Nuevo Curso

19 de julio de 1976

“Reflexionar sobre estas experiencias, observar el comportamiento de las clases enfrentadas, comprender en profundidad las particularidades de nuestra revolución y extraer las conclusiones para guiar la acción correctamente, es una apremiante responsabilidad de los obreros conscientes, de los sectores progresistas y revolucionarios en general, de nuestras más amplias masas trabajadoras”.(Poder burgués y poder revolucionario. Mario Roberto Santucho)

Los hechos que recoge la historia en su relato, es decir, aquellos que resultan de su necesario proceso de selección, tanto en los espacios universitarios como en la divulgación que puedan tener, tienen una atroz complicidad con lo que implica la selección inversa, es decir aquellos que quedan silenciados frente al momento mismo en que se resalta a los primeros.
Es por esto que así como se atiborra de datos a la población por la funcionalidad que en ese objetivo tienen los medios de comunicación y las redes de internet, otras circunstancias, altamente relevantes para dar cuenta de lo que nos sucede en tiempo presente, otros fenómenos, son silenciados de manera cómplice por todo el arco político de la república burguesa.
Tal vez el mayor ejemplo de esto que decimos, sea aquello que sucedió el 19 de julio de 1976 en Villa Martelli, 50 años atrás , porque todo lo que los hechos sucesivos y parte de lo que nos sucede hoy tiene que ver con ese combate. Una batalla perdida, no es solamente un hecho de guerra en sentido estricto, es por el contrario, un eslabón en un proceso histórico abierto y que aun con la distancia en el tiempo no se termina de cerrar .
Las implicancias de la derrota en ese episodio no se miden en bajas o en la entidad organizativa que tenían por entonces las víctimas.
Es necesario salir de esa contingencia en sí y advertir como esas muertes, análogas a las de los caídos en Bolivia con la guerrilla del Che y su propio fusilamiento , son parte de un encadenamiento dialéctico que las puso en confrontación abierta, signada por episodios anteriores como la derrota en Monte Chingolo, los fusilamientos de Trelew, , los caídos en el monte tucumano , etc, tuvieron y tienen consecuencias directas inmediatas o mediatas que nos llevan sin embargo, en un sentido ascendente al dominio hegemónico de la burguesía con su cultura de dominación que por entonces estaban siendo puestas en crisis de manera real y no solamente discursiva con una masa trabajadora expectante de esos combates y una vanguardia de esa clase, protagonizándolos como nunca lo había hecho , a partir de la intervención directa de las masas y esa vanguardia en el Cordobazo y otros “azos” de significación política similar.

Las intervenciones intelectuales y políticas de diverso tipo que han tomado al PRT-ERP como objeto, se han restringido al período que culmina con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 o con la muerte del máximo líder partidario, Mario Roberto Santucho (19 de julio de 1976). Lahistoria posterior de la organización que es, en gran medida, la historia de una ruptura que sobreviene a comienzos de 1979 no ha sido estudiada, ni desarrollada en la experiencia práctica del combate de clase. Sin embargo, tanto las reorientaciones no siempre inteligibles de prácticas políticas y filiaciones ideológicas como el recorrido posterior de los grupos que resultaron de dicha ruptura constituyeron la base de experiencias históricas relevantes tanto en el plano internacional como en el nacional.
Dos grupos de fronteras definidas se distinguieron tras el ataque del ejercito genocida en Villa Martelli , que con extensión inusitada derivaron en el cisma partidario de 1979: uno liderado por Enrique Gorriarán Merlo y otro nucleado en torno a Luis Mattini, que mantuvo el nombre de PRT.
Estos grupos trazan con sus respectivas reorientaciones la amplitud de una distancia que se inscribe entre la actividad armada en tierras latinoamericanas, por un lado (grupo de Gorriarán Merlo), y el eurocomunismo, otros ismos y la posterior deriva democratizantes, por el otro (PRT liderado por Luis Mattini quien decidió salir de la lucha de clases , como si eso fuese una simple determinación de voluntad individual.
Ya en los mediados de 1976 la conducción del PRT sobreviviente que programó su exilio frente a sucesivas caídas que daban cuenta de la vulnerabilidad de la organización comenzó a institucionalizar una posición que ya había sido planteada por Mario Santucho apartir de marzo de 1976 de alineamiento generalizado al comunismo internacional alejada de su desarrollo ideológico general con abandono de las tesis de la revolución permanente que habían sido reivindicadas aún cuando en el documento POR QUÉ NOS SEPARAMOS DE LA IV INTERNACIONAL de Agosto de 1973, se había informado a la militancia ese criterio que hoy luce visiblemente significativo, pero esa salida no fue votada por organismo partidario alguno, pese a sus implicancias en concreto.
En su reunión de julio, el Comité Ejecutivo del Partido Revolucionario de los Trabajadores votó, ad-referéndum de un futuro VI Congreso nunca celebrado, la resolución de separarse de la IV Internacional.
La cuestión central es que el mentado sexto congreso nunca tuvo materialización y los intentos en el exilio europeo , no tuvieron entidad tal como para sostener ni por cerca, la entidad de un congreso, en la medida en que gran parte de la militancia continuaba en Argentina mayoritariamente en las cárceles de la dictadura o en el más absoluto aislamiento al que les había llevado la necesaria clandestinidad y el avance en el tiempo del régimen genocida.

