la cuestión de la existencia del propio orden social capitalista y su régimen político .
La superproducción genera el cierre de un ciclo económico. Durante cada crisis comercial se destruye sistemáticamente, no sólo una parte de productos elaborados, sino incluso de las fuerzas productivas ya creadas.
El escenario de la vida social cotidiana en esos estadios deja ver que todo el cuerpo social, se ve obligado y retrotraído desde el punto máximo de desarrollo alcanzado , a un estado de súbita barbarie y empobrecimiento significativo de las masas trabajadoras y del segmento de población que estructuralmente ya se encontraba en situación de población económicamente sobrante por no estar incorporado al proceso productivo de valor en contornos formalizados y constantes.:
En nuestra sociedad se dio la situación concreta y contradictoria en sí misma que la población, esos mismos sectores , llegaron a una situación ideológicamente armada en la que pudo poseer y apropiarse por consumo de las mercancías indicativas de un orden civilizatorio . Para que esto se pudiera dar y con eso sostener al equipo de gobierno se generaron opciones de consumo y se aumentó el circulante de dinero de modo de atender a la producción anárquicamente desarrollada de bienes . La cuenta finalmente arrojó que existían; demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio todos y cada uno de los cuales entraron en crisis por el funcionamiento de su propia lógica reproductiva .
La propiedad privada sobre los medios de producción y el dinero bancario, han venido siendo históricamente incompatibles con la tan falsamente consagrada “libertad, igualdad y fraternidad” de los seres humanos en el mundo, desde la Revolución francesa hasta nuestros días
Las fuerzas productivas de que dispone la burguesía no favorecen ya el régimen de su propiedad, por el contrario, resultan ya demasiado poderosas para estas relaciones existentes , que se constituyen en un obstáculo para su desarrollo; y cada vez que salvan este obstáculo, precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y amenazan la propia existencia de lo humano y la naturaleza que le contiene.
Lo cierto es que las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno y la emergencia de lo político, con su institucionalidad jurídica estatal, no hace otra cosa que buscar mecanismos ideológicos y pragmáticos par disimular creando falsa conciencia relativa al fenómeno en sí.
¿Cómo vende esta crisis la burguesía? De una parte por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿De qué modo lo hace, pues? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas, quedando circunscripta a la represión lisa y llana en línea ascendente en intensidad y cantidad.
El hecho de que hoy todavía subsista en el Mundo la propiedad privada de los medios de producción y el dinero bancario en poder de los empresarios industriales, comerciales y de servicios, es una realidad histórica intolerable y socialmente inviable.
Tales condiciones no han hecho más que determinar históricamente, que los intercambios desiguales de la relación entre patronos y obreros —que han propiciado el reparto desigual de la riqueza desde los orígenes del capitalismo—, no han hecho más que agudizarse a expensas de la penuria relativa de los asalariados, que no ha dejado de crecer.
Así las cosas, la todavía vigente propiedad privada sobre los medios materiales de producción y el dinero bancario, que inevitablemente ostentan los patronos burgueses y que, a instancias de los políticos profesionales en los distintos países ha derivado en poder político sobre la inmensa mayoría en el mundo de terceras personas dependientes de su trabajo asalariado —por tiempo determinado—, ha sido y sigue siendo el fundamento de la dictadura que la clase social burguesa ejerce sobre la masa de trabajadores , bajo el capitalismo.
La tendencia objetiva del movimiento capitalista ha generado la combinación controvertida entre la propiedad privada y la competencia Inter capitalista, teniendo en cuenta que ambos principios activos han ido en dirección inevitable hacia el automatismo científico-técnico sustituto de trabajo humano por máquinas en las distintas ramas de la producción; este es un hecho que históricamente ha venido aproximando el capitalismo hacia el fin de su existencia para siempre.
Y el caso es que hoy día, esa tendencia ya casi roza una realidad actual que no permanece a la espera de ningún futuro próximo. Porque la creciente automatización mecánica de la producción como resultado de la competencia Inter capitalista, determina que la ganancia creciente de la burguesía a expensas del trabajo humano, remita con tendencia inevitable a desaparecer. Y es que la sustitución de puestos de trabajo asalariado por maquinaria, no solo se reduce hasta dejar sin sentido la ganancia capitalista explotando trabajo ajeno. Porque siembra la exclusión social profunda entre los sectores mayoritarios de la sociedad, de tal modo marginados de la producción, cada vez más más numerosos.