Lo cierto es que la tendencia abierta con la ruptura con la cuarta internacional y muchas de las afirmaciones votadas en el quinto congreso, más la desaparición física de la conducción, plantean en el tiempo la necesidad de estimar que es el 19 de julio el punto de clausura de una etapa de esa experiencia obrera revolucionaria y cúan necesario fue para la burguesía desarrollar la idea de su permanencia a la hora de dar fundamento, si es que puede tenerlo, al ascenso de sus prácticas genocidas descargadas sobre la masa trabajadora y la vanguardia obrera.

Lo central del momento y la centralidad del presente, es el sentido militante que tuvo la continuidad de los sucesos luego del 19 de julio de 1976. Primero el forzado repliegue, luego la intervención ideológica del poder burgués sobre las masas, y el favor impensado de quienes ocuparon el espacio dejado por los restos de la lucha, visiblemente concentrados en partir de una premisa claudicante, instalar que en gran parte de lo sucedido en el país, la responsabilidad cabía incluso a lo que llamaban foquismo y especialmente al método de la lucha armada.

En esa tendencia, es que el democratismo gana espacio y se superpone evitando ser diferenciado con la lucha por libertades democráticas. De allí a las políticas de Derechos subjetivos, la irrupción de lecturas segmentadas de Gramsci y otras operaciones posicionó en la búsqueda del rol de dirección de los humillados y ofendidos a variantes agiornadas del Stalinismo y los modelos europeos de lo que se dijo era el Trotskismo , que continúa hasta nuestros días , con las más diversas fachadas, que incluso llegan a poner en la mesa de los conceptos dirimentes a la categoría “nueva clase trabajadora”, una forma ingeniosa de terminar la tarea de los poderosos , desconociendo toda relación de las luchas del pasado con las presentes, evitando expresar que esas luchas nunca fueron de espaldas a la masas trabajadoras que se expresan en el hoy de la forma en que las circunstancias y el estadio actual de la lucha de clases se lo permite.

Nuevo Curso como grupo de propaganda marxista , destaca las intervenciones de grupos internos dentro de la organización que oportunamente dentro del PRT compusieron fracciones paralelas a la mayoritaria ligada a Santucho , recuerda el perfil claramente clasista de las mismas y toma el registro histórico de la fecha 19 de julio de 1976 para marcar el comienzo de un derrotero reformista , sensiblemente influenciado por la derrota militar y cultural que impuso el genocidio y su continuidad bajo un régimen de vigencia de la constitución burguesa a partir de 1983 absolutamente funcional a los intereses de esa clase frente al agotamiento cultural de la dictadura y su transitoria hegemonía .
Nuestro planteo es recuperar la experiencia de militancia de combate propiciada, puesta en acto y materializada por esta organización independiente, clasista y revolucionaria hasta la fecha que recordamos y en igual medida descartar todas las variantes ulteriores de la misma que tomando o no su nombre no han hecho otra cosa que confirmar el derrotero que se venía desarrollando tendencialmente dentro de sus filas.

La caída del régimen Stalinista en la URSS y sus satélites, el agotamiento y liquidación del Eurocomunismo, son los dos íconos restantes que dan cuenta de la liquidación de ese camino recorrido en el exilio.

La realidad actual, que da cuenta de una ofensiva de la burguesía sobre la clase trabajadora a partir de poner en crisis el mercado de acceso al empleo con desplazamientos de altos contingentes de la población a la desocupburgués.a y llana o en su defecto a la economía informal y a relaciones fraudulentas de encubrimiento de la venta de fuerza de trabajo por otras formas jurídicas diversas, en las que tiene prevalencia absoluta la burguesía , impone retrotraer la visión, como parte de la educación militante, al aporte histórico de la experiencia de esta organización y recuperar líneas directrices que escapen a la perspectiva de intentar mejorar ese conflicto en favor de la clase trabajadora pero manteniéndola dentro del orden capitalista por vía de una diversa intervención del Estado desconociendo el carácter de este en tanto institucionalidad jurídicamente formalizada del poder burgués .

En este sentido, la lucha por la construcción de organización partidaria de clase, con programa socialista prevalece y marca el camino de la lucha cotidiana por el poder obrero.

Nuestro propósito no es develar los detalles de lo sucedido aquel 19 de julio de 1976 , ni buscar sus causas, en el contexto de una crónica de matices policiales, como lo hacen aquellos que también participan del hecho fundamental que es la desaparición de esos combatientes,como símbolo físico del fin de la primer organización política clasista que con perfil revolucionario planteo de modo estratégico una vía de acción concreta para la toma del poder político , la construcción de un gobierno de trabajadores y la destrucción del poder burgués Estatal , luchando durante la mayor parte de su existencia contra un régimen autoritario de dictadura de clase impuesto por la clase social dominante.

Es en ese extremo donde hay que buscar la explicación para semejante silencio y a la vez , el punto nodal para restar entidad a todo lo que a posteriori continúo usando la denominación PRT, sea en el exilio o en el país con la transición que consolidó la república de la burguesía con un sistema de gobierno de democracia formal indirecta.

La experiencia de una política autónoma de la clase trabajadora, en nuestra actualidad militante , emerge como única alternativa de resistencia a la ofensiva lanzada por el poder burgués frente a la constatación consciente por esta clase explotadora de las significativas trabas que reconoce la reproducción del capital .

Es tiempo de recuperar esa experiencia con sentido histórico que evite análisis anacrónicos que permiten explicar aquello desde el hoy con categorías de pensamiento nacientes en nuestro siglo, que también hoy se manifiesta inocuas para detener la ofensiva burguesa, y mucho menos de trazar un camino revolucionario tras la construcción del poder obrero y el programa socialista.
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