En este contexto de difícil descripción y asimilación por vía de conceptos abstractos y generalizaciones dogmáticas, la condición de clase dominante de la burguesía se torna carente de sentido último y necesario , en igual medida que sus regímenes de gestión política de sus intereses con la forma democrática encubriendo su dictadura de clase.
Desde esa perspectiva , la inclusión de la táctica parlamentaria como única y necesaria para la superación de lo dado por parte de la vanguardia de los trabajadores supone un error, cuando en realidad el camino es el inverso: Comprender que el propio parlamento se traduce en un obstáculo para la comprensión por la clase trabajadora de su tarea emancipatoria y la construcción del poder obrero como gestor de una nueva sociedad que siente las bases materiales para la emergencia del hombre nuevo proyectado desde nuevas relaciones de producción sostenidas por la superación dialéctica de la ley del valor.
Dicho de otra forma el capitalismo representa y lo exhibe con miseria y escenarios de barbarie, una fase acabada del desarrollo de las fuerzas productivas, que por tal , con su orden jurídico derivado en la institucionalidad del Estado de la Burguesía, ser eliminado y sustituida por el modo de producción que se geste desde el poder obrero, con programa socialista . Las relaciones de producción capitalistas ya interfieren en el avance de las fuerzas productivas, en tanto limitan, obstaculizan o impiden su desarrollo exponencial y posible en otro tipo de vínculo productivo intersubjetivos trazado entre los seres humanos sin distinción de clases social .
Las apelaciones al valor justicia, para pretender las modificaciones o reformas positivas para la clase trabajadora , en las que incurre el reformismo y su apego a la teoría de la declaración de derechos subjetivos como plataforma de un progreso social superador de la distribución desigualitaria de riqueza que impone el capitalismo y la burguesía dominante , carecen hoy de toda posibilidad de desarrollo en el terreno de la realidad, y las acciones inherentes a ella resultan infructuosas y solo conducen más temprano que tarde a la frustración militante.
Tal como lo sostiene en plano teórico César Augusto Mora-Alonso, “La ideología alemana y el Manifiesto comunista nos dejan advertir que conceptos como “justicia”, “ley” o “libertad” son meras “formas de conciencia”, que corresponden a los intereses de la clase dominante
de una época, por lo que no poseen una existencia propia, sino que se encuentran sujetos a las relaciones de producción e intercambio imperantes…., tales conceptos darían la impresión de ser supra históricos —aun cuando sus significados cambien a lo largo de los siglos— por el hecho de que son “formas comunes de conciencia” que han estado presentes en la historia, la cual ha sido una historia de luchas entre clases opresoras
y oprimidas. Dichas formas son el reflejo de la explotación y solo pueden desaparecer cuando se erradique el antagonismo de clases. “La revolución
comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad tradicionales; no puede sorprender entonces, que en su curso evolutivo se rompa de la manera más radical con las ideas tradicionales… una crítica radical al capitalismo, que invoque un concepto normativo de justicia distributiva, tal como lo hacen el FITU y sus satélites , fracasa en su empeño, puesto que la distribución puede ser considerada como “justa” si responde plenamente al modo de producción imperante y es ese el obstáculo con el que tropieza y no puede salvar a riesgo de perecer como aparato político enlazado a la legalidad burguesa y su parlamentarismo instituido como poder del Estado por vía de democracia directa.
La Crítica del Programa de Gotha nos habilita , pese al tiempo transcurrido que se puede plantear respecto del “no programa del FITU, el siguiente interrogante “¿Qué es ̔ reparto equitativo̕ cuando la clase dominante afirma que el reparto actual es el equitativamente posible según el desarrollo de los elementos que componen las relaciones de producción?¿Acaso las relaciones económicas son reguladas por los conceptos jurídicos cuando por el , por el contrario, ocurre que las relaciones jurídicas lo hacen desde las relaciones económicas?” (Crítica al programa de Gotha)
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